Johnny Depp gana un aliado inesperado en España

Mientras Johnny Depp vive el destierro hollywoodense sin proyectos cinematográficos en el horizonte (al menos de manera oficial), el actor encuentra un aliado inesperado en España. Y es que el Festival de San Sebastián lo ha escogido como invitado de honor para su edición de este año y celebrar juntos su carrera con el prestigioso Premio Donostia. Un premio que puede tener varias lecturas y que, sin dudas, no pasará desapercibido entre fans incondicionales que apoyan al actor y los detractores que podrían ver un motivo para criticar al certamen por celebrar a una figura señalada por su exesposa de abuso doméstico.

Sin embargo, parece que Donostia ha optado por la visión de diferenciar entre artista y su obra, alimentando un debate que ya tuvo a Roman Polanski y Woody Allen como protagonistas.

Johnny Depp (PA England; Doug Peters; Gtres)
Johnny Depp (PA England; Doug Peters; Gtres)

Si el festival de Donostia hubiera entregado este premio a Johnny Depp hace un par de años, hubiera sido una verdadera fiesta cinematográfica. Después de todo, el actor ha sido una figura contundente para diferentes generaciones de cinéfilos a través de películas inolvidables, personajes estrambóticos y un talento camaleónico aplaudido en todo el mundo. Contar con su presencia en una alfombra roja era un evento en sí mismo. Sin embargo, la realidad que hoy acecha a Johnny Depp es completamente diferente. Es decir, a nivel artístico se podría argumentar que merece este premio a raíz de un legado indiscutible, pero ¿merece recibirlo ahora? Sin dudas, el anuncio despierta un debate que lleva años removiendo conciencias en la industria.

Hollywood optó por el camino de unificar la faceta personal con la profesional y tomar el rumbo de la cultura de la cancelación para dictaminar el destino actual de su carrera a raíz de la sentencia de un juez británico. Después de todo, en plena era #MeToo y tras el destape de los actos cometidos por Harvey Weinstein, Hollywood ya no es el mismo. El negocio en general ha cambiado y la cancelación se ha convertido en un arma rotundamente afilada.

En el caso de Johnny Depp, todo cambió en noviembre de 2020 cuando perdía la demanda por difamación interpuesta contra News Group Newspapers tras publicar un artículo en el tabloide The Sun con un titular que lo señalaba como “golpeador de esposas”. El texto en cuestión alegaba que el actor había abusado de su exesposa, la actriz Amber Heard, durante el matrimonio. Y si bien Depp intentó demostrar que Heard supuestamente mentía y que el abuso había sido perpetrado contra él, el Tribunal Superior británico determinó que 12 de los 14 supuestos incidentes de abuso doméstico presentados contra Depp habían sido probados y, por tanto, las acusaciones de Heard eran “sustancialmente ciertas” dando el derecho al medio de referirse a él en dichos términos.

Y el tsunami que llegó a continuación arrasó en cuestión de minutos. Tras conocerse el veredicto, Depp renunciaba a su papel de Animales Fantásticos a petición de Warner Bros. y a pesar de haber comenzado el proceso de rodaje y costarle una fortuna al estudio. Sin embargo, ha mantenido su inocencia desde entonces a través de publicaciones en Instagram y con otra demanda interpuesta en EE.UU., esta vez directamente contra Amber Heard. Se trata de otro caso de difamación -en esta ocasión por un artículo escrito por ella y publicado en The Washington Post en 2018 donde aseguraba ser víctima de abuso doméstico pero sin nombrar a Depp-. El actor mantiene que los abusos fueron sobre él y que las acusaciones son fabricaciones. De momento, el juicio está previsto para abril de 2022.

Desde entonces, Johnny Depp no ha vuelto a rodar ninguna película y llegó a rumorearse que está buscando proyectos en producciones menores. Warner Bros. lo reemplazó con Mads Mikkelsen y hace tiempo se rumorea que Disney estaría evaluando cómo continuar la saga de Piratas del Caribe, quizás con un reboot sin el capitán Jack Sparrow. Es más, su última película, El fotógrafo de Minamata, ha pasado sin pena ni gloria por algunos cines del mundo, incluyendo España donde tuvo su estreno en abril de 2021.

Por todo esto, resulta más que llamativo que nuestro festival más prestigioso a nivel internacional opte por dar un golpe sobre la mesa posicionándose a favor de Johnny Depp a través de su obra artística. No entrando en materia personal, sino acentuando su legado profesional. Algo que queda claro cuando se lee el anuncio oficial emitido por el certamen donde solo se habla del trabajo del actor ante las cámaras, pero en ningún momento se hace referencia a su persona como individuo de a pie.

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Desde que conocí la noticia no pude evitar verla como otro ejemplo que evidencia la diferencia que existe a los dos lados del charco. Porque mientras Hollywood cancela y hace de cuenta que Johnny Depp no existe en el firmamento de las estrellas en cuanto al presente y futuro se refiere, a este lado del charco se celebra su legado haciendo una diferenciación entre artista y su obra. Pero, ¿es correcto cuando existe una decisión judicial británica que acepta que se lo califique como maltratador? Pues estamos ante un debate sin conclusión única, con diferentes visiones al respecto entre los que apoyan la diferenciación entre el trabajo de un artista y sus polémicas personales, y los que creen que no debería haber diferencia.

Puestos a analizar el debate, y sin ninguna intención de comparar las acusaciones que han ensombrecido las diferentes carreras, sino simplemente argumentar cómo cada industria tendría perspectivas diferentes: por ejemplo, la última película de Woody Allen, Rifkin's Festival, no se estrenó en EE.UU. y encontró territorios donde estrenarse en Europa, iniciando su recorrido en España y en el mismo Festival de San Sebastián en 2020 (era una coproducción española) tras el rechazo vivido en Hollywood, con muchos actores incluso repudiando haber trabajado a su lado tras el resurgir de las acusaciones de abusos vertidas por su hija Dylan Farrow. El director no tiene sentencia ni condena judicial, ni investigación abierta en su contra, pero el testimonio renovado de la joven con ayuda de su hermano Ronan (el mismo que destapó el escándalo de Harvey Weinstein), a través de entrevistas, y más recientemente con una serie documental de HBO junto a su madre, sirvieron de garrotazo definitivo para que la industria que durante décadas glorificó al cineasta le diera la espalda.

Por otro lado, Roman Polanski fue excluido de la Academia que entrega los premios Óscar y vive en Francia tras huir de EE.UU. a raiz de una orden de arresto por el caso de la supuesta violación de una joven de 13 años. En su caso, la última película de Polanski, El oficial y el espía (2019) ganó el premio César a mejor director (los Óscar franceses), cuatro galardones en el Festival de Venecia y obtuvo varias nominaciones, incluyendo mejor película europea en los Goya. Si bien los tres son casos muy diferentes, tanto Woody Allen como Roman Polanski despertaron el mismo debate en el mundo del cine, cuestionando si es válido diferenciar entre la obra y el artista cuando se trata de casos donde existen acusaciones de esta índole.

Jordan Strauss; Gtres
Jordan Strauss; Gtres

Por lo tanto, no deja de sorprender que el Festival de San Sebastián opte por celebrar a Johnny Depp justo ahora, en lugar de esperar al próximo año cuando se conocería el desenlace del caso judicial con el que el actor pretende limpiar su nombre. En cierto modo contar con un personaje actualmente polémico pero a la vez con una legión de fans enorme en todo el mundo, serviría para poner al certamen en el mapa del mundo el 22 de septiembre, con una rueda de prensa y una gala que seguramente logre llegar a las noticias internacionales. Sin embargo, más allá del beneficio mediático que pueda existir detrás de la presencia de Johnny, resulta evidente llegar a la conclusión que Donostia habría optado por posicionarse a favor del debate que diferencia entre artista y su obra, dando la espalda a la cancelación de Hollywood a favor de recordar y celebrar al trabajo del actor.

Si Johnny conseguirá limpiar su imagen y demostrar la inocencia que proclama, aún está por verse. De momento la realidad es una decisión judicial que ha marcado un antes y un después en su carrera. Sin embargo, Donostia serviría como una especie de aliado para recordar su legado como artista y su peso como actor en el recuerdo cinematográfico. Mientras Hollywood mira hacia adelante sin él en sus planes inmediatos, el certamen español le tendería una mano para aplaudir, al menos, el recuerdo de lo que fue para muchos cinéfilos hasta hace poco tiempo.

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