La historia de los tatuajes de Juan de Borbón, abuelo del rey Felipe VI

Juan de Borbó con sus tatuajes y sombrero marinero junto a Don Juan Carlos I (Photo by Loomis Dean/The LIFE Picture Collection via Getty Images)


El padre del rey emérito Don Juan Carlos de Borbón fue un pionero en la monarquía luciendo enormes dragones tatuados.

Hoy en día es casi impensable imaginarse al rey Felipe VI con los brazos tatuados, la monarquía “moderna” en cuanto al arte del tatuaje, ya es historia. Sin embargo, Juan de Borbón que nació en 1913, lucía varios tatuajes relacionados con su gran pasión.

El conde de Barcelona, que falleció en 1993 con 79 años, siempre presumió del arte pinchado a mano con tinta sobre su piel. Hay muy pocas entrevistas televisivas de Juan de Borbón en la hemeroteca, sin embargo durante los años 80, TV3 (la televisión autonómica catalana) logró que el monarca hablara de sus tattoos.

Juan de Borbón explicó en el programa ’30 Minuts’ que su gran amor era el mar dado que, entre otras cosas, era marinero. Ante la pregunta de la periodista diciéndole si las mujeres ‘pintan algo’ en el mar, el padre de Juan Carlos contestó que por supuesto, que había excelentes marineras muy a pesar de lo que la gente desconocedora del entorno marítimo pudiera pensar.

Paseando con la periodista en su propia casa, ella se atrevió a preguntarle por dos enormes tatuajes que tenía en sus antebrazos y él, con camisa blanca de manga corta, no dudó en relatarle la historia de los dos dragones.



En sus propias palabras que puedes escuchar en el minuto 5:18 del vídeo: “Son dos dragones, uno indio y el otro chino. Me los hice allá por el año 1932, cuando estuve por ahí navegando. Por aquel entonces era habitual, los que habían estado en oriente se tatuaban, hoy en día ya es algo menos común.”

Al preguntarle la reportera si dolía mucho, el monarca campechano explicaba que: “Hoy en día ya no porqué en Dinamarca tienen unas máquinas eléctricas. Sin embargo estos dolieron porqué son tres horas de trabajo cada uno, están hechos a mano y son unos 6.000 pinchazos.”

Con los años y como él bien comentaba, ese tipo de tatuaje (¡y más en la monarquía!) pasó de moda, sin embargo, él los llevó orgulloso el resto de su vida dado que le recordaban a un pasado en el que navegó por todo el océano índico así como por el atlántico.

Cada año recorría alrededor de 6.000 millas marinas sin importarle su edad y es que Juan contaba con un carácter cercano que también heredó Juan Carlos I aunque, tras los años de desgaste mediático y sus múltiples escándalos, fue perdiendo a ojos del gran público.

Felipe VI, sin embargo, es un monarca bastante más ‘encorsetado’ y protocolario, ¿logras imaginártelo con todos los brazos tatuados? A mí me cuesta y, casi seguro, a Letizia le da un síncope. 


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