'El juego de mi destino', resumen de los últimos capítulos (32 al 36) en Divinity: Un pasado doloroso

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'El juego de mi destino': capítulos 32 al 36Productora

La semana pasada en El juego de mi destino, Nedret, tras descubrir que Asiye, Nergi y Ugur son la antigua familia de Cemal, se enfrentó a su yerno, provocando que este le echara en cara muchas cosas. En los capítulos 32 al 36 de esta semana en El juego de mi destino, Mahir y Cemal se unieron para hacer una bonita cometa para Ugur y Ahmet. El primero se quedó sorprendido al ver cómo su cuñado no sabía montarla. Este le explicó que se crió en un orfanato y que en ese lugar no había muchos juguetes con los que pudiera divertirse: «Casi todos teníamos que compartirlos y no tuve oportunidad de distraerme con algunos de ellos».

La revelación pilló desprevenido a Mahir, que no sabía que Cemal se había criado en un hospicio. Ahora vio que tenían más cosas en común de lo que pensaba: «Así que, tanto tú como yo crecimos en un ambiente poco amigable. Tuvimos que empezar de cero desde que éramos tan solo unos niños». Cemal le agradeció sus palabras. Por primera vez en mucho tiempo se sintió comprendido.

Al caer la noche, Nergis, que se había vuelto a desilusionar con Cemal, aprovechó el momento de la cena familiar para comentar lo buen padre que era Mahir: «Siempre está pendiente de nosotros y cuando nos da su palabra, sé que la cumplirá». Estas palabras hirieron, enormemente, a Cemal, que, a duras penas, logró controlar su enfado y decepción.

Raci, de nuevo en la empresa familiar

Por otro lado, Harun pareció decidido a no readmitir a Raci en la empresa familiar después de los múltiples errores que había ido cometiendo durante su mandato. Sin embargo, y para sorpresa del ambicioso hombre, tanto Mahir como Cemal salieron en su defensa. Aseguraron que necesitan de su experiencia para los próximos proyectos y el patriarca de la familia reconsideró entonces su decisión: «Está bien, puede regresar al trabajo».

Terminada la velada familiar, Mahir se retiró a la habitación que comparte con Asiye. El hombre miró con detenimiento su nuevo DNI. Por primera vez, después de muchos años, tenía el apellido Demirhan estampado en el documento. Sin embargo, que su padre le hubiera reconocido, oficialmente, no eliminaba el dolor que le producían tantos años de abandono.

Al día siguiente, la familia al completo se alistó para la cena benéfica que se daría en uno de los hoteles de su compañía. La más ilusionada con el evento fue Zahide, a quien posar ante la prensa y llevarse algún que otro cumplido, le encanta. No obstante, como era de esperar, varias sorpresas amenazaron con empañar el acto.