José Ramón Sánchez publica el testamento de toda una vida dibujando

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Santander, 18 nov (EFE).- Feliz de haber hecho siempre lo que más quería, el ilustrador José Ramón Sánchez ha presentado este viernes su último libro, "Vivir para dibujar", el testamento profesional de un artista que confiesa, ha dibujado "todo lo que tenía que dibujar" en su vida.

En una charla con Efe, Sánchez afirma que a sus 85 años "es el único libro" que le han editado y llega casi cuatro años después de que guardara su lápiz en el estuche por problemas en las cervicales, la espalda y los ojos.

A pesar de ello, el artista reconoce que está contento con lo que deja atrás y confiesa que su estudio está como lo dejó el último día que pintó, aunque "los colores se han secado y el agua se ha evaporado", asegura.

"Creo que ya he terminado", señala el artista, quien confiesa que le siguen llegando encargos para portadas o ilustraciones, pero no volverá a dibujar.

Se muestra feliz de haber tenido la "suerte inmensa" de poder ejercer el oficio que más le gustaba desde que tenía cuatro años y "pedía un papel y un lapicero".

"Lo que he hecho durante toda mi vida, sin parar, ha sido dibujar y lo he podido hacer enfermo, en un tren, en un avión, y por eso el título del libro es 'Vivir para dibujar'", destaca Sánchez.

VIVIR PARA DIBUJAR

"Vivir para dibujar", editado por Valnera Gráfica y presentado por el artista este viernes en Santander, cuenta con una selección de casi mil dibujos a lapicero, empezando por los primeros esbozos de piratas, vaqueros, espadachines o de Walt Disney y en los que el artista reconoce que "ya había una inquietud" y, a pesar de copiar dibujos, siempre dejaba "algo" suyo.

De entre esos primeros dibujos el artista destaca una pieza a doble página de un cómic del oeste, que dibujó cuando hizo la primera comunión con 7 años. "Para mi es un tesoro", asegura.

Un tomo "sin palabras ni color" donde se expone la vasta obra del artista a lo largo de 248 páginas hasta llegar a lo que define como su "obra cumbre", Moby Dick, que expuso en 2018 en la Biblioteca Central de la capital cántabra.

"Me sentí tan pleno después de Moby Dick que decidí dejarlo ahí porque lo que venía después era bajar", según Sánchez, quien indica que ya entonces sabía que eran sus últimos dibujos.

"Después de aquello, no volví a dibujar ni lo voy a hacer más, porque ya he dibujado todo lo que tenía que dibujar en mi vida y no tengo ilusión por más proyectos", señala.

Sánchez afirma que cuando vio el libro, dos días antes de su presentación, se quedó asombrado por la labor de los editores, que han trabajado durante meses para digitalizar los dibujos y "resucitarlos". "Parecen originales", manifiesta Sánchez.

Estos dibujos son la base de lo que se convertirían en sus obras de referencia, como "El aprendiz de brujo", los "Clásicos del cine" o su visión de "El Quijote", conformando y definiendo la evolución del artista.

Sánchez señala que "los que le han seguido" verán la transición entre los primeros dibujos "torpes" hasta las obras de un artista consagrado que le valieron para ganar el Premio Nacional de Ilustración o el Premio Lazarillo.

Y advierte de que, con este libro, no valen las explicaciones y, para entenderlo, hace falta verlo porque, como reza el dicho, una imagen vale más que mil palabras.

(c) Agencia EFE

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