Creo que Jordi González se equivoca con su última decisión

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Fue un rostro imprescindible de Telecinco, tanto de los debates en directo como en el universo de los realities. Hablamos de Jordi González, presentador de Moros y Cristianos, Mad in Spain, La Noria, La casa de tu vida u otros tantos formatos. En los últimos tiempos le hemos visto mucho menos por televisión, y él mismo ha decidido alzar la voz y aclarar algunos puntos. Ha tomado una decisión firme sobre su carrera, si bien, como espectador, creo que se equivoca por completo.

Ha sido a través de Twitter donde el barcelonés ha explicado por qué tiene tan poca presencia en Mediaset en estos momentos. “Me he tomado el año sabático que hace tanto tiempo deseaba. Quien pueda hacerlo que no lo dude. Va muy bien”, afirma González, cuyo último proyecto fue presentar uno de los debates de Secret Story.

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Cuando el reality de secretos volvía este enero en una edición de anónimos Jordi González no estaba en el barco. Y hasta cierto punto podía entenderse la razón: su entusiasmo por todo lo que sucedía en la casa de Guadalix de la Sierra era bastante limitado. A menudo hacía preguntas que eran de perogrullo, como por qué un concursante iba disfrazado (cuando el traje era parte de la prueba semanal), se equivocaba con los nombres de los participantes, se liaba con el tema de las votaciones.

En las redes sociales, los espectadores de Secret Storyalzaban palos y antorchas contra él, no entendían que tuviese tan poco compromiso con un formato que necesita implicación las 24 horas, los 7 días de la semana. Y parecía que, cuando no estaba presentando, los intereses de Jordi iban por otros derroterosy que entre sus planes no estaba la opción de sintonizar la casa en directo cuando tuviese un rato libre.

Ahora, con la explicación que ha dado Jordi, entendemos que esa falta de interés venía relacionada con sus ganas de descansar un tiempo de la pequeña pantalla. Y eso que tampoco es que haya sido de los presentadores más solicitados de Mediaset en el último par de años: Jorge Javier Vázquez, Jesús Vázquez, María Patiño o Carlos Sobera han tenido agendas mucho más apretadas.

Quizá lo que le pasa a Jordi es que no encuentra un proyecto que le ilusione. Su perfil está claramente enfocado a hacer televisión en directo, pero el único nicho que Telecinco le encuentra es en realities. Secret Story, La casa fuerte, Supervivientes. Y además, como presentador secundario, el que se encarga de los debates. No tiene el honor de anunciar los expulsados, ni de hacer las primeras entrevistas. Su rol es de apoyo, aunque no por ello menos importante para el buen desarrollo del formato.

Echando un vistazo a su amplia trayectoria, es probable que González eche de menos aquellos locos magacines que se hacían en horario de noche, como TNT, donde había humor, cierto picante y mucha diversión en cada una de sus entregas. Allí se lanzó a profesionales que hoy son clave en nuestra televisión, como Quique Torito, o Marta Torné, que era reportera. O igual lo que añora Jordi son programas más serios, por así decirlo, que un reality show, como era Mad in Spain, donde se debatían todo tipo de cuestiones.

Jordi González en 'Secret  Story: La noche de los secretos'
Jordi González en 'Secret Story: La noche de los secretos'

Tomarse un año sabático está bien, sobre todo, si puede permitirse semejante lujo que ya quisieran otros para sí. Pero es un arma de doble filo, y puede terminar convirtiéndose en uno de los mayores errores de su carrera, tal como apuntábamos al principio de este escrito. Porque Jordi González puede quedarse fuera del universo de Mediaset, sobre todo, ahora que está realizando cambios constantes en su formato y en su parrilla.

Por ejemplo, en el terreno de los realities Toñi Moreno está brillando en los debates de Secret Story, y Sandra Barneda ya ha encontrado su voz y su tono dentro de este mismo área y a nadie se le ocurriría prescindir de ella. Y no nos olvidemos de Lara Álvarez, que demostró en la versión celebrity de Secret Story que tiene una magia especial a la hora de comunicar.

Del mismo modo, Telecinco tiene una parrilla muy férrea que deja poco margen a Jordi para ponerse al frente de algún nuevo formato. Por norma general, tres de sus noches se dedican al reality de turno (Secret Story, Supervivientes), y si a la vez se emite otro como La isla de las tentaciones la cosa se pone aún más complicada. Luego está en Deluxe, también insustituible, y alguna serie (Entrevías) y talent show (Got Talent, Idol Kids). Jordi tiene poco margen de movimiento. Sin ignorar que por las mañanas reina El programa de Ana Rosa y Ya es mediodía, y por la tarde Sálvame y Ya son las ocho. Y en los fines de semana, por la tarde, se emite de un tirón hasta cinco horas de Viva la vida, tanto el sábado como el domingo. Para encontrar un proyecto a su medida la opción más sencilla sería llevarle hasta Cuatro y allí diseñar una propuesta que encaje con su perfil. Al fin y al cabo, Cuatro no tiene ahora mismo una línea clara sobre sus contenidos, y a menudo se intercambia cromos con Telecinco, según las necesidades.

Por todas estas razones creo que Jordi mete la pata con su decisión de apartarse voluntariamente de la televisión. Pero ya sabemos que la pequeña pantalla es impredecible, y que lo que hoy funciona mañana no y viceversa. Así que estaremos pendiente a sus movimientos, una vez terminen sus doce meses de descanso catódico.

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