Del Tinder para yihadistas al 'mata-tintas': así es un canal satírico de Youtube para combatir a islamistas radicales


En la imagen, Stefan, otro personaje ficticio del canal Jihadifool, se radicaliza sólo en el salón de su casa, dejándose llevar por la información que recibe a través de su ordenador.

Bashka manipula torpemente lo que parecen ser paquetes con explosivos. Se sienta en su mesa de trabajo, donde reposa una caricatural bomba. Bashka, que se supone da consejos a otros yihadistas, explica a cámara, tras la cual él imagina a un “gordo sin novia”, cómo tirarse de bomba en la piscina para molestar a Fritz cuando éste último está descansando cerca del borde. Fritz es el ligón que ha conquistado a Jacqueline, la supuesta amada del espectador con sobrepeso en el que piensa por el “maestro” yihadista.

Esa es una de las lecciones del Bashka, alguien que, por supuesto, no es un personaje real. Es una figura de ficción interpretada por el actor Cem Gültekin para la productora alemana BlueLaserBoys. Esta compañía se ha convertido en el humorístico estilete con el que el ministerio del Interior del Land alemán de Renania del Norte-Westfalia (oeste germano) y sus servicios de inteligencia han decidido combatir la propaganda yihadista.

En el populoso Land de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado de Alemania, la comunidad salafista cuenta con unos 3.100 miembros, según datos oficiales. Ese número ha de ser preocupante en vista de que el salafismo es la corriente del Islam cuyos miembros supuestamente miran con mejores ojos a la yihad.

Para evitar que ese número siga creciendo, o al menos para combatir la mucha propaganda online que consume el público joven radicalizado o en vías de radicalización, el Ministerio del Interior de Renania del Norte-Wesfalia y los representantes en ese Land de la Oficina Federal de Protección de la Constitución [los servicios de inteligencia, ndlr.] han puesto en manos de BlueLaserBoys la creación del canal de Youtube Jihadifool.

El nombre alude a la expresión 'jihadi-cool'. Ésta designa la subcultura según la cual la yihad es algo que atrae a jóvenes como a los que se dirige Bashka. Sin embargo, el personaje de BlueLaserBoys lo que busca en realidad es ridiculizar ese estilo de vida yihadista para desmitificarlo y acabar con esa falsa idea romántica de la yihad que puede atraer a jóvenes en fase de radicalización.

“Buscamos atacar la mistificación de la radicalidad que ocurre entre los jóvenes”, dice Orlando Klaus. Él y Alexander Wipprecht son los responsables de la productora en la que han confiado el Ministerio del Interior de Renania del Norte-Wesfalia y sus servicios de inteligencia. Han puesto en sus manos recursos suficientes para producir los vídeos de Bashka y otros sketches. Por ejemplo, ese vídeo satírico en el que el yihadista que da consejos utiliza un rotulador que borra la tinta de bolígrafos para acabar con el nombre escrito de las personas a las que el espectador radicalizable quisiera eliminar de la faz de la tierra. “El mata-tintas” es el “arma” que presenta Bashka en ese sketch.

Klaus reconoce que uno de los vídeos que mejor ha funcionado en la campaña satírica que produce desde el pasado mes de agosto no dura ni un minuto. Es una broma en forma de anuncio de una aplicación móvil para que los yihadistas liguen con jóvenes mujeres, en cuyas imágenes todas llevan burka y apenas se les ve los ojos. El nombre de la aplicación, Jinder, es un guiño al célebre Tinder. El video apareció a finales de septiembre. Cuenta actualmente con unas 27.600 visualizaciones.

“La sátira y el humor permiten llegar rápido a la gente”, dice Klaus. “Con esas herramientas se logra despertar la curiosidad de la gente”, añade.

En BlueLaserBoys saben que trabajan con material sensible, pero también con mucho potencial para la comedia. “El extremismo en sí, no sólo el extremismo islámico, tiene un enorme potencial para el humor. Cuando uno mira el fenómeno del extremismo con algo de distancia, uno se da cuenta de lo absurdo que es lo que plantean los movimientos extremistas. Presentar ese sinsentido es otro de los puntos importantes de nuestro trabajo”, explica este responsable de Jihadifool.

Dos hombres usando Jinder, la aplicación móvil para que liguen los yihadistas presentada en uno de los vídeos satíricos del canal Jihadifool.

Pero no todo son chistes en el trabajo de Klaus y compañía. En su encargo, las autoridades les han hecho responsables de otro tipo de vídeos vinculados a los sketches que informan de manera más formal y seria sobre temas sociales relevantes y los valores básicos de la vida en democracia. Por ejemplo, tras ver el “anuncio” de Jinder, se ofrece al espectador ver otro gracioso vídeo de Bashka o ver al actor que interpreta a ese “loco de la Jihad” explicar qué pasa con los militantes occidentales que fueron a luchar por la yihad en el Estado Islámico (EI) y que ahora vuelven a sus países de origen.

Otros vídeos explican cómo funcionan, por ejemplo, determinados contenidos de Internet que pueden llevar a la radicalización, cómo se diferencia el islamismo del Islam o cómo funciona la propaganda del EI.

Competir con los extremistas por captar la atención en Internet

Estos vídeos más serios no han tenido tanto éxito como los que tienen un componente satírico. Pero en BlueLaserBoys tienen la lección bien aprendida del Ministerio del Interior y no se desaniman. “Tenemos que responder a los vídeos que existen en Internet, por ejemplo, del Estado Islámico. Tenemos que hacer algo para contrarrestar esos vídeos, presentar contenidos audiovisuales que estén bien producidos para mostrar otro punto de vista”, según Klaus.

En este sentido, el ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, el político de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) Herbert Reul, decía el día en que comenzaron a emitirse los vídeos de Jihadifool: “no podemos dejar este terreno [plataformas como Youtube, ndlr.] a los extremistas”.

Evidentemente, en una plataforma como Youtube que reivindica cerca de 2.000 millones de usuarios los vídeos de Klaus y compañía no lo tienen fácil para imponerse a la más que extendida propaganda de los islamistas radicales. Pero en modo alguno todos los esfuerzos del ministro Reul en materia de prevención se concentran en el trabajo de BlueLaserBoys.

“Lo que nosotros hacemos es una parte muy pequeñita de un enorme programa de prevención contra la radicalización que hace la Oficina Federal de Protección de la Constitución”, reconoce Klaus. No en vano, el presupuesto anual que tiene esa agencia de inteligencia alemana ronda los 422 millones de euros.

La innovadora campaña de vídeos satíricos vinculados a contenidos explicativos sobre cuestiones relacionadas con el radicalismo islámico cuenta con un presupuesto de medio millón de euros. Hasta la fecha se han producido una veintena de vídeos que acumulan unas 150.000 visitas. El canal va camino de lograr 7.000 subscriptores en poco tiempo.

A la luz de estos datos, y teniendo “en cuenta que llevamos tres meses y que usar el humor con estos temas no es habitual, estamos contentos”, señala Klaus. Pero él y sus compañeros en la productora saben que Bashka y los otros “locos de la yihad” van a tener que seguir haciendo reír si quieren tener éxito a la hora de alejar a los jóvenes de los mensajes más radicales que circulan en la red.