Julianne Moore se mudó de casa tras encontrar a una desconocida borracha en su sofá

No son pocas las estrellas de cine que pueden contar extrañas y perturbadoras historias sobre fans acosadores que se entrometían en lo más íntimo de su vida. Y en esta ocasión hemos sabido que Julianne Moore cambió la cabaña rural en la que residía por una mansión cercada tras haber encontrado a una desconocida borracha en su sofá

La intrusión de los fans en la vida privada de Julianne Moore habría obligado a la actriz a cambiar su cabaña por una mansión. (Imagen: Sony Pictures Classics)

Según fuentes que recoge Page Six, la ganadora del Óscar a Mejor Actriz en 2015 por Siempre Alice antes residía en la aldea neoyorkina de Montauk, en una cabaña de 300 metros cuadrados que había comprado en 2007 con su marido, el director Bart Freundlich, por un precio de algo más de 850,000 euros (un millón de dólares). Al parecer, por entonces a la actriz no le importaba que algunos fans amistosos se pasaran por la dirección y trataran de encontrársela.

Pero en 2015, Moore decidió poner la casa en venta por un valor de unos 2,9 millones de euros (3,5 millones de dólares). ¿El motivo? Que la presencia de los fans se habría hecho cada vez más insoportable, hasta una mañana en la que la actriz se encontró a una desconocida borracha y desmayada en su sofá.

Aquello fue la gota que colmó el vaso para Moore y su familia, que decidieron hacer las maletas y cambiarse a una residencia mucho más privada –que incluye una entrada cercada rodeada de más de 4 hectáreas de terreno, y está situada en un enclave apartado, aunque dentro del mismo área. Hoy la actriz de 59 años vive junto a la mansión de retiro veraniego de Andy Warhol, conocida como Eothen (que el pasado mes de mayo el coleccionista de arte Adam Lindemann puso discretamente a la venta por 55 millones de euros).

Moore y Freundlich se han dejado ver por Montauk en una reciente manifestación por el Black Lives Matter –ambos sosteniendo un cartel de protesta casero, y ella luciendo una chaqueta de camuflaje. También apareció, junto a muchas otras celebrities blancas, en el criticado y parodiado vídeo reivindicativo I Take Responsibility (“Yo asumo la responsabilidad”).

Recientemente Moore también participó junto a Alec Baldwin en una lectura virtual de la obra de Bernard Slade El próximo año, a la misma hora, grabada desde sus respectivas casas, en apoyo a la institución cultural Guild Hall of East Hampton. También apareció en otra lectura benéfica, esta de la obra Good as New de Peter Hedges y en apoyo del neoyorkino MCC Theater.

Pero Julianne no es la primera, ni la última estrella que se topa con un fan acosador alrededor o dentro de su casa. Es el caso de Madonna que sufrió el intento de intrusión de un acosador, siendo derribado por un guardaespaldas. El fan suponía una amenaza atroz, diciendo que iba a casarse con ella o “le cortaría la garganta de oreja a oreja” (Hollywood.com) y fue sentenciado a 10 años de cárcel por acosarla en 1996, pero luego escapó de la institución mental y se dirigió a la casa de la Reina del Pop, donde fue derribado por uno de los empleados de seguridad a base de disparos cuando intentaba trepar la valla de protección. El hombre fue atrapado y enviado de nuevo a la institución.

En 2009, una mujer se apareció en la casa de Justin Timberlake diciendo ser el mismísimo Dios y que su destino era liderar al mundo junto al cantante. La justicia sentenció que la mujer era “mentalmente inestable” y fue enviada a un centro psiquiátrico junto a una orden de alejamiento. Fue la misma mujer que antes había estado obsesionada con Axl Rose, siendo arrestada en varias ocasiones fuera de su casa.

En 2017, un hombre llamado Mark Revill acosó a Keira Knightley, su esposo y niño (que por entonces tenía 2 años), enviando cartas al hogar familiar y tuiteando amenazas. En una ocasión, el hombre de 50 años hizo maullidos de gato a través del buzón de cartas, logrando que el marido abriera la puerta y lo echara de allí. Revill dijo estar enamorado de la actriz y que su intención era solamente enseñarle su música, enviándole un USB con aullidos de gatos. La justicia lo internó en un hospital psiquiátrico tras ser diagnosticado de esquizofrenia paranoica, según The Mirror.

Sin embargo, la experiencia más similar a la de Julianne Moore la vivió Selena Gomez cuando pocos días después de mudarse a su mansión de Calabasas, en California, en 2014, un hombre logró llegar a la puerta en dos ocasiones en la misma semana. El joven, que tenía 20 años por entonces, logró acceder a la casa de invitados de la cantante tras llamar a la puerta y preguntar si Gomez estaba en casa. Pasó dos días en prisión y a las horas de ser liberado fue arrestado de nuevo al intentar trepar las vallas de seguridad. El juez le prohibió acercarse al hogar y a la cantante durante 10 años, además de obligarlo a pasar 6 meses en un centro de tratamiento psiquiátrico. Selena puso la mansión en venta un año más tarde.

Pero la situación más terrorífica la vivió Sandra Bullock. En 2007 se libró de una fan llamada Marcia Valentine gracias a una orden de alejamiento porque la mujer dejaba notas extrañas y pedazos de piel animal colgados en las palmeras de su casa, además de quedarse dormida en la puerta del garaje e intentar atropellar al exmarido de Sandra, Jesse James. Sin embargo, lo peor sucedió en 2014 cuando otro fan, Joshua James Corbett, entró en su casa convencido de que era el marido y padre del hijo de Sandra e intentó asaltarla sexualmente (ABC 7) cargando armas y munición. La actriz pudo encerrarse en su habitación hasta que llegó la policía y más tarde consiguió una orden de alejamiento. Poco tiempo después Corbett se suicidó en su propia casa cuando la policía se presentó para arrestarlo por haber violado su libertad condicional.

Más historias que te pueden interesar: