Josephine Baker: de comer basura a conquistar París bailando

Anna Sanchez
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FRANCE - JANUARY 01:  Jospehine BAKER, as young, budding actress, lounging on a tiger skin, posing in a studio around the time of her first sensation La REVUE NEGRE.  (Photo by Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images)
La inspiradora historia de Josephine Baker (Photo by Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images)

Sobre el baile Josephine Baker se pueden escribir infinidad de cosas buenas, sin embargo, no todos conocen sus humildes orígenes y el racismo que sufrió.

Cuando hablamos de Josephine Baker nos viene al ideario general el lujo, el glamour y la ostentación de una de las grandes divas de la Francia de los años 20 aunque su origen americano es totalmente distinto.

A Josephine Baker nadie le regaló nada, se lo ganó ella solita con su desparpajo, su talento, sus ideales y su lucha por conseguir alcanzar un sueño: ser artista. Josephine nació en Misuri, Estados Unidos, y pasó una infancia realmente dura.

Dormía en una caja de madera y ya trabajaba para ayudar a su madre a subsistir. Por aquel entonces, allá por 1912, el racismo era la ‘normalidad’ en su país y jamás gozó de ningún tipo de privilegio sino más bien todo lo contrario.

En 1917 tuvo que vivir, a sus 11 años, la desgraciadamente famosa ‘Masacre de San Luis’ en la cual murieron centenares de personas de raza negra a manos de los blancos. Se quemaron casas y destruyeron familias, la suya se salvó pero lo que aquella niña vivió viendo morir a sus amigos y conocidos, la atormentaría toda la vida.

A los 13 años llegó la hambruna y ella subsistía a base de basura que encontraba en los contenedores dado que trabajaba de camarera en un club y, de hecho, allí fue donde conoció a Willie Wells, su primer marido del cual se divorció a los pocos meses de la boda.

En todas sus penurias y discriminaciones, ella sabía que lo que le apasionaba era bailar y quería triunfar como artista. Su madre, bastante más realista o, quizá, tradicional, se lo prohibió pero Josephine siempre fue mujer de gran carácter y decidió marcharse a probar suerte en Broadway.

Allí su talento brilló y se convirtió en la bailarina que más cobraba por espectáculos de vodevil. Sus bailes con piernas cruzadas que luego repetiría en clave de humor en España la mismísima Lina Morgan, cruzaron el charco a un París mucho más avanzado a nivel de tolerancia racial.

Le llegó una oferta de tierras francesas y la aceptó ganando 250 dólares semanales por un show de jazz llamado ‘Revue Nègre’. Allí su fama creció y grandes artistas como Picasso alabaron su talento. De hecho, algunas mujeres maquillaban su piel para oscurecerla y parecerse a ella cuando, irónicamente, ella había intentado blanquearla con métodos caseros en su América natal.

En París conoció a Giuseppe Abatino, un siciliano que se hacía llamar Pepito del cual se enamoró y, aunque se casaron, ella siempre le fue infiel con hombres y mujeres. Una vez asentada en Francia durante décadas y con gran renombre en el espectáculo, quiso volver a Estados Unidos en 1935 para conquistar su propio hogar pero no lo logró.

Su espectáculo fracaso, el racismo seguía muy presente y, para colmo, Pepito cayó enfermo y murió. Tras ver el horror que vivía cada vez que volvía a su país, juró no hacerlo nunca más y regresó a Francia años después, poco antes de la Segunda Guerra Mundial.

Fue entonces cuando esta bailarina y activista antirracista se convirtió en espía contra los nazis dado que, a su parecer, ella le debía todo lo que tenía a la Francia que la acogió, la coronó y le abrió las puertas al éxito a todos los niveles así que estaba dispuesta a morir por ‘su’ país.

Singer Josephine Baker with her husband and adopted children, 1959. (Photo by © Hulton-Deutsch Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)
Josephine Baker y sus hijos adoptivos en 1959. (Photo by © Hulton-Deutsch Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)

Bajo el pretexto de bailarina exótica, Josephine Baker fue una gran mujer de la Resistencia europea y luchó toda su vida por la libertad personal y colectiva. De hecho adoptó a 12 hijos de razas distintas para crear lo que ella llamó ‘la tribu arcoiris’ demostrando que las personas conviven y se aman sin importar su nacionalidad.

Sus hijos provenían de Francia, Colombia, Argelia, Finlandia, Corea, Japón, Marruecos, Venezuela entre otros países del mundo. Pero, pasada la guerra y con tantas responsabilidades económicas, la suerte la abandonó en los años 60.

La artista se declaró en bancarrota tras divorciarse por cuarta vez y por eso ideó su espectáculo Bobino que la catapultó de nuevo a la fama en los 70. Tenía otra edad, sí, pero su modo de moverse y su carácter de diva no habían cambiado ni un ápice y eso seguía enamorando a los europeos.

La desgracia llegó cuando una embolia la mató, tan solo cuatro días después del estreno de su esperado show, fue hallada en su cama, sola y sin vida. Pero, a pesar de su trágica muerte, Josephine Baker inspiró a muchos a seguir persiguiendo sus sueños y, sobre todo, a no dejar de luchar jamás por la igualdad y la libertad.

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