Jordi Évole está dañando el legado que le llevó a lo más alto

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Por Begoña Mena.- Jordi Évole, referente como periodista y premiado hasta la saciedad por sus entrevistas en profundidad en Salvados, va de polémica en polémica en esta nueva etapa. Cuando aún coletea la resaca de críticas (algunas muy duras de compañeros de profesión como Antón Losada) por la entrevista a Miguel Bosé, uno de los representantes del negacionismo de la COVID en España en medio de la pandemia más grave desde principios del siglo XX; la última temporada de #LodeÉvole termina con una entrevista, nada más y nada menos, que a un militar español que se declara nazi arrepentido.

Un planteamiento, que de base, ya crea controversia. La promo de #LodeXnazi, además, alimenta este debate.

Empezamos porque el personaje en cuestión, dentro del espectro más violento de la ultraderecha, es muy reconocible por nuestro imaginario colectivo. Porque ¿quién no ha visto a un nazi retratado en películas y documentales? ¿Qué nos va a contar que sea nuevo? Pero, un momento. Quizá conozcamos a los nazis de fuera, pero, ¿y a los nuestros? Me refiero a la versión patria del estereotipo. Porque, en el fondo, todos queremos saber qué cuenta un nazi español, que aunque se parezca al alemán, a lo mejor tiene algo diferente.

Pero este juego de estrategias que apelan a la curiosidad televisiva podría ir un poco más lejos. Solo hay que observar cuándo y en qué contexto llega la entrevista: en la víspera de unas elecciones inminentes en Madrid donde la palabra “fascismo” se ha convertido en parte de la propaganda electoral de los partidos, estando omnipresente en los medios de comunicación.

De todos modos, Évole ha querido desligar una cosa de la otra a través de Twitter (aunque, para qué negarlo, parece demasiada coincidencia). “Para los malpensados: estaba programado antes de que Ayuso convocara elecciones. (...) Solo los nazis se darán por aludidos. Ya veréis como hay unos cuantos”.

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Me crean o no. Que este programa se emita a dos días de las elecciones es una casualidad”, ha insistido el periodista catalán unas horas más tarde en el programa Más vale tarde de Mamen Mendizabal. En su entrevista, la presentadora le ha preguntado la razón de difundir la historia de este hombre y él ha asegurado que es por curiosidad. El mundo nazi es un mundo muy cerrado, prácticamente imposible de penetrar".

En cuanto al discurso de estos grupos, en la entrevista ha comentado que: "Lo que ellos intentaron con partidos de marcado carácter nazi como Alianza Nacional ha pasado a ser un discurso popular en cuanto a la inmigración o a la crítica al feminismo. (...) Quienes quieren desvincular a Vox de este tipo de ideología, quizá no lo pueden hacer tanto tras escuchar su testimonio. (...) Vox sí ha conseguido llevar ese discurso a todas las capas sociales... fue algo que no consiguieron los partidos nazi".

Este nuevo camino menos brillante, más pantanoso y provocador de Jordi Évole comenzó con la reinvención del formato de entrevistas en #LodeÉvoley ante el objetivo del periodista “de cambiar el enfoque. La temporada sobre la vida en prisión y las entrevistas a encarcelados #LoDeMalaMadre, empezó a recibir los primeros rechazos del público y las primeras cataratas de críticas en redes. Se le tachaba de “blanqueador” de personajes de la peor ralea, “políticamente incorrectos” y muy incómodos para el Prime Time. Aunque también hubo voces que lo defendieron diciendo que había demasiados prejuicios al respecto.

Sin embargo, hasta ese momento, todo lo que tocaba Jordi lo convertía en premios y prestigio. Recordemos que tiene una lista interminable de reconocimientos, la mayoría por su trabajo en Salvados. El último Ondas lo recibió en 2019, justo antes de dejar este espacio en manos del periodista Gonzo. Los galardones vinieron tras entrevistar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y al Papa Francisco. En ese momento estaba en la cumbre y era uno de los periodistas más respetados por su trabajo.

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Este Évole de ahora, el que, al menos, es cuestionado por dar voz a Bosé o a un nazi, no parece exactamente el mismo que fue laureado tras programas como, por ejemplo, el accidente del metro Valencia, una de las emisiones de la que él mismo ha dicho sentirse más orgulloso de toda su carrera. Esta cobertura le otorgó, al menos, cuatro premios entre el 2013 y el 2014. Entre ellos, otro Ondas, el Premio Libertad por el apoyo a las víctimas del accidente, el Premio Nicolás Salmerón de Derechos Humanos y el Omnium de Comunicación.

Tampoco parece el mismo que hizo un programa sobre el despilfarro en obras públicas en los años previos a la crisis económica. Llevaba la etiqueta #cuandoeramosricos y se convirtió en trending topic mundial.

Y aunque es cierto que hubo otros "malos" que pasaron por Salvados, arrepentidos o no, como el exmiembro de la banda terrorista, Iñaki Recarte, el mismo Otegui, (este último cuando aún no tenía el nombre que hoy tiene dentro de la profesión), o el inspector Villarejo, no son comparables al efecto de las últimas entrevistas, incluidas la del Padre de Nadia, que simuló la enfermedad de su hija para estafar o la de Eufemiano Fuentes, asociado al dopaje en el deporte español.

Desde que vuela sin el equipo ahora liderado por Gonzo, Jordi ha virado hacia un estilo más provocador, menos reputado, mientras la forma en la que trata sus entrevistas le está restando autoridad ante la audiencia que no se corta a la hora de volcar sus críticas en redes tras cada emisión de Lo de Évole. Esto, en el fondo, demuestra que el combo que hacía con los profesionales de Salvados tenía mucho más que ver con su éxito profesional de lo que podría parecer en un principio.

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Este nuevo estilo de Évole al que nos referimos, sigue generando máximos de audiencia, pero parece estar más enfocado a conseguir entrevistas de personaje polémicos en sí, y a crear debates más vacíos de contenido que a “denunciar” asuntos y contar lo que nadie cuenta con el objetivo de cambiar las cosas.

¿Entrevistar a un nazi mejora en algo lo que tenemos? Como todo, habrá que esperar a que se emita. Sin embargo, la “casualidad” de estrenar el programa en vísperas tan cercanas a una elecciones polémicas se antoja estar más ligado a la necesidad de provocar y alimentar fenómeno viral, que con aquella tendencia de denuncia informativa que tantos aplausos le valió con Salvados.Por nuestra parte, echamos de menos a ese Évole original, ese periodista que asumía riesgos de verdad y que nos sorprendía con temas y tratamientos que creaban escuela.

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