Si Jennifer Lawrence no puede romper el ciclo discriminatorio en Hollywood, entonces apaga y vámonos

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Fue la actriz mejor pagada del mundo en 2015 y 2016. Tiene un Óscar y otras tres nominaciones en su currículo con tan solo 32 años y sus películas han generado más de 6 mil millones de dólares en la taquilla global. En menos de tres años pasó de cobrar $3.000 semanales por su primera película como protagonista a $10 millones por la secuela de Los juegos del hambre. Y aun así, a pesar de la lucha por los cambios sociales, su propia batalla alzando la voz y la ayuda del movimiento Time’s Up, Jennifer Lawrence sigue lidiando con la diferencia salarial prehistórica que echa por tierra el trabajo igualitario de las mujeres.

Es decir, si una actriz como ella, empoderada en su posición hasta el punto de señalar públicamente el problema, que lleva público a las salas (y a Netflix), y lidera producciones sin que le tiemble el pulso, siga viéndose en la misma tesitura a estas alturas, entonces yo me pregunto ¿es que Hollywood sigue mirando hacia otro lado y sin avanzar nada?

NUEVA YORK, NUEVA YORK - 05 DE DICIEMBRE: Jennifer Lawrence en el estreno mundial de
NUEVA YORK, NUEVA YORK - 05 DE DICIEMBRE: Jennifer Lawrence en el estreno mundial de "Don't Look Up" de Netflix en Jazz at Lincoln Center el 05 de diciembre de 2021 en la ciudad de Nueva York. (Foto de Michael Ostuni/Patrick McMullan a través de Getty Images)

Después de llevar un tiempo desaparecida del radar mediático tras dar a luz a su primero hijo a comienzos de 2022, Jennifer Lawrence ha vuelto al candelero. Y lo hizo con una entrevista reveladora, punzante y honesta para la revista Vogue, donde cayeron Hollywood y su familia, así como algunas confesiones personales que demuestran su vena política más que nunca.

Y es que la actriz transmite la rabia y frustración que siente ante la desigualdad que le rodea. En Hollywood y en su país en general. Primero a través de la prohibición del aborto en EE.UU. con el paso que dio la Corte Suprema al anular la sentencia de Roe V. Wade que desde 1973 protegía la libertad de decisión de la mujer embarazada, revelando que ella misma sufrió dos abortos hace unos años. Cuenta que la primera ocasión fue en sus 20s cuando se encontraba sola en Montreal y antes de someterse a un aborto intencionado. En la segunda fue durante el rodaje de No mires arriba, viéndose obligada a someterse a una intervención quirúrgica para remover tejido del útero. Tras su experiencia, y después de vivir su primer embarazo, se siente decepcionada con el hecho de que otras mujeres jóvenes americanas ahora se enfrenten a opciones limitadas. Su estado natal de Kentucky prohibió los abortos a raíz de la decisión judicial, abriendo una batalla familiar entre ella y algunos parientes republicanos, incluyendo su padre. “No quiero menospreciar a mi familia, pero sé que muchas personas están en una posición similar con sus familias. ¿Cómo puedes criar a una hija desde el nacimiento y creer que no merece la igualdad? ¿Cómo?" se pregunta.

Y al hablar de igualdad surgió el segundo debate que conoce en carne propia: la brecha salarial de género en Hollywood. Hace varios años, en 2014, cuando Sony Pictures vivió la escandalosa filtración de sus servidores, supimos que había cobrado menos que sus compañeros masculinos de La gran estafa americana. Fue entonces cuando comenzó a alzar la voz al contar que no había luchado por la igualdad salarial porque “no quería parecer ‘difícil’ o ‘malcriada’” pero que al enterarse de la diferencia de sueldo a través de Internet, se dio cuenta que “a cada hombre con el que trabajo definitivamente no le preocupa ser difícil o malcriado”. (People)

Tiempo después, en 2021, nada había cambiado al haber ganado $5 millones menos que Leonardo DiCaprio en No mires arriba a pesar de ser ambos protagonistas. Entonces dijo a Vanity Fair que era consciente de que “Leo genera más taquilla que yo”, como justificando la diferencia en ese caso, pero que en otras circunstancias se vive una situación “extremadamente incómoda al preguntar sobre igualdad salarial” porque nadie sabe explicarle en Hollywood a qué se debe la diferencia si no es una “brecha de género”. Ahora, Lawrence asegura que todos los actores están pagados en exceso pero que la desigualdad es igualmente frustrante. “No importa cuánto gano. Todavía no me pagan lo mismo que a un tío ¿por culpa de mi vagina?” pregunta.

Y es que las cifras estratosféricas que ha cobrado desde que el éxito tocara a su puerta no deberían engañarnos, siempre estuvieron rodeadas de truco. Porque si bien fue la actriz mejor pagada de 2015 cobrando $52 millones por todos sus trabajos aquel año, sus colegas masculinos la superaron con creces: Robert Downey Jr. fue el mejor pagado con $80 millones. Al año siguiente repitió la hazaña con $46 millones, una vez más superada por los $64.5 millones que hizo Dwayne Johnson, los $61 millones de Jackie Chan, $55 millones de Matt Damon, $53 millones de Tom Cruise y los $48 millones de Johnny Depp. Ahí es nada.

Además, un estudio reveló en 2019 que las estrellas masculinas cobraban un promedio de $1.1 millones más por película que las mujeres con la misma experiencia, dejando al descubierto una desigualdad que se mantenía intacta desde 1980 (vía The Guardian). Sin embargo, con análisis o no, lo cierto es que muchas actrices han dejado al descubierto esta desigualdad que mantiene un ciclo discriminatorio sin sentido.

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Michelle Williams dijo sentirse “paralizada” después de descubrir que su compañero en Todo el dinero del mundo, Mark Wahlberg, había cobrado $1.5 millones por volver al set para filmar nuevas tomas y a ella le pagaron menos de $1.000. Bryce Dallas Howard compartió con el mundo que cobró menos que su compañero Chris Pratt en la trilogía de Jurassic World, agradeciéndole que él mismo influyera en el trato igualitario al renegociar acuerdos nuevos de marketing y publicidad para que, de algún modo, se llevara un pellizco similar al suyo.

Patricia Arquette puso el asunto en primera plana cuando denunció la diferencia salarial en su discurso de los Óscar en 2015, y aun así sigue lidiando con el problema. En 2018 contó a The Daily Beast que abandonó varios proyectos porque le ofrecieron un salario menor al de sus compañeros masculinos. Hasta Claire Foy tuvo que alzar la voz al conocerse que Matt Smith ganaba más que ella en The Crown, cuando la actriz daba vida a la reina Isabel II y gran protagonista de la serie. Habló de lo “humillante” que era el asunto y logró una subida.

Con todo esto, si estas actrices, así como muchas otras, no descubren la diferencia salarial o no alzan la voz y luchan por la igualdad -como hicieron Gillian Anderson en Expediente X, Meryl Streep, Emma Watson, Robin Wright, Julie Delpy en la trilogía Antes del amanecer (se negó a aparecer en la tercera si no le pagaban lo mismo que a Ethan Hawke) y tantas otras- da la sensación que la industria seguiría con este ciclo vicioso de desigualdad injustificada.

Cómo calcula Hollywood sus salarios estratosféricos es algo que nunca comprenderemos. Incluyen factores como la popularidad, el interés del público, la atracción del personaje en la taquilla, los premios, estatus, currículo, experiencia pero… ¿qué tiene que ver el género en todo esto? Eso es lo que pregunta Jennifer Lawrence en la entrevista, poniendo sobre la mesa el problema una vez más, tratándose de una estrella cotizada, que genera interés mediático y gusta tanto al público como la crítica, derivando en el análisis más punzante y evidente. Una pregunta que, al final, se aplica a todas las industrias donde todavía exista esta brecha.

Y es que si ella, con su poder en Hollywood, tiene que seguir luchando por romper este ciclo discriminatorio de cobrar menos supuestamente por ser mujer cuando quiero pensar que estamos avanzado en derechos e igualdad tras siglos siendo menospreciadas como 'el sexo débil', entonces ¿debemos pensar que el cambio está más lejos? ¿Que la industria está todavía a años luz de plantarse ante la disparidad si es que las mujeres no alzan la voz? Porque como dijo Amanda Seyfried en 2015 a The Sunday Times al denunciar que había cobrado el 10% que un compañero masculino con quien compartía el mismo estatus en una película (no dijo de quién se trataba pero Vulture sugirió que podía ser Eddie Redmayne en Los Miserables y The Hollywood Reporter especuló con Channning Tatum por Querido John o Justin Timberlake por In time): “No se trata de cuánto se gana, sino de lo justo que es”.

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