Julio José Iglesias presenta a su novia destapándola bajo una sábana

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Julio José Iglesias cosifica a su noviaRodrigo Varela - Getty Images

Es por todos sabido que con la finalidad de que una presentación mediática sea noticiable y llamativa, los equipos que organizan tales eventos se marcan maratonianas jornadas de ‘brainstorming’ que harían a Don Draper quitarse el sombrero. Desafortunadamente, tan habitual como esta realidad es que las empresas no solo aspiren a alcanzar la creatividad más exquisita en sus 'performances', sino que busquen también la complicada y delicada viralidad que en ocasiones, confunde la creatividad más sorpresiva con el bochorno más absoluto...

Eso es lo que ha ocurrido en la presentación en sociedad de Julio José Iglesias de su nueva novia (porque al parecer, vivimos en 'Los Bridgerton' y estas cosas se siguen haciendo), la modelo brasileña Vivi Di Domenico. Al haber presentado a su pareja en un evento organizado por una marca de joyas de nombre fantasmagórico, Julio José consideró oportuno que su novia estuviera escondida bajo una sábana, de forma que al ser destapada, ofreció a los ahí presentes la dantesca impresión de que estar siendo presentada en sociedad como si se tratara de un objeto, un gesto digno de las Mamachicho en pleno 2022. Si no sabes quiénes son las Mamachicho, os ruego que no me lo hagáis saber, estimados jovenzuelos.

"Se pueden hacer muchas interpretaciones de esta presentación, pero todos podemos estar de acuerdo en que es un verdadero acto de humillación poner a tu pareja en este rol en un acto importante. No se está transmitiendo el mejor mensaje a los más jóvenes, que pueden normalizar este tipo de actos que al fin y al cabo, no son otra cosa que una humillación pública", explica Celia Betrián Roca, 'Ama sin dejar de quererte'.

“Lo más importante es que gracias a las redes sociales, cada persona puede dar su opinión, por lo que cada vez que hay un acto de este tipo, la gente se va dando cuenta del significado que hay detrás. Quizás hace diez años se hubiera quedado ahí y lo habríamos normalizado, pero ahora las redes lo viralizan y muchas personas pueden dar la información adecuada. ¿Que cuál es? Que se trata de un acto de cosificación que objetiviza a la mujer”, señala.

En un presente en el que incluso los certámenes de belleza se convierten en escenarios desde los que algunas de las participantes aprovechan la plataforma brindada para poner en marcha mensajes reivindicativos, nos hemos echado las manos a la cabeza al ser incapaces de comprender qué filtros ha pasado esta presentación para haber recibido el ok final. Sin duda, el cantante alegará que se trata de una forma humorística de presentar a su novia, pero aquí no estamos hablando de los límites del humor (porque 'sorry', el humor abandonó el grupo hace tiempo), sino de cómo el machismo todavía se pasea por nuestro día a día con la cabeza bien alta... Y sin necesidad de esconderse debajo de ninguna sábana.

En el instante en el que Julio José destapa a su pareja, asistimos en el evento a dos reacciones completamente opuestas que representan las diferentes formas en las que la sociedad se enfrenta a este tipo de comportamientos. Por un lado, hubo quienes exclamaron y aplaudieron, como si el hijo de Julio Iglesias hubiera mostrado a sus amigotes su nuevo Ferrari. La cosificación sexual a la que es sometida la modelo, cuyas habilidades y capacidad de agencia son completamente desmerecidas en esta presentación, resultan especialmente dañinas, algo que al parecer sí pensaron quienes frente a los que admiraron la belleza de la modelo alabando y casi silbado, repitieron en alto una frase: “No me lo puedo creer”.

Por supuesto, entre quienes se han escandalizado con esta presentación tan inclasificable, nos encontramos voces que acusan a la modelo por haberse prestado a participar en este acto. “Es verdad que no sabemos qué pensaba ella, cómo lo estuvieron planeando ni cuál era el mensaje que querían lanzar, y tal vez ella no se sentía cosificada… Sin embargo, desde fuera se ve diferente. En muchas ocasiones nos sentimos cómodas con determinadas situaciones porque las hemos normalizado, pero eso no significa que sea lo correcto. Hay ocasiones en las que participamos de forma inconsciente en este tipo de actos, que nos denigran, pero no es nuestra culpa ni en este caso, por supuesto, la de Vivi”, dice Celia Betrián Roca, psicóloga clínica especializada en terapia de parejas y sexología.

El capital emocional

No es únicamente la forma de presentar a Vivi Di Domenico en sociedad lo que nos llama la atención, sino la manera en la que las relaciones sentimentales se han convertido en una forma de capital emocional destinado a ser explotado para conseguir visibilidad. Las parejas son ya prácticamente intercambiables (no hemos podido dejar de pensar en ‘Allá Tú’, pues bajo la sábana estaba Vivi, pero bien podrían haber puesto un coche o incluso un bichón maltés) y su valor es tan ínfimo que incluso pueden ser eliminadas del montaje final cuando el amor llega a su fin.

Eso es lo que pasó con el romance entre Kim Kardashian y Pete Davidson, que tras haber presumido de amor durante los meses que duró su relación, habiendo incluso el cómico participado en actividades promocionales de Skims (porque ni una buena faja vende más en la actualidad que el amor), al romper la pareja antes de presentar la nueva temporada, la presencia del humorista fue eliminada del montaje final para que únicamente apareciera en el último episodio. Su presencia en este capítulo no se debe, por descontado, a que fuera imposible encontrar metraje sin Davidson, sino a que para la construcción de una narrativa en la que Kim se esfuerza en convertirse en una Marilyn moderna no solo por la estética, sino por haberse convertido en la mujer más famosa de América, la figura de Pete jugaba a su favor.

No es de extrañar que por su parte Kourtney Kardashian promocione pollo frito vegano (ni siquiera vamos a comentar esta jugada, porque ahora envidiamos la sábana de Vivi para poder meternos debajo de esta) besándose acaloradamente con su marido Travis Barker ante la óptica de Ellen Von Umwerth. Como asegura la columnista Fiona Byrne, “bien sean Kourtney y Travis o la confirmación del Bennifer de Ben Affleck y JLo, las aventuras amorosas de las celebridades y su relación con la excesiva muestra de afecto público no ha perdido su capacidad de atrapar las miradas”.

El amor y los gestos de cariño se han convertido en la actualidad en un imán para los ‘likes’ y para visibilizar a los miembros de la pareja, sus carreras y sus negocios, por lo que se esfuerzan en crear momentos 'instagrameables' que en ocasiones hacen que la distinción entre el plano público y privado resulte imposible.

El amor se ha convertido en un bien a explotar del que la cultura pop se está nutriendo, pero tenemos que estar atentos para que en esta capitalización de la emoción y de las pasiones, el machismo no encuentre una nueva rendija por la que colarse. Bien sabemos que los fantasmas saben atravesar puertas, pero la misoginia es experta en colarse allá donde quiere, porque hace bien poco, ha tenido su pulserita de "todo incluido" y de acceso pleno a cualquier lugar...