'Jungle Cruise' confirma una verdad desoladora para los blockbusteres

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Jungle Cruise aterrizó en la cartelera mundial el pasado viernes como sinónimo de promesa para el mundo del cine: devolver a los blockbusteres a la cima del éxito tras un año de grandes pérdidas para la industria y el mundo en general. Tenía todas las papeletas para bautizar el box office con millones de dólares: una aventura “a lo Indiana Jones” para divertirse como niños en las salas de cine, un sello de Disney y dos imanes infalibles para cautivar a la audiencia como Dwayne Johnson y Emily Blunt.

Pero la cosa no salió como esperábamos. La cinta de aventuras, que olía a bombazo por los cuatro costados, cosechó $61 millones a nivel mundial (51€ millones), más otros $30 (25€) millones adquiridos por las compras del acceso premium en Disney+. La buena noticia es que estamos ante un resultado similar a las películas de Dwayne Johnson ajenas al universo Fast & Furious -como Rampage ($35/29€ millones en su primer fin de semana en EE.UU.) o Jumanji: Bienvenidos a la jungla ($36/30€ millones en la misma franja y territorio)-. La diferencia: que Jungle Cruise contó con un presupuesto mucho mayor de $200/168€ millones (hablamos de entre $100/84€ y $50/42€ millones de diferencia en coste).

Es decir, el público está yendo al cine y generando resultados similares a la pre-pandemia, sin embargo, Jungle Cruise evidencia que existe un problema y, lamentablemente para los cinéfilos amantes de los blockbusteres, es hora de darnos cuenta.

Dwayne Johnson como Frank Wolff, Emily Blunt como Lily Houghton y Jack Whitehall como MacGregor Houghton en 'Jungle Cruise (© 2021 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved.)
Dwayne Johnson como Frank Wolff, Emily Blunt como Lily Houghton y Jack Whitehall como MacGregor Houghton en 'Jungle Cruise (© 2021 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved.)

Para una película que costó $200 millones en producirse más otros $100 millones de marketing (según The New York Times), cosechar $34 millones en EE.UU. y Canadá a lo largo de 4.310 cines y $27 millones en el resto del mundo en su primer fin de semana, se antoja un resultado exitoso pero decepcionante. Es decir, la película convocó a su público, en salas y en casa, demostró que estamos viviendo una forma de nueva normalidad prometedora, pero augura estar lejos de generar ganancias para las arcas de Disney. 

El problema es que estamos ante una película con papeletas para arrasar, para convocar a las masas con grandes cubos de palomitas y con un presupuesto similar al que Disney se gastaba con Piratas del Caribe pero que, para obtener ganancia, necesita un debut potente que pronostique una andadura económica sobresaliente. El hecho de que una producción de estas características se haya quedado en $60 millones en la taquilla mundial y conseguido la mitad de las ventas de Viuda Negra en Disney+, nos lleva a imaginar el verdadero panorama al que se enfrenta la industria de Hollywood. Y es que si en algo coinciden los resultados de los blockbusteres que lo intentaron en 2020, Tenet y Wonder Woman 1984, con los de Viuda Negra y Jungle Cruise ahora, es que la normalidad no ha llegado al mundo del cine cuando se trata de producciones costosas.

A pesar de los $363 (305€) millones recaudados, se estima que Tenet supuso $50 (42€) millones de pérdidas para Warner Bros. (Variety); Wonder Woman 1984 solo cosechó $166 (140€) millones sin alcanzar siquiera su presupuesto y Viuda Negra está acumulando una aparente buena taquilla al llevar $343 (288€) millones recaudados en tres semanas, sin embargo, medios como Forbes señalan que podría necesitar más de $600 (505€) millones para comenzar a contabilizar ganancia. Y así llegamos a Jungle Cruise y un debut que no llega a superar la mitad de lo invertido. En resumen, las cuatro costaron $200 millones y las cuatro, de momento, no habrían generado efectivo para sus estudios. 

En este panorama hay dos excepciones: Fast & Furious 9, que con un presupuesto similar ha logrado comenzar a generar ganancias a raíz de una taquilla de $641/539€ millones pero sin olvidar que se trata de la mitad de lo que hizo su antecesora en 2017; y Godzilla vs. Kong que según Variety necesitaba $330/277€ millones para comenzar a contabilizar ganancias y tras cuatro meses afrontando el chaparrón en salas lleva $465/391€ millones cosechados.

¿Qué nos dicen estos resultados entonces? Varios detalles. Por un lado, presagia la buena noticia que el público está volviendo al cine y eso es maravilloso. Pero no en masa. No como antes. Al menos, no como para generar ganancias a películas que se han gastado más de $200-$500 millones en llegar a las salas del mundo entre producción y marketing. Y es que por más que Fast & Furious 9 haya obtenido un buen resultado teniendo en cuenta la época que vivimos, no deja de ser un resultado desorbitadamente menor a las dos entregas previas (con 1.2 y 1.5 mil millones de dólares cada una).

Por otro lado, el consumo del streaming puede tener muchas variantes y aún estamos lejos de poder descifrar el consumo certero del público postpandemia. Que Viuda Negra haya reportado $60 millones a Disney+ en su primer fin de semana en la plataforma se asocia al fenómeno directo que existe entre Marvel y su público, con un fanatismo que mueve montañas. Que una película familiar, por mucho Dwayne Johnson ilustrando el póster promocional, se quede a la mitad cuando, en teoría, es el tipo de título más cercano al usuario de Walt Disney, sugiere que cuando se trata de pagar 21,99 euros por una película, además de la suscripción a la plataforma, no todo el mundo está por la labor.

Viuda Negra vivió una debacle monumental en su segunda semana en cines al sufrir un declive en la recaudación estadounidense del 67%, siendo a su vez la película más pirateada de la semana. Y si bien en aquel momento muchos miramos con recelo a Disney como posible culpable de la caída -al exponer el producto al formato online y a la piratería- Jungle Cruise evidencia que no podemos culpar de todo a Disney. Que aquí hay una realidad diferente que golpea a Hollywood donde más le duele: la taquilla de sus apuestas más costosas.

Que Jungle Cruise no haya dado la sorpresa con una recaudación más acorde a su presupuesto (antes de la Covid-19) sirve como ejemplo para demostrar que el año pandémico no ha terminado para el mundo del cine. Es verdad, el público está volviendo a las salas y generando millones para la taquilla, pero lamentablemente no es suficiente para las inversiones más altas de Hollywood.

Esto no significa que Hollywood no pueda seguir arriesgándose. Hubo películas que lograron dar en la diana a la hora de convocar y generar ganancias: producciones llamativas como Un lugar tranquilo 2 o Expediente Warren 3 que, al estar afianzadas con éxitos previos y tratarse de producciones de costes menores, lograron generar magníficos resultados. La primera con un presupuesto de $55 millones y una recaudación de $293 millones en todo el mundo, y la segunda con un coste de producción de $39 millones y una taquilla que lleva $194 millones recaudados a nivel global.

En definitiva, el resultado de Jungle Cruise analizado en conjunto con los intentos de blockbusteres previos, supone un golpe de realidad desolador para la industria. Si Disney no logra generar ganancias aseguradas con una superheroína de Marvel y una aventura de La Roca jugando a ser Indiana Jones, entonces ¿qué será de James Bond, Dune y el resto de próximos blockbusteres de costes multimillonarios? Por ejemplo, se rumorea que la próxima apuesta de 007, Sin tiempo para morir, costó entre $250 y $300 millones (Variety), sin contar costes de promoción. 

Como espectadora espero que los estudios sigan desafiando a la pandemia y fidelizando a ese espectador de blockbusteres que nunca falla. Pero no debemos bajar la guardia ni pecar de inocentes. Las cifras dicen lo contrario, que la pandemia sigue siendo enemigo de la industria hasta para los blockbusteres más prometedores, que un sector del público probablemente aún no se atreve a acudir al cine, que muchos países están lejos de poder llenar salas como antes y que, probablemente, existe un nuevo tipo de público que prefiera esperar en casa tras haberse afianzado al formato streaming.

El problema ahora lo tienen esos blockbusteres de presupuestos desorbitados que tienen fechas asignadas en el calendario de 2021. Si tenemos en cuenta que llevamos meses sin blockbusteres y los primeros que se atreven tambalean, no logran cifras esperadas o necesitan de mucha paciencia y más presupuesto de promoción para aguantar varios meses hasta que comienzan a ver resultados, ¿qué será de los siguientes? Lo siento, pero no me extrañaría que pronto empecemos a oír rumores o noticias que nos hablen de estrenos venideros que reculan de nuevo.

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