'El juego de mi destino', resumen de los últimos capítulos (2 al 6) en Divinity: Dos familias y un hombre

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Photo credit: Productora
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En los capítulos 2 al 6 de esta semana de El juego de mi destino, Nergis, que todavía tiene su brazo magullado a causa del accidente, sale a tomar aire fresco y se encuentra, cara a cara, con su padre. Lo peor, es verle sonriente al lado de la que supone que es su nueva familia. La adolescente no soporta el disgusto y termina desmayándose.

En ese momento, Asiye llega y recoge a su hija, que está a punto de golpearse contra el suelo. Cemal, víctima de la sorpresa, no sabe como actuar. Helin, que ignora quienes son, en realidad, las dos mujeres que tiene frente a ella, anima a su marido a ayudar a la que está inconsciente: “Por favor, no te quedes ahí parado”.

En ese momento, Asiye dirige una feroz mirada al que fuera su marido y le pide que no se acerque: “Yo puedo cuidar de mi hija sola, no necesito la ayuda de nadie”. Por su parte, Cemal, a duras penas, logra controlar las lágrimas que amenazan por derramarse desde el interior de sus ojos ¿Cómo llevará el tener a su antigua familia tan cerca de él después de tanto tiempo?

Cemal trató de mantener la compostura ante su familia

Cuando ya están solas, Nergis, llorando a lágrima viva, le pregunta a su madre si el hombre al que vio era su padre: “No me lo he imaginado ¿verdad?”. Asiye no tiene más remedio que confirmarle sus sospechas. Claro que era Cemal y las personas con las que estaba eran su actual esposa y su pequeño hijo Mehmet: “Tu medio hermano”.

Mientras tanto, en la mansión principal, Cemal y Helen entran a cenar con los padres de esta última, Harun y Nedret. También están presentes el resto de la familia. Aunque nadie lo dice, todos notan que algo ocurre con Cemal ¿Se atreverá a confesar el motivo de su inquietud?

Al día siguiente, Asiye comienza a servir en casa del señor Harun y la señora Nedret. La mujer, con mucho pesar, se ve obligada a atender a sus patrones durante el desayuno. En la mesa, también, están sentados Helin y Cemal. Cuando va a servir el té a este último, se le cae el agua caliente sobre él. Asiye, que se queda, completamente, paralizada, no puede ni disculparse.

Rápidamente, abandona la estancia. Cemal, con cara de circunstancia, trata de desviar la atención de lo que ha ocurrido, a pesar de los intentos de Zahide de dejar mal a la empleada: «Me parece que esa chica no está muy bien de la cabeza, ni siquiera ha pedido perdón». Dado por zanjado el accidente, todos continúa comiendo.