José Coronado: "Llevo a Nemo Bandeira en cada poro de mi piel"

Por Alicia Mingo
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From Diez Minutos

¿Cómo han sido los dos años de espera hasta que ha vuelto la segunda temporada de Vivir sin permiso?

Como un parto que no acaba de llegar, un niño precioso que no llega. Llevo a Nemo en cada poro de mi piel, porque es un personaje que adoro.

¿Cómo se enfrenta a sus nuevos enemigos?

En esta segunda temporada vamos a ver lo mejor de Nemo y para que esto ocurra, primero tiene que sacar lo peor. Al demonio hay que combatirle con el mismo demonio. Por tanto, se le presenta este cartel mexicano que supera el tablero donde está acostumbrado a jugar. El problema es que Nemo cada vez está más frágil. La prioridad de Nemo, más que conquistar su imperio, es recuperar su honor y la de su familia porque ha perdido el respeto de Oeste, cosa que era su mejor alimento, el respeto de la gente.

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¿Lo consigue?

Bueno... Son diez episodio de altibajos, con todos los personajes al límite. Te puedo asegurar que lucha de una forma desaforada y que va a dar muchisimo juego.

Los narcos mexicanos son más malos.

Sí, son más crueles, más ambiciosos, menos elegantes, más zafios y más violentos.

Y jugando con el alzheimer. Otro enemigo del personaje.

Yo he intentado tratar este tema con el mayor respeto posible porque hay familias que sufren ese problema. Pero lo que está claro es que en la ficción es un elemento que te da mucho juego, siempre con el riesgo de no pasarte, pero te da muchos elementos para jugar

Me imagino que para el final se generará mucha expectación. ¿Se escribieron varios desenlaces al igual que ocurrió en El Príncipe?

No. Esta vez hay un solo final porque desde el final de la primera temporada supimos que había que cerrar la historia de Nemo Bandeira y de su familia en diez episodios y no en trece para que fuese todo más comprimido. No hay una gota de grasa, es todo puro músculo, todos los personajes están ya al limite, todos tienen que defenderse y luchar, veremos quien cae y quien sobrevive y no dejan de pasar cosas.

¿Qué ha supuesto para ti esta serie en tu carrera?

Un orgullo de llevar una historia muy interesante que ha calado a la audiencia. No hace más que llegarme a través de redes sociales el interés que tiene la gente qué es lo que va a pasar con esta familia. También es un orgullo seguir trabajando en esta casa, Telecinco en la que tantas series y películas he hecho. Es una serie con mucha calidad y con mucha dificultad para todos, porque seguimos con los 70 minutos. Las cosas se cuentan mejor en 50 que en 70, pero así son las normas y lo hemos conseguido. Yo me he visto del tirón, en un día y medio, la segunda temporada. Desde lo 10 minutos del primer capítulo ya no quieres soltarlo.

Has grabado Way Down con Freddie Highmore (The Good Doctor). ¿Qué tal ha sido trabajar con este actor?

Un placer. Es un tipo preparado, aunque tiene aspecto de niño. Habla siete idiomas, es muy inteligente, muy buen actor y también dirige. Hemos hecho una película de aventuras con mucho dinamismo. Es el atraco al banco de España y yo soy el jefe de seguridad, el que tengo que evitar que no roben el banco. Una gran producción de Mediaset en inglés que creo que va a dar la vuelta al mundo.

Hace un año dijiste que Telecinco es el caballo más poderoso, pero también el más jodido. ¿Seguiréis trabajando juntos? ¿Hay algo entre manos?

Siempre. Telecinco y yo vivimos una historia de amor, aunque a veces nos distanciamos un poquitín porque de pronto surgen amantes, y así nos lo permitimos pero luego volvemos a nuestra relación. Pero claro que estamos preparando algo.

¿Qué otros proyectos tienes?

Ahora mismo estoy haciendo El inocente para Netflix, de Oriol Paulo y con un casting espectacular en el que está también Mario Casas, Aura Garrido, Susi Sánchez, Gonzalo de Castro, Alexandra Jiménez... Es una historia con el sello de Oriol Paulo en la que nada es lo que parece. La serie parte de una monja muerta, asesinada, con unas prótesis mamaria. A partir de ahí empezamos a volar. Es una maravilla.

Es tu primer trabajo para una plataforma directa. ¿Qué diferencias has notado?

Los 20 minutos menos. Creo que con los 50 que te pide Netflix se trabaja mejor. Por lo demás, se rueda exactamente igual para Mediaset que para Netflix.

¿Crees que Vivir sin permiso va a ser la última serie de la televisión en abierto en tener grandes audiencias? Se fue con un 22.

Es probable. La irrupción de las plataformas es irreversible e imparable y, por supuesto, va a ser muy difícil conseguir esas cuotas de pantalla en una generalista.

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Tras el susto que te dio la salud, ¿qué puesto ocupa el trabajo?

Ocupado un lugar primordial porque para mí es mi oxígeno, es vital. Sin trabajar no soy tan feliz.

¿Has bajado el ritmo?

Sí, he bajado el ritmo emocional en la vida. Pero en lo laboral, al revés. Soy cada vez más kamikaze, porque me apasiona, estoy de lujo.

¿Eres cada vez más exigente a la hora de elegir un guion?

La ventaja y lo maravilloso que tiene mi profesión es que tienes el privilegio de de vivir otras vidas. Yo lo que intento siempre es buscar nuevos juegos a los que no haya jugado para poder vivir esas vidas, pero también he aprendido a tener los pies en el suelo y a valorar, por encima de todo, el oficio de actor. A veces, te tocan cosas mejores, cosas peores, y tienes que defenderlas con la misma ilusión.

Estamos en una época de recuperar series que triunfaron en el pasado. ¿Cuál te gustaría de las tuyas?

La primera serie que hice en mi vida en La 1 con Pedro Marsó que se llamaba Brigada Central y era fantástica, la grabábamos en 35 mm y creo sí que me gustaría hacer un remake de ella. Pero no sé, hay muchas.

¿Te gustaría repetir con Álex González? ¿Ha habido ofertas para hacer algo juntos de nuevo?

Han llegado cositas, pero no me importa tanto. Porque a raíz de El Príncipe nos hemos convertido en amigos inseparables, casi hermanos. A Álex le tengo para siempre en mi vida eso es lo que mas me importan, que luego encima podemos trabajar juntos, es una maravilla porque ademas nos divertimos mucho. Pero a mi lo que mas me importa es su persona, su parte personal.

Funcionas como la argamasa en los rodajes, pendiente de todo. ¿Cuándo vas a dirigir?

A mí me gusta mi oficio, lo que significa que me gustan todos los departamentos, en especial el dirección y el de producción. A mi lo que me gusta mas que mi personaje, es contar una historia bien. Y Para contar una historia bien necesitas a todos y yo sé cómo juegan cada uno porque llevo 36 años en la profesión. Sí me apetece dirigir, siempre me ha apetecido, pero no hacen más que llevarme buenos personajes para seguir en ese oficio que ya domino. Además por suerte, muchos directores me dejan hablar en el rodaje, con actores o sugerir con los directores en la planificación y por lo tanto me quito esa espinita y sigo trabajando los personajes maravilloso que me llegan.