Jane Fonda, la leyenda viva del cine, premiada con el Globo de Oro honorífico

Ha cumplido 83 años pero nadie lo diría. Porque Jane Fonda, una de las actrices más laureadas de todos los tiempos, parece tener la fórmula mágica de la eterna juventud y lo demuestra en cada una de sus apariciones en público. Incombustible, no está dispuesta a dejar que la jubilen y en lo últimos años —tras un retiro de catorce años regresó al cine, en 2005— ha encarnado a Nancy Reagan, en «El mayordomo», y ha participado en la comedia «Ahí os quedáis» y la premiada «La juventud». Ahora, la televisión —«Grace y Frankie»— es el camino de la mítica Barbarella, una actriz que fue símbolo y «sex symbol» y que marcó una época. Sin pelos en la lengua, activista, feminista, creadora de tendencias, profesora de «fitness» —vendió más de 17 millones de vídeos de aeróbic—, ha reconocido siempre con franqueza aplastante sus luces y sus sombras: la difícil relación con su padre, sus matrimonios fallidos con Roger Vadim, Tom Hayden y Ted Turner; su exigencia consigo misma, la manera de criar a sus hijos… A nadie dejan indiferentes sus declaraciones, hasta confesar, el pasado marzo, que había sido víctima de abusos sexuales con doce años. «Me convertía en lo que pensaba que querían que fuese las personas cuyo amor y atención deseaba», escribió en «Memorias», su autobiografía, de 2005. «Intentaba ser perfecta».