La consagración de los Javis como los Almodóvar de una nueva generación

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Por Alberto Cano.- Desde su irrupción con La llamada y Paquita Salas, Javier Ambrossi y Javier Calvose han ganado un hueco importante en el audiovisual español. Los que también fueran profesores de la popular academia de OT 2017 o jurado de Drag Race España lograron conectar con una generación de jóvenes gracias a historias con una gran profundidad emocional, un fuerte arraigo en la cultura popular española, representación LGTBI, temáticas muy identificables para aquellos que vivieron de primera mano épocas como los 90 o los 2000 y la creación de un universo propio muy identificable. Tal fue la acogida de sus propuestas que no tardaron en convertirse en un fenómeno en España, tanto que algunas voces incluso los compararon con la irrupción que tuvieron cineastas de la talla de Pedro Almodóvar en los 80 con un cine anclado en lo nacional, lo popular y el costumbrismo kitsch. Y no iban nada desencaminadas.

Así lo demuestra Cardo, su nueva serie para Atresplayer Premium. Se trata de una ficción creada por Ana Rujas y Claudia Costafreda -dos nuevas promesas a las que los Javis han apadrinado como productores ejecutivos- que apuesta por un crudo retrato de la crisis de los 30 bajo la perspectiva de la generación nacida a principios de los 90, esa a la que se le prometió éxito y sueños cumplidos en base al esfuerzo y se ha dado de bruces con una realidad muy diferente. La serie anota un fuerte puñetazo al espectador en base a su autenticidad y dureza sin renunciar al componente lúdico y emocional con el que los Javis impregnan sus producciones. Pero aparte, dadas estas comparaciones de sus figuras con la de Almodóvar, llama la atención de que es una historia casi idéntica a las que el director manchego nos ofreció en sus inicios.

Javier Ambrossi y Javier Calvo en la premiere de 'Cardo' en Madrid (Foto: Pablo Cuadra / Getty Images)
Javier Ambrossi y Javier Calvo en la premiere de 'Cardo' en Madrid (Foto: Pablo Cuadra / Getty Images)

Para que os hagáis una idea, Cardo nos narra la historia de María, joven de sueños rotos refugiada en excesos que se ve inmersa en una situación peliaguda tras dejar en coma a un hombre por conducir bajo los efectos de las drogas. Pero no solo eso, en una visita al hospital a comprobar el estado de dicha persona se enamorará de su hijo, con quien se lanza a ligar sin que este sepa nada de que ella es la responsable del accidente. Desde este punto la serie narra la caída a los infiernos de este personaje atrapado en la crisis de los 30, permitiéndose jugar con contrapuntos cómicos, arraigando su historia en el Madrid obrero actual y aportando una fuerte visión femenina.

Precisamente, esta propuesta es prácticamente idéntica a cómo se cimentaba el cine de Almodóvar en sus inicios. Ese lado tan loco y cómico de su trama que se complementa la perfección con el drama y crudeza remite con facilidad a cintas como ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, mientras que el abrirse a la experimentación narrativa, el erigir Madrid como un personaje esencial o esa estética underground por la que apuesta bien podría recordar a los inicios del manchego con Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Pero estas reminiscencias no se aprecian como referencias intencionadas al cine de Almodóvar, sino más bien surgen de manera inconsciente en su empeño de ofrecer una historia que emocione, divierta y conecte con las generaciones actuales. Por eso creo que los Javis encuentran aquí su consagración como los nuevos Almodóvar tras volver a demostrar que son más que expertos en ello.

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Cabe aclarar que en este caso las responsables de Cardo son Ana Rujas y Claudia Costafreda, las auténticas artífices del proyecto. Sin embargo, la mano de los Javis está más que presente, sobre todo en la construcción del universo de la serie con su característico estilo pop, sus habituales temáticas y su ya tradicional plantel de intérpretes secundarios para el que vuelven a contar con nombres como Yolanda Ramos o Jedet. Y este empeño en forjar un universo propio, el que creo que encuentra su consagración en Cardo, me parece también algo muy almodovariano. Incluso me atrevería a calificar a actrices como Yolanda Ramos como la Chus Lampreave de su cine/series, puesto que su función de alivio cómico -imposible no estallar en carcajadas cada vez que aparece en pantalla- funciona exactamente de la misma manera.

Obviamente, Ambrossi y Calvo aún están lejos de alcanzar la repercusión e iconicidad del cine de Pedro Almodóvar, pero tal vez solo sea cuestión de acabar de depurar su estilo cinematográfico y seguir trabajando tan duro como hasta ahora. Ya han demostrado tener una gran capacidad para erigirse como iconos del audiovisual español, y no hay más que ver la buena repercusión que lograron el año pasado con Venenoen países como Estados Unidos, donde importantes personalidades LGTBI como RuPaul -entre muchas otras- alabaron su labor. De hecho, los Javis son conscientes de su potencial y ya tienen sus ojos en el mercado mundial, razón por la que han reformulado su productora Suma Content para abordar proyectos internacionales e incluso firmado con agencias de representación como CAA (Creative Artists Agency), una de las más importantes de Hollywood que trabaja con estrellas de la talla de Meryl Streep, Dua Lipa, Jennifer Aniston o J.J. Abrams. Y es que Javier Ambrossi y Javier Calvo son dos de los creadores audiovisuales españoles que apuntan más alto. Y por si aún hubiera dudas, Cardo -que ya está disponible en Atresplayer Premium- vuelve a disiparlas por completo.

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