Kieran Culkin, el hermano de Macaulay Culkin que logró vivir del éxito como actor

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Macaulay Culkin alcanzó la fama interpretando a Kevin McCallister en clásico navideño Solo en casa, película que lo convirtió en una de las estrellas infantiles más populares de todos los tiempos. Sin embargo, el rubísimo actor duró más bien poco en la cima de Hollywood. Tras varios éxitos y una mediática batalla legal para emanciparse de sus padres, Culkin decidió retirarse temporalmente a mediados de los 90, para regresar en la década siguiente con un perfil mucho más bajo.

Finalizado el breve pero intenso reinado de Macaulay, fue uno de sus seis hermanos, Kieran, el que acabó escalando puestos en la industria para alzarse como el Culkin más exitoso en la actualidad. Kieran es uno de esos rostros familiares que hemos visto en varias series y películas, incluida Solo en casa, donde realizó su debut a los 7 años junto a su hermano. En la actualidad, el actor recoge lo sembrado en Succession, aclamada serie de HBO que lo ha confirmado como un talento interpretativo a tener muy en cuenta. Así ha llegado hasta donde está.

Kieran Culkin en los AFI Awards de enero de 2020 en Los Angeles (AP Photo; Jordan Strauss; Gtres)
Kieran Culkin en los AFI Awards de enero de 2020 en Los Angeles (AP Photo; Jordan Strauss; Gtres)

Como el clan de los Baldwin o los Hemsworth, Macaulay y Kieran forman parte de una familia numerosa, de la que varios miembros se han dedicado al mundo del espectáculo con mayor o menor éxito, algo muy habitual en Hollywood. Sus padres, Kit Culkin y Patricia Brentrup (nunca llegaron a casarse), tuvieron siete hijos entre 1976 y 1989: Shane, Dakota, Macaulay, Kieran, Quinn, Christian y Rory. A pesar del éxito de Macaulay (o quizá por eso mismo), la vida de los Culkin no fue una historia feliz.

De origen humilde, la familia al completo vivió durante 9 años en un minúsculo apartamento en Nueva York y atravesaba constantes problemas económicos. Kit era un hombre frustrado y violento que solía desaparecer de casa por temporadas, dejando toda la responsabilidad de criar a los niños a su pareja. En una entrevista con Vanity Fair en 2018, Kieran dijo que su madre era “la figura parental” y que cuando su padre no estaba en casa, “todo era más agradable y mejor”. A día de hoy, no se hablan con él, pero mantienen buena relación con su madre.

Los Culkin fueron expuestos a la interpretación desde pequeños. O mejor dicho, la interpretación les fue impuesta desde bien temprano. Su padre era un exactor de teatro fracasado que se realizaba a través de sus hijos, a los que obligaba a seguir sus pasos en busca de una mayor suerte que la suya, presentándolos a todos los castings que encontraba. Unos amigos de la familia tenían un pequeño teatro en Manhattan, donde cada vez que necesitaban a un niño para alguna función, el clan Culkin al completo estaba disponible, como recuerda Kieran: “¿Qué edad y qué genero? Tenemos siete” (Vanity Fair). Sin embargo, no todos ellos estaban realmente interesados en trabajar como actores. La hermana mayor, Dakota, que murió en un accidente de coche en 2008, plantó cara a sus padres y dejó de actuar, ya que no era su sueño, sino el de su padre.

Kit consiguió lo que se proponía cuando Macaulay fue descubierto y lanzado al estrellato a principios de los 90. Mack, como se refieren a él cariñosamente, debutó en la televisión a la tierna edad de cinco años y apareció en varias películas -incluida Solos con nuestro tío, de John Hughes-, antes de conseguir el papel que impulsaría su carrera hacia la estratosfera encumbrándolo como el actor infantil más famoso desde Shirley Temple, el de Kevin McAllister en Solo en casa -también escrita por Hughes, sin duda una de las personas responsables de la fama de Culkin.

En los años siguientes, Macaulay protagonizó varias películas, siempre bajo la aprobación y supervisión de su padre, que de la noche a la mañana pasó a ser uno de los hombres más poderosos -y también más odiados- de Hollywood: Mi chica, El buen hijo, Cascanueces, Mano a mano con papá, El guardián de las palabras y por supuesto, la secuela de Solo en casa. En el transcurso de cuatro años, los Culkin se hicieron de oro gracias a la fama de su hijo, lo que en última instancia llevó a una sonada batalla legal por su custodia y fortuna. Harto de ser su mono de feria -y el del mundo entero-, Macaulay se emancipó legalmente de ellos a los 15 años para ganar control sobre sus ganancias (€15 millones), nombró a su contable como su tutor y se retiró por un tiempo para intentar vivir una vida normal (El País), durante el que tuvo algún encontronazo con la ley a causa del consumo de drogas, entre otros problemas que le hicieron ganarse el apelativo de juguete roto de Hollywood.

Kieran tenía alrededor de 8 años cuando Macaulay se convirtió en una de las estrellas más rutilantes del mundo. Observar a su hermano mayor lidiar con la fama y sus efectos secundarios desde un segundo plano le hizo ver desde bien joven la cara oculta de Hollywood. El éxito de Macaulay le había permitido a él y a sus hermanos actuar en películas, a menudo interpretando a familiares o versiones más jóvenes de sus personajes. De hecho, como adelantaba al principio, Kieran aparece en Solo en casa y Solo en casa 2: Perdido en Nueva York interpretando a uno de los primos de Kevin, Fuller McCallister. No obstante, la difícil experiencia de Macaulay, obligado a crecer antes de tiempo, y la tempestuosa relación de sus padres, causaron un inevitable deterioro en Kieran, que desarrolló una relación de amor-odio con la profesión. Como recuerda su agente, Emily Gerson Saines, que representa a todos los Culkin, “Kieran no eligió actuar. Fue una elección que tomaron por él” (Vanity Fair).

El retiro de Macaulay fue una oportunidad para que sus hermanos persiguieran una carrera en Hollywood sin estar supeditados a él. Fue entonces cuando su agente decidió centrarse en Kieran y también Rory, para quien la interpretación sí era una pasión. Tras papeles menores en películas como Alguien como tú, Música del corazón y Las normas de la casa de la sidra, 2002 fue el año en el que la carrera de Kieran recibió un impulso gracias a su trabajo en dos películas indie por las que obtuvo muy buenas críticas: La peligrosa vida de los altar boys y La gran caída de Igby, en la que actuó junto a Susan Sarandon, Claire Danes, Jeff Goldblum y Bill Pullman entre otros. Por la segunda le dieron su primera nominación al Globo de Oro y ganó un Critics Choice Award, entre otros reconocimientos. Tenía solo 18 años.

Kieran podría haber aprovechado el impulso de Igby y su nuevo estatus como promesa del cine para escalar peldaños en Hollywood, pero lo cierto es que no estaba especialmente interesado en ser una estrella (como Geines recuerda, “Tenía aversión a la atención de la prensa y solía decirme ‘¿No puedo hacer esto sin ser una celebridad?’”, Vanity Fair). En su lugar, decidió escuchar la llamada de las tablas y en 2003 se volcó en el teatro, concretamente en la obra This Is Our Youth, del oscarizado Kenneth Lonergan (director y guionista de Manchester frente al mar), considerada una gran plataforma para actores jóvenes. Kieran ha descrito This Is Our Youth como su trabajo ideal, de ahí que formara parte de múltiples representaciones en Londres, Nueva York, Sídney y Chicago.

Tras unos años centrado exclusivamente en el teatro, decidió volver al cine en 2008. Edgar Wright quedó completamente impresionado por su capacidad para la comedia en su prueba de casting para interpretar a Wallace Wells en Scott Pilgrim contra el mundo, por lo que no dudó en ofrecerle el papel. Sin embargo, una tragedia le obligó a rechazarlo: la muerte de su hermana Dakota en un accidente de coche a los 29 años. Wright decidió no insistirle en un momento tan delicado y empezó a buscar un sustituto, pero entonces se enteró de que Kieran se había arrepentido de rechazar el rol y lo llamó para decirle que era suyo si aun lo quería. Kieran le dijo “Quiero hacerlo, pero tengo que contarte una cosa. Me he teñido el pelo de verde y he engordado porque he estado bebiendo mucho” (Vanity Fair).

Scott Pilgrim contra el mundo se estrenó en 2010, y aunque fue un fracaso de taquilla, pasó a ser una película de culto y el personaje de Kieran, el mejor amigo gay del protagonista, uno de los favoritos de la audiencia. Pero entonces, Kieran volvió a desaparecer de la gran pantalla. En los años posteriores regresó a los escenarios y se dejó ver en muy pocas películas (Margaret, Movie 43). Hasta que en 2018 llegó el papel que lo ha consagrado definitivamente como actor al margen de su fama como hermano de Macaulay Culkin, el de Roman Roy en el drama Succession.

Aunque su carrera ha estado orientada sobre todo al cine y el teatro, no era la primera vez que Kieran hacía televisión. En 2001 protagonizó la sitcom Go Fish, que duró solo cuatro capítulos antes de ser cancelada, y en 2015 tuvo un papel secundario en la segunda temporada de Fargo. Sin embargo, fue en la prestigiosa HBO donde encontró el que sería su papel televisivo más longevo y el personaje por el que recibiría el unánime aplauso de la crítica y el público.

Creada por Jesse Armstrong y producida por Will Ferrell y Adam McKay, Succession se centra en una familia disfuncional propietaria de uno de los mayores imperios del entretenimiento y los medios de comunicación. La historia, que recoge inspiración de la vida del magnate de Fox News Rupert Murdoch y su familia, sigue a Logan Ray y sus cuatro hijos y explora los problemas y rivalidades que se desarrollan entre ellos y el resto de familiares cuando se plantea quién de los cuatro será el sucesor del patriarca. Culkin da vida al hijo pequeño, un joven inmaduro, arrogante y con tendencias sociópatas al que su padre no ve cualificado para ocupar su puesto en la empresa debido a su carácter irresponsable.

'Succession' (cortesía de HBO)
'Succession' (cortesía de HBO)

Armstrong supo desde el primer momento que Kieran era el actor perfecto para el papel. Sin embargo, Roman Roy no fue primer el personaje para el que fue considerado, sino el de Greg Hirsch -que finalmente fue a parar a Nicholas Braun. Al leer el guion, Kieran sintió que era demasiado mayor para interpretar a Greg y se enamoró de Roman, por lo que pidió hacer la prueba para ese personaje y la bordó. Desde entonces, su trabajo en la serie ha recibido incontables elogios, tanto por parte de sus compañeros como de la crítica y la audiencia, y le ha valido dos nominaciones a los Globos de Oro en la categoría de Mejor Actor de Reparto.

Para afrontar el papel de Roman, Kieran no tuvo que llevar a cabo ninguna preparación. Al formar parte de una familia como los Culkin, ya entendía perfectamente al personaje y la dinámica familiar en la que estaba inmerso. Según una de sus hermanas, Quinn Culkin -que interpretó a la hermana del personaje de Macaulay en El buen hijo-, Kieran tiene bastante en común con Roman, principalmente su tendencia a desafiar a la autoridad, aunque en el fondo también son muy distintos, ya que Kieran “definitivamente tiene más corazón” (Vanity Fair). Lo que ha hecho que la audiencia se enamore de su personaje a pesar de ser una persona horrible, es su irresistible encanto y carisma y su facilidad para errar en sus decisiones por muy bien intencionadas que sean. Y Kieran sabe que ese tipo de personajes atractivamente retorcidos son los más jugosos, por lo que le está sacando el mayor provecho posible.

Treinta años después de Solo en casa, el hermano Culkin desconocido es ahora el famoso, mientras que Macaulay lleva un perfil mucho más discreto y disfruta de la vida que siempre quiso tener. Kieran, por su parte, también sobrevivió a la arrolladora fama de su hermano y aprendió a amar la interpretación como algo más que una obligación impuesta por su padre. Ahora, el mundo se está fijando en él y su carrera va viento en popa. Y no es por ser “el hermano de”, sino por méritos propios.

En 2019, Macaulay publicó un ranking de sus propios hermanos en su web satírica Bunny Ears, con la que parodia sitios de estilo de vida como Goop de Gwyneth Paltrow desde 2017. En la lista, Macaulay situaba a Kieran como su segundo hermano favorito, solo por debajo de Rory. En el texto, Macaulay decía lo siguiente: “Era un poco más lento, pero entonces volví a ver Succession este fin de semana y está magnífico. Si recibe una nominación a Mejor Actor de Reparto en los Emmy, revisaré esta lista”.

Macaulay parece llevar muy bien que su hermano esté triunfando en televisión mientras él se dedica a lo que le apetece sin la presión de la fama. Succession ha dado a Kieran la plataforma perfecta para crecer como actor y a sus 37 años (dos menos que Macaulay), se puede decir que por fin ha llegado (en lo personal también le va bien, en 2019 recibió a su primer hijo con su mujer, Jazz Charton). La serie está renovada para una tercera temporada, después de que las dos primeras la convirtieran en una de las grandes revelaciones de HBO en los últimos años.

Con su etapa como estrella infantil ya muy atrás, ahora es Macaulay el que sigue los pasos de su hermano. Él también busca su hueco en televisión, aunque sin la presión de antes. En 2021 se estrenará en el universo de Ryan Murphy con un papel en la décima temporada de la serie de terror American Horror Story, un proyecto que le viene como anillo al dedo por su personalidad freak y que podría suponer su gran regreso. Quién sabe, quizá en el futuro asistamos a una reunión de los hermanos Culkin en una serie. Con el control de sus carreras en sus manos, ahora pueden hacer lo que les dé la gana.

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