'El juego de mi destino', avance de los capítulos 47 al 51 en Divinity: ¿Confesará Nergis su crimen?

el juego de mi destino
'El juego de mi destino': capítulos 47 al 51Productora

La semana pasada en El juego de mi destino, entre delirios, Asiye nombró a Cemal y le pidió que no la abandonase, ante la atenta mirada de Gülsüm. En los capítulos 47 al 51 de esta semana de El juego de mi destino, Nergis está harta de vivir como una prófuga, ya no puede más con el peso de la culpa desde que se convirtió en una asesina. Y, sobre todas las cosas, no soporta que su familia cargue, también, con una vida como fugitivos por su culpa. Finalmente, y sin escuchar los consejos de su madre, la joven decide presentarse en comisaría y confesar su delito.

Delante del comisario, la adolescente está a punto de contar como tuvo que matar a un hombre para evitar ser violada. No obstante, la ansiedad del momento le impide a hablar. Paralelamente, Mahir y Asiye llegan a las dependencias policiales corriendo. Saben lo que va a hacer la chica y quieren detenerla a toda costa.

Por fortuna, logran dar con le despacho del comisario a tiempo y entran sin llamar antes. «Somos los padres de la niña», dice Mahir. El policía está a punto de seguir con el interrogatorio, pero un compañero del cuerpo llega y le pide su ayuda, pues están teniendo problemas con otro caso. Cuando Asiye y Mahir se quedan a solar con Nergis, le pregunta si llegó a confesar algo. Esta les tranquiliza: «No fui capaz, todavía no he dicho anda».

Asiye logra que su hija se retracte de su declaración

Asiye convence a su hija de que siga callada y no revele el crimen que cometió: «¿Crees que me haría feliz verte en prisión? Yo no podría continuar con mi vida sabiéndote encerrada». De repente, el comisario regresa al despacho y pregunta a la niña, nuevamente, por qué fue que vino a comisaría. Mahir, rápidamente, inventa una excusa y los tres logran salir de la estación de policía sin más problema.

De vuelta a la mansión, Mahir y Cemal se suben al coche en dirección a la empresa. En mitad del camino, ambos tienen una pequeña discusión con respecto a Asiye y los niños. Tal es la intensidad de la disputa que Mahir echa en cara a su cuñado la preocupación que muestra por su esposa: «Parece que estuviéramos enamorados de la misma mujer».