Jane Goodall: "Remángate y actúa. Eres tú quien marca la diferencia"

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Jane Goodall: "Remángate y actúa"picture alliance

Cada tarde, la Doctora Jane Goodall se sienta debajo del haya en su jardín y espera la visita de un mirlo y un petirrojo. “Ambos son muy dóciles”, dice Goodall con los ojos cerrados y una suave sonrisa. Está usando Zoom conmigo desde la casa de su infancia en Bournemouth, Reino Unido, donde pasó gran parte de la pandemia. Cuando era niña, Goodall pasaba horas trepando, explorando y también cayéndose de ese haya. Ahora, con 88 años, disfruta de su almuerzo bajo su sombra y espera a que sus amigos pájaros la visiten, lo que hacen sin falta casi a diario.

Así es como Goodall “se mantiene en contacto con la naturaleza” en un momento en que pasa gran parte de su vida en el interior, aislada. Eso no quiere decir que Goodall no se haya mantenido ocupada. En los últimos años, ha participado en eventos virtuales del Día de la Tierra, donde instaba al mundo a priorizar la ciencia durante la pandemia y se asoció con HP para una nueva iniciativa de plantación de árboles llamada Plant a Tree with HP (“Planta un árbol con HP”) como parte del proyecto Jane's Green Hope, una campaña del Instituto Jane Goodall.

En nuestra serie Horas de oficina, de ELLE ,conectamos con Goodall, la inimitable etóloga y activista, que habla abiertamente sobre cómo hacerse valer cuando era niña, los valiosos consejos profesionales que le dio su madre y por qué la plantación de árboles es tan "desesperadamente importante" para la biodiversidad.

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Mi primer trabajo

Mi tía era fisioterapeuta. Tenía una enorme clínica para niños y trataba todos los casos de ortopedia que, en aquellos tiempos, eran en su mayoría de raquitismo y polio. Cuando el médico visitaba una vez por semana para revisar todo, tomaba notas. Así que ahí estaba yo con mi flamante formación como secretaria para tomar notas, transcribirlas y escribirlas a máquina. No tengo la más remota idea de cuánto dinero gané, pero en los términos de hoy, sería algo ridículo. Era muy poco dinero.

Creo que lo que me dio aquel trabajo fue verdadera empatía por los niños que nacen con discapacidades y la forma en que se las arreglan, y qué extraordinario es ver a una niña que ha perdido el uso de ambas piernas debido a la polio y se mantiene alegre. Eran tan valientes aquellos niños. Así que al igual que los chimpancés me enseñaron mucho sobre la naturaleza humana, esos niños me enseñaron mucho.

El valioso consejo de mi madre

Todo el mundo se reía cuando decía que iba a ir a África a vivir con animales salvajes y escribir libros sobre ellos. ¿Cómo podría llegar a África? Estaba muy lejos. No teníamos mucho dinero. La Segunda Guerra Mundial todavía estaba en su apogeo. Yo era una simple niña. Pero mi madre me dijo: “Si realmente quieres hacer eso, tendrás que trabajar muy, muy duro y aprovechar cada oportunidad. Y, si no te rindes, con suerte encontrarás la manera”.

Sobre defender lo que creo

Cuando empecé a trabajar con chimpancés, me dijeron que lo había hecho todo mal. No debería haber puesto nombres a los monos; debería haberles puesto números en su lugar. No podía hablar sobre sus personalidades o emociones, porque esas eran cosas para nosotros los humanos. Pero yo ya había aprendido de mi perro de la infancia que todo eso era una chorrada.

Era un chucho llamado Rusty, y fue mi maestro. Era negro, del tamaño de un cocker, y fue él quien me encontró. Ni siquiera nos pertenecía. Nunca le dimos de comer. Vivía en un hotel a la vuelta de la esquina. Pero él llegaba cada día a las 6 de la mañana, se iba a su casa a almorzar, volvía y se quedaba hasta que nos acostábamos alrededor de las 10 de la noche.

Así que yo seguí escribiendo sobre los chimpancés de la manera que sabía que era la correcta. Luego, cuando recibí el apoyo de la evidencia documental de Hugo van Lawick, la ciencia cambió gradualmente de opinión. Ahora puedes estudiar las emociones y mentes animales y también su intelecto.

Mi consejo para los jóvenes

Ten esperanza. Pero la esperanza no significa simplemente sentarse a esperar que algo suceda, o esperar que algo mejore. La esperanza tiene que ver con la acción. Remángate, sal y haz algo. El problema es que mucha gente mira lo que pasa en el mundo y se deprime mucho. En realidad, no puedes mirar lo que está sucediendo en todo el mundo y no estar deprimido. Cuando escucho la frase “piensa globalmente, actúa localmente”, creo que es al revés. Lo primero que tienes que hacer es pensar: ¿qué puedo hacer yo en mi propia comunidad, en mi propia área? ¿Qué me importa? Piensa en lo que puedes hacer al respecto. Convence a otras personas para que te ayuden. Piensa que eres tú quien marca la diferencia. Y una vez que sabes que otras personas sienten lo mismo y hacen lo mismo, debes atreverte a pensar globalmente.

Cómo comencé una campaña de plantación de árboles

Cuando comencé a trabajar con los chimpancés en el Parque Nacional Gombe en Tanzania, sabía que había deforestación y que el número de chimpancés estaba disminuyendo. La primera vez que volé allí, vi que la gente también luchaba por sobrevivir. Fue entonces cuando me di cuenta de que si no ayudábamos a estas personas a encontrar formas de vivir sin destruir su medio ambiente, sin talar los árboles para hacer más tierra para cultivos o ganar dinero con el carbón y la madera, entonces no podríamos salvar chimpancés, el bosque, o cualquier otra cosa.

En 1994 obtuvimos nuestra primera subvención para plantar árboles en los pueblos de los alrededores de Gombe. Desde entonces, se ha convertido en un programa en 104 aldeas. Los árboles han vuelto, porque la naturaleza es muy resistente. Ese mismo esfuerzo se está realizando ahora en otros seis países. Nos enfocamos en dar herramientas a las comunidades locales, y también luchamos con los pueblos indígenas para proteger sus tierras y reforestarlas. Esto protege la biodiversidad y las especies en peligro de extinción y mejora la vida de las personas.

La restauración de los bosques que están siendo talados, dejando la tierra en paz para que se regenere y la plantación deliberada de árboles son desesperadamente importantes cuando se trata de mejorar la biodiversidad. Esto también incluye, y es muy importante, la plantación de árboles urbanos. Necesitamos traer naturaleza y sombra a nuestras ciudades para el bienestar mental y físico de las personas.