¿Por qué Joe Biden le da la mano a personas invisibles?

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Photo credit: Twitter
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Desde que Joe Biden se postuló para ser el Presidente de Estados Unidos, lo que ellos llaman muy humildemente, líder del mundo libre, se le achacó su edad. Aunque uno de los más críticos con ello fue Trump, solo cuatro años menor que Biden aunque mucho más fan del tinte tanto capilar como cutáneo, lo cierto es que hasta los que apoyaban al demócrata tenían sus reservas. Por eso la campaña puso mucha fuerza en la vicepresidente Kamala Harris, no solo por ser la primera mujer en el cargo, si no por ser la encargada de sustituir al Presidente electo si algo le ocurría. Un hecho que, dado su edad, nadie descartaba. De hecho, Kamala se convirtió en la primera Presidenta de Estados Unidos durante un par de horas, mientras Biden estaba anestesiado para una colonoscopia.

En fin, que la guerra de Rusia con Ucrania y la posible deriva de esto en una tercera Guerra Mundial que, como no, tendría muy presente a Estados Unidos, ha provocado que haya más ojos que hasta ahora sobre el estado de salud del octogenario "líder del mundo libre". Y, en este contexto, que haya cogido la costumbre de dar la mano a la nada no ha sentado muy bien.

El contexto es el siguiente, el pasado 14 de abril Joe Biden terminó así su discurso en una Universidad de Carolina del Note.

El chiste fue bastante gordo, pero no alcanzó mayores dimensiones hasta que este pasado fin de semana Biden volvió a repetir el gesto tras un acto en Washington.

Es entonces cuando han saltado las alarmas y, de un despiste que podemos tener cualquiera, pasó a hablarse de asunto tan graves como la demencia. Por supuesto, puede que Biden, que lleva más en la política de los que la mayoría viviremos, tenga tan metido en la cabeza lo de saludar protocolariamente que, a veces, le salga solo. Puede, también, que sea un gesto de saludo a sus homólogos que no están lo suficientemente cerca para darle la mano, un "estas a 10 metros, no hace falta que te levantes, pero te u os doy la mano". De hecho, si vemos el discurso entero, esta última parece ser la respuesta correcta. Pero es un gesto extraño repetido por duplicado que puede que la primera vez fuese un despiste o gesto extraño y la segunda un troleo para reírse de si mismo en Twitter. Tampoco descartemos que sea un saludo propio de la era Covid-19. Y sí, también puede que la edad esté haciendo de las suyas.

Lo cierto es que no lo sabemos y, por tanto, ni mucho menos, nos atrevemos a plantear ninguna respuesta al asunto. Y no, no he dicho nada de fantasmas porque no creo en ellos, pero si no es tu caso y quieres convertir esto en una película de Halloween de Netflix, Los fantasmas acosan al Presidente, adelante, pero que sea con Adam Sandler.

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