A la nueva jugada de 'La isla de las tentaciones' se le ve el plumero

Javi y Claudia de La isla de las tentaciones 5 (cortesía de Mediaset)
Javi y Claudia de La isla de las tentaciones 5 (cortesía de Mediaset)

A La isla de las tentaciones se le empieza a ver el plumero. Por lo menos con su última estrategia. Ya no basta con crear dudas y conflictos entre relaciones con imágenes editadas en la Tablet (o ¿alguien me puede decir qué están haciendo de mal Paola y Andreu para que sufran tanto por su relación?), que ahora meten cizaña donde no les llaman. Porque lo que vimos en la gala de este jueves transpiró más estrategia y manipulación que otra cosa, para crear tensión y drama, que realmente dejar que cada pareja vaya sacando sus propias conclusiones.

Si el avance del próximo programa nos dejó entrever que se viene la secuencia de las cartas, es que ya no quedan muchos capítulos para el final. Ese momento suele ser una previa del desenlace. Una escena en donde cada pareja lee las cartas que se escribieron mutuamente antes de empezar la aventura. Y parece que era hora de avivar el avispero. Al menos para una relación. Hablo de Javi y Claudia.

Desde que Javi huyera despavorido hacia la villa de su novia y Claudia lo viera en su última hoguera solitario y pasota, lejos de cumplir su promesa de romper con la dependencia que tanto la presiona, la chica se quedó emocionalmente afectada. Normal, después de todo por muchos problemas que haya en la pareja, nunca es plato de buen gusto ver a tu novio como alma en pena pero tampoco darse cuenta de que la situación no cambia. Que él continúa en su nube y no termina de comprender lo que ella necesita.

Y así, para remover el cotarro, La isla de las tentaciones metió la mano. Se les ocurrió por primera vez en la historia del reality algo que denominaron el “destierro”. Sandra Barneda llegó y pidió a los solteros que eligieran a la chica que peor lo estaba pasando para que fuera desterrada de la villa por un día, sirviendo como una “llamada de atención”. Vamos, para que espabile. Desde casa fue evidente a quién iban a elegir. Claudia estaba cabizbaja, con dudas, alicaída y sin sumarse mucho al jolgorio de la casa. De todas las participantes era la única que encajaba con el requisito de estar pasándolo mal. Era obvia la elección de los solteros.

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Pero entonces Sandra Barneda se sacó un as de la manga: el destierro iba a ser junto al chico con el tenía más feeling. No con uno a elección de sus compañeras, votación o a solas para que reflexionara, sino forzando que pasara 24 horas a solas con el chico que le hacía ‘tilín’. Otra vez la elección fue obvia: Álvaro, el único al que Claudia se ha acercado un poco en toda la edición. Y así, lejos de sus compañeras, de las charlas íntimas y los recuerdos de Javi, la colocaron en la posición forzada de tener que estar a solas con un chico que le llama la atención y, de paso y ya que estamos, generar contenido para el programa.

Si estás a solas con un chico que te gusta, normal que se generen momentos de tensión, miradas curiosas o situaciones perfectas para la cámara. Estamos ante una participante que ya sabe cómo va esto de tener citas ante los focos. Ya fue pretendienta y tronista de Mujeres y Hombres y viceversa, y en la gala del jueves me dio la sensación de que volvió a cumplir ese rol. Lo hizo con miradas cómplices, confesiones ante las cámaras que tranquilamente podría haber dicho a solas (después de todo se supone que pasaban un día entero juntos) y un tonteo que no llegó a más pero que colocó a Claudia en la tesitura de soltarse. Dijo que Álvaro le gustaba, que había tenido ganas de besarle… El programa logró su propósito, la desterró como símbolo de llamada de atención y ella despabiló dando contenido jugoso. Sin embargo, como espectadora, tengo mis dudas de la sinceridad de Claudia en esta situación. ¿Su soltura fue consecuencia de la necesidad de generar contenido? ¿De tomarse en serio su rol de tronista caribeña o por querer enviar un mensaje a su novio para que despierte y vea que puede perderle? ¿O fue el programa el que cumplió el cometido ayudándola a salir de su nube con este destierro junto a otro chico? Tengo mis dudas.

Porque qué casualidad que Javi se había saltado las normas huyendo a la casa de las chicas y todavía tenían que castigarle. Qué casualidad que justamente las imágenes de Claudia a solas con Álvaro son las que se iban a incluir en la siguiente hoguera. Porque lo que vimos en ese encuentro con Sandra Barneda me olió a chamusquina.

El programa castigó a Javi con su pena habitual de no ver las imágenes de su novia. Directamente fue expulsado del encuentro ante la Tablet y sus compañeros ahora tienen el marrón de tener que explicarle lo que Claudia hizo con Álvaro: que le gusta, que pensó en besarle, que no puede más en su relación, las miradas cómplices, el tonteo a la orilla del mar… Vamos, que si Javi no sale corriendo de nuevo a la villa de las chicas en el próximo programa le pasa raspando. Y lo peor de todo es que Javi había estado intentando romper su cascarón en los últimos días, prestándose a un par de juegos y bailando en las fiestas. No lo hizo con soltura, se nota a la legua que lo hace forzado para querer darle a su novia lo que pide, no porque le salga de manera natural. Cambio real no había ninguno, sino una manera de complacer a Claudia dándole las imágenes que quería ver de él, aunque no sea genuino.

Pero justo cuando Claudia podría haber visto imágenes de Javi suelto, bailando y divirtiéndose, potencialmente dándole esperanza de que los problemas de su relación pueden tener solución, el programa va y mete el dedo de nuevo. ¿Cómo? Ofreciéndole si quiere ver o no las imágenes de su novio.

¿No les parece mucha casualidad que justamente le ofrecieran a Claudia esta posibilidad cuando es evidente que la chica volvió con ganas renovadas? ¿Cuándo ella misma confesó que Álvaro le gusta a sus compañeras? ¿Qué volvió con las pilas cargadas del destierro y con ganas de disfrutar de la experiencia más que nunca? Las imágenes de Javi siempre la hacen sentir culpable y la llevan a cuestionarse el futuro de su relación, pero tras volver con ganas y curiosidad por el soltero, era evidente que iba a elegir no verlas.

A nadie nunca le ofrecieron la posibilidad de elegir si ver o no las imágenes en la Tablet. Después de todo es la herramienta con la que el programa remueve el avispero y son ellos quienes las editan y controlan la narrativa. Que justamente, oh casualidad, esa noche Claudia tuviera algunas imágenes “fiesteras” de Javi, habría roto la burbuja creada con Álvaro y el drama potencial de seguir creando contenido con esta pareja.

Porque ahora Javi tendrá que escuchar los detalles de su encuentro con Álvaro, confesiones y cercanía. La imaginación le va a volar y pongo las manos en el fuego en que volverá a hundirse. Que ese Javi que intentó salir de su zona de confort (a la fuerza) va a desaparecer de nuevo, haciendo que las próximas imágenes que vea Claudia sean las de un chico apagado y triste. Me lo veo venir… cuando ella ha roto con la dependencia al negarse a ver imágenes y vivir ‘la vida loca’ siguiendo el formato del reality.

Los que seguimos La isla de las tentaciones sabemos de sobra que los dramas no se generarían sin la tijera que corta las imágenes que muestra la dichosa Tablet. Pero aquí parecen haber ido más lejos, contagiando la sensación de haber guionizando una estrategia para conducir a Claudia por el camino de la diversión, generando contenido que sacudirá a Javi y lo que queda de relación.

Para ser la pareja más apática de todas, la que necesita otro tipo de ayuda que ir al Caribe a soltarse con solteros guaperas, esta jugada me resulta forzada. Si Claudia no puede más con Javi y su dependencia, ya puede tomar la decisión sola sin forzar la situación para que pase tiempo a solas con otro chico y, de paso, se genere un arco dramático cual telenovela. Javi no va a romper con su atadura por verla con otro. El conflicto de pareja que ellos tienen necesita de otro tipo de espacio y conversación, y empieza con Javi reconociendo su problema. Y con esta nueva jugada que se han sacado de la galera, terminan por forzar un camino que no se siente genuino porque, ahora, las consecuencias a las que se enfrenten han sido hiladas por el programa y no por ellos mismos.

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