Guillermo y Catalina quieren mudarse a una mansión 'modesta' y sin espacio para el servicio

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Los duques de Cambridge credit:Bang Showbiz
Los duques de Cambridge credit:Bang Showbiz

El año del Jubileo de Platino de Isabel II está siendo uno de muchos cambios para la familia real británica. A la reducción del número de miembros en activo de la monarquía y la retirada progresiva de la monarca de la vida pública en favor de su hijo Carlos se suma ahora el traslado de los duques de Cambridge lejos de Londres.

Guillermo y Catalina planean abandonar el apartamento 1A de Kensington, donde residen actualmente, para instalarse en Adelaide Cottage: una vivienda de cuatro habitaciones ubicada muy cerca del castillo de Windsor, donde la soberana se instaló hace unos meses en busca de tranquilidad. Eso implicaría que los dos hijos mayores del matrimonio, el príncipe Jorge y la princesa Carlota, tendrían que dejar la prestigiada escuela Thomas's Battersea al terminar el actual curso escolar.

Con el cambio, los duques de Cambridge y sus tres hijos vivirán también más cerca de Carole y Michael Middleton, los padres de Catalina, cuyo hogar se encuentra en el condado de Bucklebury. Según el diario The Sunday Times, esta mudanza se trataría de un paso intermedio para que el matrimonio ocupe eventualmente 'la casa grande', es decir, el propio castillo. Anmer Hall, la mansión que Isabel II les regaló por su boa, pasaría a ser su refugio campestre para los fines de semana y el espacio que ocupan actualmente en Kensington se convertiría en oficinas, ya que Adelaide Cottage no cuenta con dependencias suficientes para alojar al personal de servicio.

"La verdad es que los duques se encuentran bastante limitados en sus actividades en Londres", afirmó un amigo de la pareja a dicha publicación. "Los niños no pueden ir al parque ni jugar el balón con amigos".

Además de la privacidad que ofrecería a sus hijos, otra de las ventajas de la casa que podría convertirse en su próximo hogar es que no necesita ninguna reforma porque se rehabilitó por completo en 2015. Eso sí, se considera un espacio mucho más modesto que el resto de residencias reales y Guillermo y Catalina pagarían un alquiler de sus fondos personales.

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