Juan Pablo Shuk, Fernando Escandón en 'Pasión de gavilanes': “Es maravilloso ser el malo de la historia”

Por Vilma Degorgue Alegre
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From Diez Minutos

Hace dieciséis años aceptó el personaje de Fernando Escandón sin imaginar que esta decisión provocaría un cambio radical en su vida. Pasión de gavilanes otorgó a Juan Pablo Shuk una gran visibilidad internacional y él decidió aprovechar para probar suerte en España, donde se enamoró y formó una familia. “En 2007 vine a mandar currículums porque no quería estancarme. Por suerte, salió bien”, asegura.

Emiten de nuevo Pasión de gavilanes y vuelve a tener éxito.

Y a mí me alegra. Tengo un especial cariño por esta novela, tanto por la época en la que se grabó como por lo que supuso.

¿Qué sientes al verla?

Nunca la he visto entera, pero me llegan escenas y, bueno, qué puedo decir… ¡que me encuentro muy joven! (risas).

Algún recuerdo concreto.

Sufrimos mucho porque las condiciones de rodaje y climáticas fueron duras y tuvimos varias bajas. Mario Cimarro sufrió hepatitis y tuvieron que reescribirse los guiones sobre la marcha. También estas cosas hicieron que se formase un equipo muy unido.

¿Fernando Escandón te marcó?

Es maravilloso ser el malo de la historia y creo que todos los actores pensamos lo mismo. De todas maneras, mis preferencias a la hora de decidirme por un papel es que sea un reto, me da igual que el personaje sea bueno o villano.

¿Cuándo abriste fronteras?

Al darme cuenta de que llevaba demasiadas novelas y no quería encasillarme. Me animé a venir a España e hice una prueba para Los Serrano, pero buscaban un actor más alto. Sin embargo, conocí al director de casting, Luis San Narciso, que ha sido clave para mí. Tras participar en varias películas, llegó El barco, de Antena 3. Sembré la semilla y floreció.

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¿Has notado que hay más oportunidades para los latinos?

Sí, aunque va más despacio de lo que pensaba. Pienso que se detuvo bastante durante el gobierno del Partido Popular. Con el PSOE nos va mejor a los actores extranjeros.

¿Dónde resides actualmente?

Eso no lo sé (risas). En el último año he estado dos meses aquí, tres en Colombia… Me parece bien ser un poco nómada aunque reconozco que es de locura.

¿Esperabas enamorarte y casarte en nuestro país?

Nunca. Si una bruja me hubiera leído las cartas y dicho que formaría una familia en España le habría exigido mi dinero. Pero eso es lo bonito: que el día a día te sorprenda.

Eres padre de dos hijos.

Sí y ambos tienen pasaporte español, aunque Matilda, la niña, de tres años, nació en Colombia y, Elías, de uno y medio, en Estados Unidos.

¿Cómo os organizáis cuando tienes un rodaje lejos de casa?

Siempre vamos juntos allí donde esté el trabajo. Mi mujer es diseñadora de moda y se ha sacrificado por mí. Ahora estoy grabando en Argentina la serie Los internacionales, sobre la crisis de 2001, y ella y los niños están aquí conmigo. De momento podemos apañarnos porque son pequeños. En el futuro buscaremos lo que sea mejor para la familia que es lo más importante para los dos.

¿Volverás a las telenovelas?

Si no estoy con nada y me llega un buen personaje, claro que lo cogeré. Le tengo un gran respeto al género. De ahí vengo y nunca renegaré de algo que me ha permitido estar donde quiero estar.

¿Alguna vez has pensado en tirar la toalla o cambiar?

Nunca, y eso que el camino ha sido duro. Ha habido momento de soledad, de los que también he aprendido. Disfruto de mi profesión y solo la dejaré el día que sienta que por ella pierdo el amor a la vida.

¿Dónde pasaréis las Navidades?

En España, y ya nos quedamos. Tengo varios proyectos preaprobados para 2020.

¿Te apetecería una comedia?

Ojalá. Jamás he tenido la oportunidad y sería un cambio interesante en mi carrera.

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