Jornada infausta de España en Eugene con pleno de eliminaciones

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Photo credit: BEN STANSALL - Getty Images
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El atletismo español vivió este jueves (madrugada del viernes en España) su tarde negra en el Mundial de Eugene, con pleno de eliminados, cinco de cinco, y la sensación de que nadie estuvo cerca de acceder a la final: Adel Mechaal, Álvaro de Arriba, Mariano García, Manu Quijera y Pablo Torrijos no volverán a saltar a Hayward Field este fin de semana.

Las mayores esperanzas recaían en los 800 metros y su criba mortal de semifinales, donde la igualdad del ranking este año no se vio reflejada en carreras que separaron más claramente de lo esperado el grano de la paja. Los españoles, por desgracia, se transformaron en paja.

Mariano García celebraba su buena colocación en una semifinal llena de hombres de 1:43 y 1:44, donde él, campeón mundial a cubierto en invierno, aún no ha llegado. Y era cierto, tras verse encerrado, sacó el brazo con el británico Daniel Rowden como ayer hizo con el francés Robert para defender su posición y avanzar en el tren hasta pasar 4º los 400 metros en 52,19s. El murciano corrió por fuera la curva y se lanzó decidido a la cabeza, mano a mano con el keniano Noah Kibet pasó por los 600m, y esa contrarrecta con el viento en contra, reconoció después, le acabó pasando factura.

Photo credit: Andy Lyons - Getty Images
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Nick Willis, dos veces medallista olímpico en los 1.500m, señalaba en Twitter que en este campeonato, con un estadio con zonas abiertas, la corriente podía afectar bastante más a los que abrían el grupo en las carreras de mediofondo que en los últimos torneos internacionales, celebrados en instalaciones más grandes y cerradas. En esa trampa cayó Mariano, diluido por completo desde el inicio de la recta final, y no solo. El sueco Andreas Kramer y Kibet, que como él habían arriesgado, también se hundieron mientras desde atrás llegaban, frescos y pletóricos, el argelino Djamel Sedjati y el francés Gabriel Tual, los únicos en bajar claramente de 1:46. García llegó 6º con 1:46.70, el 19º tiempo total.

Álvaro de Arriba ni siquiera encontró la manera de intentarlo en la mejor temporada de aire libre de su carrera. Si su primera vuelta acostumbra a ser conservadora, esta vez se excedió (último en 52,80s en los 400m). Sus últimos 200 metros suelen ser una garantía, pero cuando el argelino Simone Moula y el canadiense Marco Arop emprendieron su estampida, el salmantino no estaba allí. Sin un gramo de chispa, terminó 7º en 1:46.30, el 15º tiempo total.

Photo credit: Steph Chambers - Getty Images
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El campeón de España era el que menos había corrido en las eliminatorias, una trampa en 1:49 de la que tuvo que escapar con varios cambios de ritmo, un final demasiado a tope, que no le permitieron reponerse para la semifinal. "Aunque fuera más lenta, estas carreras me dejan más tocado que un mitin a 1:44, me cuesta más recuperar el sistema nervioso. He dado todo lo que tenía, pero en una semifinal hay que estar al 200%", lamentaba en el que será, confirmó, su último gran campeonato universal en los 800m, porque después de Múnich saltará a los 1.500 metros en 2023.

Mechaal paga su convalecencia en los 5.000m

Antes, en los 5.000 metros, Adel Mechaal comprobó que un campeonato así no perdona al que la salud no le haya respetado en las últimas semanas. El catalán empezó a sentirse mal en el Campeonato de España de Nerja, se retiró de los 3.000m de Estocolmo ya febril y al día siguiente dio positivo en Covid-19 y se cayó del equipo de los 1.500m, la otra prueba que pretendía correr, abriendo el hueco a Fontes. Estas tres semanas le han permitido dar negativo, pero no entrenar como quería. Y se notó en el último kilómetro: los favoritos lo cubrieron en 2:27 minutos; él, en 2:4o.

Photo credit: Carmen Mandato - Getty Images
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Mechaal quiso coger confianza poniéndose el primer kilómetro en cabeza, pero lejos de incrementar el ritmo propició una carrera lenta (2:50) que iba a ahogar sus propias opciones de entrar por tiempos. En el segundo llegó Barega y aceleró (2:41), pero a los africanos se les pasó la prisa y volvieron a ralentizar en el tercero (2:46), así que Mechaal avanzó por la cuerda y pasó el cuarto (2:38) entre los tres primeros.

Como se preveía, los favoritos iban a volar al final, sabiendo que probablemente solo los cinco primeros tendrían premio, y los medallistas de los 10.000m Selemon Barega y Joshua Cheptegei, tuvieron que esprintar, siete atletas en medio segundo, para entrar con los estadounidenses Grant Fisher y Abdihamid Nur y el ugandés Óscar Chelimo, que hasta ganó (13:24.24). El peligroso juego se cobró una inevitable víctima, el etíope Telahun Bekele, hombre de 12:52. Mechaal corría muy lejos de esa batalla, 11º en 13:36.46. En la segunda serie, más rápida, deslumbró el guatemalteco Luis Grijalva y pasó hasta el 9º, con Jakob Ingebrigtsen tan cómodo que encontró tiempo para arengar a la grada en la última vuelta.

Torrijos y Quijera desaprovechan calificaciones asequibles

Photo credit: BEN STANSALL - Getty Images
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Del field de Hayward Field, tampoco llegaron buenas noticias. Los españoles no se ganaron sus segundos televisivos. Después de perderse el invierno por lesión, Pablo Torrijos salió triste con su único salto válido, el segundo, en 16,32m (23º puesto), cuarenta centímetros más corto que el del Campeonato de España, que le habría servido para entrar por fin en su primera final mundial. Con 16,68m, mucho menos que otras veces, sirvió esta vez.

"Y sabía que iba a ser un pase asequible y esperaba estar al nivel de Nerja aunque no estoy como otros años, pero no ha podido ser, tengo que remontar para Múnich para salvar el año", se intentó animar el castellonense en declaraciones recogidas por la RFEA. La ronda clasificatoria que dominó el campeón olímpico Pichardo se cobró una víctima ilustre: el vigente campeón Christian Taylor, que se perdió los Juegos Olímpicos por romperse el tendón de Aquiles, aún pena aquel infortunio y no pasó de 16,48s.

En el pasillo de jabalina, un español por primera vez en este siglo, Manu Quijera, que se animó después de un segundo tiro de 78,61m que no pudo mejorar en el tercero con 78,29m, lejos de los más de 83 metros de hace un mes en La Nucía. Dos metros más habrían sido suficientes en una clasificación también barata. "Estoy contento porque he sacado lo que tenía, pero triste porque tenía el tiro para pasar. No sé lo que ha faltado, quizá un poco de chispa. Me llevo una experiencia brutal de la que aprendo mucho", reflexionó el navarro, que quiere verse en la final de Múnich.

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