Lopetegui y Monchi embarran el gran trabajo del Sevilla en el Bernabéu

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El Sevilla se plantó en el Bernabéu, donde no ha puntuado en más de diez años y compitió. Compitió al más alto nivel contra un Real Madrid que venía envalentonado tras dos meses jugando a gran nivel, y tras haber levantado la Supercopa de España en Yeda tan sólo cinco días antes.

El conjunto andaluz sorprendió a los blancos en la primera mitad, pues supo robarle la posesión del balón y atacar la espalda de Marcelo, que cada día tiene más cara de suplente. En la segunda parte, los blancos se recompusieron un poco, sobre todo tras la entrada de Benzema y Vinicius, y acabaron por llevarse los tres puntos gracias a dos goles de Casemiro. No lo hicieron sin polémica, claro está, pues el VAR le arrebató un gol al Sevilla cuando más estaba dominando a los locales, aunque luego le otorgó el del empate tras una clara mano de Munir antes del remate de Luuk De Jong.

Pero todo lo bueno que hicieron los futbolistas sobre el terreno de juego fue embarrado por la pobre imagen de su entrenador y su director deportivo, que decidieron vestirse de macarras en lugar de dar ejemplo.

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Las cámaras de la realización del partido captaron a Julen Lopetegui en el túnel de vestuarios diciendo "esto es una vergüenza, siempre igual" durante el entre tiempo, dirigiéndose a Monchi, que había decidido dejar el palco y presentarse en el césped tras la anulación del gol de De Jong en los primeros 45 mins.

Se supone que el director deportivo sevillista hizo acto de presencia, saltándose la normativa que le prohibe estar en ese área durante el encuentro, para presionar al árbitro tras su decisión en la jugada clave. Su misión tuvo réditos positivos, pues en el gol del empate del Sevilla, incluso después de revisar el monitor del VAR y ver la mano clara de Munir, Martínez Munuera decidió dar por válido el gol, pues anular un segundo tanto a los nervionenses hubiera crispado aun más el ambiente.

Monchi no se quedó contento con su feo gesto, pues tras el encuentro reclamó los micrófonoa y, ni corto ni perezoso, dijo que si hubieran anulado ese segundo tanto del ariete holandés hubiera retirado al equipo del campo.

Lo dijo y se quedó tan pancho, obviando que si en el primer gol (el anulado) puede haber alguna duda sobre su Gudelj bloquea de forma lícita o ilícita a Militao, lo que nadie puede discutir es que en el gol que acabó subiendo al marcador hubo una mano de libro de Munir previa al disparo de De Jong que debería haber invalidado la acción.

Monchi, con su ataque de testiculina, dejó en evidencia a su club y a toda una competición que no debería pasar por alto sus peligrosas declaraciones. Porque el director deportivo sevillista ha abierto una puerta por la que, no tengo duda alguna, pronto empezarán a pasar muchos más.

En un mundo tan populista y politizado como en el que se mueve el fútbol español en estos momentos, solo hacía falta que una figura como Monchi, que siempre se ha manejado con bastante discreción y cordura desde su puesto de alto ejecutivo tanto del Sevilla como de la Roma, se desmarcara con una declaraciones como estas para que se abra la veda.

Una amenaza tan seria como la de retirar al equipo del terreno de juego, por una jugada que además ha acabado por beneficiar de manera erronea a su equipo, es algo que el Comité de Competición y La Liga deberán sancionar severamente. De lo contrario, seguro que de aquí a final de temporada algún directivo hará la bravuconada de retirar a su equipo en algún partido por cualquier jugada que le plazca.

Al final, el protagonismo que se debía haber llevado el Sevilla por su gran partido, a pesar de la derrota, se lo han repartido el entrenador y el director deportivo. Una pena porque los jugadores del conjunto andaluz había hecho un trabajo excelente y meritorio de muchos halagos.


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