Aunque Ana Rosa Quintana y Jorge Javier Vázquez anden a la gresca, su pique no es como lo pintan

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La noche de Halloween está a la vuelta de la esquina pero Secret Story se adelantó unos días para poder hacer una gala temática con mucho sabor a Gran Hermano. El programa sorprendió con una brujita muy especial, un Jorge Javier Vázquez disfrazado de pies a cabeza que volvió a salvar la velada. Una vez más, estuvo brillante, y no solo por su atrevido atuendo, sino por su travieso comentario asegurando que 'no, no era Ana Rosa Quintana'

Como sería de esperar, la frase corrió como la pólvora en redes sociales y medios de comunicación que enseguida la tomaron como un azote o puyita dirigida a su compañera de cadena. Sin embargo, lo cierto es que tanta indirecta empieza a olerme a chamusquina transmitiéndome la sensación de que esa 'enemistad' que tratan de alimentar es una guerra ficticia que nada tiene que ver con la realidad.

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La supuesta mala relación entre Ana Rosa y Jorge Javier y esa teoría de los últimos tiempos que confirma que no se pueden ver ni en pintura, es solo eso, pura teoría. Por mucho que ambos se tiren la patata caliente desde sus respectivos programas llevándose la contraria y lanzándose indirectas, no termino de creer que la cosa sea para tanto. De hecho, pienso que es todo lo contrario. Lo que pasa es que es muy divertido ver cómo los dos pesos pesados de la cadena se tiran los trastos a la cabeza y generan esa incertidumbre en el espectador. Un morbillo al que Telecinco y sus programas ya nos tiene acostumbrados y que, en el fondo, a todos nos encanta por el ruido que desencadena. Que los dos titanes televisivos estén enfrentados vende mucho más que una amistad inmaculada y pura.

¿Y por qué digo esto? Pues porque ya son muchos años viéndoles y escuchándoles, de alguna manera les conocemos y sabemos por dónde van los tiros. Esta especie de mal rollito parece más de puertas para fuera con el único fin de que se hable y se escriba de ello. Me imagino las risas de Jorge Javier y Ana Rosa abriendo las redes y leyendo la prensa de hoy al ver cómo periódicos de primera línea como El Mundo generan titulares como 'Jorge Javier atiza en Secret Story a Ana Rosa'. Incluso si me apuras, me atrevería a decir que hasta se podrían haber mandado un mensaje comentando la jugada. 

Son suposiciones mías basadas en los años siguiendo a estos dos grandes de la tele y cómo ha sido su relación. No nos olvidemos que Ana Rosa le dio su gran oportunidad televisiva a Jorge Javier hace ya 25 años en el programa Sabor a ti. Yo, que soy de aquella generación, recuerdo verles partidos de la risa en el sofá desde donde comentaban el contenido del día. Eran divertidísimos y había una gran conexión. Eso no se finge y menos en televisión. A las cámaras no se les escapa ni una y aquello era pura química. Fue el despegue del catalán en la pantalla chica, desde entonces su ascenso a los cielos ha sido imparable. Se lo ha ganado a pulso y a base de currárselo, todo hay que decirlo. Y en esa carrera a lo más alto hay que incluir travesuras como esta.

Una de esas cosas que ha hecho que siga ahí en primera línea, además de su dominio del medio, es precisamente ese aire canalla y frases de doble sentido que nos desconciertan y ponen Twitter patas arriba. Si algo no le gusta, lo casca sin dobleces ni filtros, y más teniendo su columna en Lecturas donde no deja a títere con cabeza. Bueno, y donde también aplaude a quienes admira y aprecia. Fue precisamente ahí, en esas líneas semanales, cuando en 2015 el supuesto enemigo de Ana Rosa habló de su compañera en unos términos maravillosos destacando no solo su profesionalidad y buen hacer en su matutino, sino también el gran cariño que le une a ella. "Ana Rosa ha vuelto espléndida de las vacaciones. La he echado de menos en verano: mis mañanas no eran las mismas. A mí me gusta hacer gimnasia viéndola, intuyendo con qué tertulianos se lleva bien y a cuáles no soporta, escuchándola reír. La hora que paso en el gimnasio se me hace más soportable con ella de fondo. Hace un programa muy bueno. Tendemos a menospreciar la televisión que se hace en nuestro país pero no creo que el magacín de Ana Rosa tenga nada que envidiar a los que se hacen en Estados Unidos", escribió.

Lo mismo ha ocurrido en el caso contrario. Ana Rosa siempre ha estado al lado de Vázquez en las buenas y en las malas, sobre todo en estas últimas. Fue de las primeras en mandarle mensaje de amor y apoyo cuando el conductor sufrió un ictus en 2019. "Afortunadamente y lo sé de primerísima mano, dentro de que era un cuadro grave el resultado es muy satisfactorio. Podía haber sido un tema grave, pero fue cogido a tiempo y ha ido muy bien hasta el punto de que ya está en planta. Desde aquí le queremos mandar un beso enorme”, expresó en su plató. También sacó la cara por él cuando en 2017 fue blanco de las críticas por supuestamente no pasar por su mejor momento televisivo. Jorge Javier se distanció temporalmente de los medios y la tele para preparar lo que venía, el Gran Hermano Revolution. Aunque él guardó silencio, Ana Rosa contestó por él con estas bonitas palabras. "Está contentísimo y feliz, está bien. Lo que pasa es que me imagino que empezando un grandísimo formato estará volcado en el formato, también intentando conocer a los protagonistas. Yo recuerdo que toda la vida se han metido mucho los presentadores y han visto muchas horas", dijo al ser preguntada.

No hace falta decir mucho más. La admiración es evidente y eso no desaparece de la noche a la mañana. Otra cosa es que tengan puntos de vista diferentes. En este aspecto quizás sí podemos decir que existen distancias notables. Les hemos visto chocar en lo político y más recientemente en el mundillo rosa. Hace apenas unos días Jorge Javier, que siempre prefirió no hablar de su compañera en el programa (o la dirección del programa no quería -ahí existen dudas-), rompió la regla de oro para confirmar que Ana Rosa anunció la ruptura de Antonio David y Olga Moreno porque Marta Riesco, reportera de AR, se lo dijo. No tuvo dudas. Lo afirmó contundente y sin condicionales que valgan. Algo que tuvo una respuesta inmediata de su colega: el silencio absoluto. 

Toda esta nube negra ha vuelto a poner sobre la mesa su relación creando teorías conspiratorias y una guerra campal que sinceramente yo no veo por ningún lado. ¿Cuántas veces Jorge Javier ha tenido enfrentamientos o ha opinado diferente a otros amigos de la cadena como Belén Esteban, Belén Rodríguez o incluso la siempre recordada Mila Ximénez? Pues muchas, pero eso no ha impedido que sean amigos ni se quieran. Pueden haber pasado etapas distanciados y con tiranteces, pero cuando hay respeto, admiración y, sobre todo, cariño del bueno, todo vuelve a su ser.

Así que me mojo diciendo que el pique entre Ana Rosa y Jorge Javier no deja de ser eso, un guiño travieso para dar de qué hablar. Apuesto que se trata de un juego que les hace mucha gracia y que mantiene a la audiencia entretenida. Nada más. Los dos son lo suficientemente grandecitos, maduros y tienen experiencia en estas lides como para permitir que una chorrada arruine una relación tan bonita de más de dos décadas. Aún así, reconozco que es divertidísimo ver cómo se hacen de rabiar ante las cámaras.

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