Kiko Hernández destruye en un minuto el mensaje que quiere dar ‘Sálvame’ sobre la salud mental

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Por Mike Medianoche. - El suicidio de la actriz Verónica Forqué este lunes ha servido para que en los medios de comunicación se hable mucho sobre la importancia de la salud mental: ahora estamos mirando con lupa cada gesto y comentario para que no hiera ciertas sensibilidades. En Sálvamese debate mucho sobre este asunto, y se está llevando a famosos que han tenido tentativas de suicidio, como el tronista Leo Cámarao el actor Javier Martín, mítico reportero de Caiga quien caiga. Sin embargo, luego hay colaboradores como Kiko Hernández que son capaces de tirar todo el discurso del programa a la basura en tan solo un minuto, haciendo chistes sobre los ataques de ansiedad de sus compañeros.

En el programa de este jueves Lydia Lozano abandonó el plató por una llamada por la dirección. La cosa habría pasado con bastante discreción si no fuese por Kiko Hernández, que tuvo que anunciar a todos lo que estaba pasando. Aseguró que a Lydia le había dado “un parraque. Se ha puesto a llorar, se ha puesto a sudar, se ha puesto como una loca. Kiko Matamoros, por su parte, le daba un poco de seriedad al asunto, explicando que Lozano “ha sufrido un ataque de ansiedad”.

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La presentadora Carlota Corredera intentaba poner un poco de orden, consciente de que Hernández estaba cubriéndose de lodo. "¿Podemos no jugar con la salud? Estamos en campaña con la salud mental y ahora estamos aquí jugando con un ataque de ansiedad", pedía.

Un poco más tarde Lydia Lozano volvía al plató, bastante afectada, pero con una sonrisa en la cara. Entonces reveló que el programa le ha propuesto volver a la isla de La Palma, de la que ella es natural, ahora que la actividad volcánica parece haber finalizado. “Estaba muy emocionada cuando me enviaron a hablar con las víctimas del volcán de La Palma... y ahora vuelvo de nuevo. Me he emocionado”, decía la periodista.

Hay que recordar que este año 2021 está siendo especialmente delicado para Lydia Lozano. La Palma vivió la erupción volcánica, falleció su hermano Jorge Lozano, y además ha sufrido constantes desprecios de sus compañeros, empezando por su metedura de pata de “hoy ha muerto José María Manzanares”, que ya es un chiste recurrente del programa. En las últimas semanas, incluso ha revivido su pesadilla de Ylenia Carrisi, pues Al Bano la atacó en una reciente entrevista, lo que provocó que terminase llorando en el plató.

Que Lydia Lozano tenga su mochila emocional repleta no ha servido para que Sálvamela proteja, ni siquiera ahora, que tanto hablan de salud mental, de depresiones y de suicidios. Y cuando ella sufre un ataque de ansiedad, en lugar de preguntar por cómo está, Kiko Hernández airea sus problemas y los convierte en un chascarrillo, y hasta se permite el lujo de decir que ha puesto como una loca.

Esas actitudes chocan de pleno con todo lo demás que se está diciendo en el programa de La Fábrica de la Tele. Ayer mismo Chelo García-Cortés se abría en canal para hablar de cómo fue el suicidio de su madre, y de cómo tiene miedo a que alguien a quien quiere se vuelva a quitar la vida. “Me da terror que alguien cercano lo haga porque no sé si lo voy a poder aguantar físicamente”, decía Chelo, que recordó cómo se vive de intranquilo cuando se vive con una persona que está con angustia, depresión y tratamientos varios.

Y un rato más tarde, Chelo se convertía en el escarnio del programa cuando mostraron sus peleas con el diseñador Yván Aramburu. Porque Sálvame ha decidido no respetar su forma de vestir, y quieren que sea un estilista quien le diga qué ponerse, aunque a ella no le apetezca nada. ¿A nadie le preocupa esto, que se vea obligada en su trabajo a hacer cosas en contra de su voluntad?

Las contradicciones en Sálvame son una constante en estos asuntos. Kiko Matamoros, por ejemplo, también pidió este jueves que el Gobierno controle el acoso en las redes sociales, pero no critica a su programa cuando la toman con Anabel Pantoja, con Isabel Pantoja, con Terelu y María Teresa Campos, Ángel Garó, Mari Carmen y sus Muñecos, o el artista que corresponda.

Pero pocas veces se ha visto tanto el plumero de esa doble moral ni se ha destruido tan rápido un discurso a favor de la salud mental como con Kiko Hernández llamando loca a una compañera que ha vivido un ataque de ansiedad. Fomentando el estigma, riéndose de los problemas ajenos, y destruyendo el mensaje de los últimos días, cuando estaba lleno de testimonios interesantes y valiosos.

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