El Barça se "echa la mierda" encima

Jordi Alba se lamenta en el campo y fuera de él. (Foto: ANDER GILLENEA/AFP via Getty Images)

La Copa se ha acabado para Barça y Madrid. Es importante recalcar que, salvo inesperado cambio de normativa a última hora, la eliminación de ayer se aplica a ambos equipos. Insistimos en ello por la curiosa tendencia que venimos observando en las últimas horas. Por alguna extraña razón que no alcanzamos a comprender, la narrativa generalizada impuesta por la mayoría de medios sugiere que la eliminación de los blancos les puede dejar reforzados mientras que la derrota azulgrana debería enmarcarse en un mar de dudas e inestabilidad que puede acabar con el equipo de Setién. 

Son los mismos que el pasado fin de semana titulaban “Madrid solvente y fiable” tras una parte nefasta ante el Atleti y otra mitad correcta. Exactamente lo mismo que hizo el Barça ante el Levante pero que le valió portadas de “siguen las dudas en Barcelona”.  En fin.

El caso es que ayer el Barça volvió a quedar eliminado de una competición jugando muy bien a fútbol, como le pasó en Arabia en la última noche de Valverde. Aún así, como habrán podido deducir por el titular, estas líneas van dedicadas al otro partido que está jugando el Barça.

Una vez confirmada la eliminación y pasada la factura del parte de guerra -principalmente la lesión de Piqué- comenzó el otro encuentro de los azulgrana: ese que juegan Messi, Piqué y Jordi Alba contra Eric Abidal.

El central del Barça, posiblemente el futbolista más elocuente de la historia del club, dejó claro que “tirarse las cosas a la cara no es el camino a seguir” y que “la unidad dentro del vestuario es total”.  Jordi Alba, en las antípodas de Piqué en lo que a articular discursos mínimamente estructurados se refiere, priorizó la contundencia a la originalidad: “ya nos echan suficiente mierda desde fuera como para que nos la echemos desde dentro”. 

La gráfica imagen de deposiciones voladoras impactando entre jugadores, secretaría técnica y presidencia del club es tan adecuada para definir el momento actual de la entidad que optaría a sustituir a la cruz de Sant Jordi en la esquina superior derecha del escudo. 

Escuchando ayer al lateral, a uno le cuesta comprar el teatrillo de estos días, el “está todo arreglado internamente” que se ha lanzado desde todos los frentes del club, después de la reunión con Bartomeu. Se nos antoja difícil imaginar que alguien que recibe estas contundentes respuestas en forma de historia de instagram por parte de Messi y de declaración postpartido por parte de Alba, pueda seguir ejerciendo su cargo, especialmente si tenemos en cuenta que su principal función es la de enlace entre directiva y vestuario.

Tal vez quisieron apagar el fuego pero ayer, los jugadores del Barça demostraron que la mierda lleva mucho tiempo volando ahí dentro.

Cuesta creer que dejará de hacerlo ahora.

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