Juanjo Seoane, el hombre que se enamoró del teatro

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Santander, 8 mayo (EFE).- Juanjo Seoane tenía 17 años cuando estrenó su primera obra en un teatro alquilado de su Santander natal. Desde entonces ha producido 107 espectáculos, ha cosechado grandes éxitos y se ha arruinado unas cuantas veces pero, sobre todo, ha cumplido el sueño de aquel adolescente que entre aplausos de familiares y amigos prometió: "De aquí al María Guerrero".

De toda esa larga vida consagrada a la escena habla en las 500 páginas del libro "Mi teatro visto desde dentro: memorias de un productor" (Antígona), que acaba de presentar en el Palacio de Festivales de Cantabria, coincidiendo con su 83 cumpleaños.

"Yo tenía una vocación desde niño tremenda, la primera vez que le pedí algo a los Reyes fue un teatro de cartón de los que se hacían entonces", recuerda en una entrevista con Efe este productor teatral que vino al mundo en 1939, al final de la Guerra Civil, y en la década de los cincuenta, a pesar de la oposición de su familia, se plantó en Madrid, dispuesto a convertirse en actor en la Escuela Superior de Arte Dramático.

Fue un año después de alquilar el desaparecido Teatro Pereda para poner en escena "La viuda es sueño", de Tono y Jorge Llopis, con el propio Seoane y su prima a la cabeza del reparto, una obra de aficionados pero montada "a todo tren", puntualiza.

Cuenta que su madre trató de convencerle de que viviría mucho más tranquilo en su ciudad, con un buen trabajo en el banco Santander, y su padre le advirtió de que se iba "a morir de hambre" y le tentó hasta con un barco si se quedaba. Y como nada de eso funcionó, se fue a Madrid a hablar con la directora de la escuela, la gran actriz Ana Mariscal, para pedirle que, por favor, suspendiera a su hijo.

Pero Mariscal, con la que trabajaría más adelante, se negó "a truncarle" el futuro profesional a aquel joven que tan brillantemente había hecho su primer examen, aunque después estuviera "horrible" en la prueba de cámara, "más que sobreactuado", admite.

Seoane acabó sus estudios y consiguió el premio fin de carrera, pero en vez de dedicarse a la interpretación se convirtió en el productor más joven de España.

EL MEJOR REPARTO

Y el reparto de actores y actrices que aparecen "en el gran espectáculo del teatro visto por dentro" que son sus memorias apabulla: de Amparo Rivelles a Ariadna Gil, figuran, entre otros muchos, Analía Gadé, Carmen Maura, Lina Morgan, Vicky Peña, Adolfo Marsillach, María Asquerino, Lola Herrera, Concha Velasco, Carmen Maura o Nuria Espert, que ha escrito el prólogo con un título muy elocuente: "Una pasión a prueba de infartos".

¿Y cómo se consigue a los mejores? "El secreto es hacer las cosas bien. Las escenografías, los vestuarios los hacía como si estuviéramos en Hollywood, a base de mucho dinero", desvela, sin ocultar que no acabó en la calle después de perder millones con una de sus obras gracias a la ayuda de un amigo.

"A los directores les encantaba trabajar conmigo porque sabían que les iba a poner lo mejor. Yo elegía la obra, los actores... estaba volcado para que eso fuera siempre un gran espectáculo", explica, y recuerda como Nuria Espert le preguntó si creía que era Pinito del Oro cuando vio la escalera "larga, larga" que mandó construir para que bajara grandiosa por ella.

También Espert fue la protagonista de la "Medea" que presentó en Mérida, bajo la dirección del griego Michael Cacoyannis, el realizador de la mítica "Zorba el griego", en 2001. Seoane confiesa que estaba viendo los ensayos sentado en el teatro romano y, de pronto, no pudo evitar que se le escaparan unos lagrimones de emoción cuando pensó que todo eso lo había conseguido él.

Hasta su padre acabó por reconocer sus méritos, aunque para eso tuviera que ver a su hijo en un estreno compartiendo palco con la reina Sofía. Acabaron abrazados y llorando, dice.

Otro de sus logros fue conseguir que una grande del teatro como María Jesús Valdés volviera a los escenarios décadas después de dejarlos para casarse con el médico de Franco. Tuvo que pedir la ayuda de sus hijos, que no se podían creer su pasado de actriz, y buena, tanto que Seoane llegó a casa con "las manos infladas de tanto aplaudir" después de verla en una de sus obras.

El premio Ceres al mejor productor y la Medalla de Oro de las Bellas Artes son solo algunos de lo muchos reconocimientos que ha recibido este hombre de teatro que oficialmente ha conseguido el tratamiento de excelentísimo señor, pero que siempre seguirá siendo "Juanjo de Santander", el que nació en Puertochico y ha vuelto una y otra vez a su ciudad para estrenar en ella sus espectáculos porque ese siempre fue su empeño.

Quienes le conocen de cerca le describen como un luchador en el teatro, en la vida y con los problemas de salud que ha sufrido en los últimos años y que a veces le hacen olvidar algunas palabras.

"El teatro ha cambiado mucho, no es el mismo teatro, ya no es el nuestro, se hace sin buenos decorados", lamenta cuando se le pregunta por las producciones de hoy.

Pero la escena sigue siendo su vida y ya está dándole vueltas a un nuevo proyecto en su Cantabria. Quiere ayudar a cumplir su sueño a los jóvenes que quieren hacer teatro pero tienen dificultades para conseguirlo.

Lola Camús

(c) Agencia EFE

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