El terror que sintió Jennifer Lopez en el rodaje de 'Selena', cuando lo tenía casi todo en contra

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Hoy en día, cuando decimos "Jennifer Lopez" o simplemente "JLo" (de hecho ya nadie en el mundo confunde este apócope con el muy parecido nombre de la famosa marca de gelatinas, como ocurría en un principio) tenemos claramente la imagen de una de las mujeres más célebres no solo de EEUU, sino del mundo entero. Todo el universo sabe quién es, todos han visto al menos una de sus numerosas películas de éxito o han bailado alguna de sus canciones; todos saben las identidades de los hombres con los que ha estado románticamente relacionada y los nombres de sus hijos (entre otras cosas).

Jennifer Lopez caracterizada como Selena Quintanilla en la película de 1997  (SCOTT DEL AMO/AFP via Getty Images)
Jennifer Lopez caracterizada como Selena Quintanilla en la película de 1997 (SCOTT DEL AMO/AFP via Getty Images)

Pero hubo un tiempo — y no parece haber sido hace tanto— en que no todo el mundo conocía el nombre de la joven neoyorquina de ascendencia latina que había iniciado su carrera como corista y bailarina, antes de ir trascendiendo a ser actriz (lo de la cantada lo lanzó más tarde, cuando ya estaba bien establecida). Fue en 1997 con el lanzamiento de 'Selena', la estrujante biopic dirigida por Gregory Nava ('El Norte'), con ella encarnando a la trágica reina del Tex-Mex y el galardonado Edward James Olmos ('Blade Runner', 'Zoot Suit') como el temible Abraham Quintanilla, que su fama se catapultó.

La película de marras había sido objeto de controversia desde antes de empezar a rodar, ya que el asesinato de la cantante a manos de la tal Yolanda Saldívar (que por un buen tiempo fue la mujer más odiada por su brutal crimen) estaba aún muy reciente. Mucha gente acusó a Quintanilla de explotar la tragedia de su hija para meterse más dólares en el bolsillo — lo cual es cierto, es de lo que ha vivido desde 1995: de sacar a pasear el cuerpo, metafóricamente hablando — y que era una falta de respeto a Selena, a la que apenas habían sepultado unos meses atrás.

Sin embargo, los fans estuvieron muy atentos a todo el desarrollo de la historia, y cuando se anunció el casting para interpretar a Selena, en todos los diarios de la época corrieron ríos de tinta con especulaciones, pues la mayoría de los nombres que se estaban barajando eran de actrices mexicanas. Salma Hayek (a la que se descartó por no tener la altura, ser algo mayor y sobre todo porque Salmita no canta ni en defensa propia y Gregory Nava no quería recurrir al doblaje ni al lip-synch, cosa por la que tuvo un altercado fuerte con Quintanilla, que quería usar las grabaciones de su hija y así tener una pizcacha extra de dólares), Patricia Manterola —que en 1996 quería hacerla en Hollywood—, la extinta Lorena Rojas (lo mismo, la pobre no podía cantar) y hasta Bibi Gaytán (que, se dijo entonces, tenía casi todas las de ganar porque era preferida por Quintanilla, estaba en su mejor momento, podía cantar, tenía carisma y había sido conocida de la misma Selena cuando esta participó en la telenovela 'Dos mujeres un camino', interpretándose a sí misma. Pero no se logró el acuerdo y también se dijo que en parte fue porque Eduardo Capetillo se opuso, cosa que suena lógica aún hoy).

Cuando se anunció que la actriz que interpretaría a Selena era Jennifer Lopez, en México la pregunta general fue: "¿Y esa quién es?", ya que se daba por sentado que sería una actriz mexicana o por lo menos de raíces mexicanas. La protesta de que se eligiera a una actriz de Brooklyn, de ascendencia puertorriqueña, no tardó en hacerse patente y esto contribuyó parcialmente a que JLo estuviera medrosa en parte del rodaje, ya que sabían que el mercado más fuerte para distribuir y vender la cinta era el hispano en EEUU, y claro, al sur de la frontera.

"Padecí ataques de pánico y de ansiedad", señaló la diva durante una entrevista en la que recordó el rodaje a 25 años de distancia, y señaló que fue gracias a tres personas que pudo superar esa pesadillezca experiencia, ya que sentía que tenía que llenar "unos zapatos muy grandes" y le daba terror que el público no la aceptara, amén de que el padre de Selena era escéptico al principio, porque ella no era su primera opción y Gregory Nava, el director, era quien había defendido su casting ante los demás productores y distribuidores, teniendo un acierto como se vio después.

Los tres grandes apoyos de JLo durante el rodaje fueron el propio Nava, Edward James Olmos —al que la actriz desde entonces considera un mentor — y Jon Seda, quien interpreta en la cinta a Chris Pérez, el marido de Selena, y que en ese momento también era un actor joven y con poca experiencia, por lo que ambos se daban apoyo mutuamente en las escenas que tenían juntos y en las largas horas de espera en el set.

La cinta, como ya sabemos, hizo de la Lopez una estrella mundial, y le abrió muchas puertas, pero tal como ella recordó, todos empiezan en alguna parte y por más seguridad que tengan en sí mismos, algunas veces esa misma seguridad puede flaquear. Hoy JLo ya no padece ataques de pánico como antes y se ha consolidado como una figura icónica, pero no olvida aquellos días del verano del 96 cuando en Texas fue Selena Quintanilla frente a las cámaras, y cómo la abrumadora experiencia la enseñó a ser actriz.

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