Jochen Rindt, el campeón de Fórmula 1 que recibió su corona después de morir

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Desde que la Fórmula 1 echó a rodar en 1950, más de medio centenar de pilotos han perdido la vida conduciendo un monoplaza ya fuera en carrera, durante los entrenamientos, en sesiones de prueba o en otros eventos que no pertenecían al Mundial. Hay muertes trágicas que permanecen en la memoria de todos los aficionados, como las de Ayrton Senna, Gilles Villeneuve o la más reciente de Jules Bianchi.

Entre las más impactantes también está la de Jochen Rindt, el único piloto de Fórmula 1 que se proclamó campeón del mundo tras fallecer en un accidente. El austríaco perdió la vida en el Circuito de Monza durante la calificación del Gran Premio de Italia de 1970. Tenía solo 28 años y estaba a punto de asegurarse el título tras una temporada brillante. Lo acabó consiguiendo, ya que la ventaja que atesoraba en la clasificación le fue suficiente, pero no recibió su corona hasta después de morir.

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