James Rodríguez: el fichaje más decepcionante del Real Madrid de Florentino desde Kaká

James Rodríguez en un partido del Real Madrid. Foto: David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images.

Que haya una pandemia de coronavirus que obligue a paralizar el mundo entero no significa que el fútbol se acabe, ni mucho menos. Es cierto que por ahora no pueden disputarse partidos, ya veremos hasta cuándo, pero lo que no se puede frenar es algo que a los aficionados gusta casi tanto como lo que ocurre sobre el césped, si no más: los rumores del mercado de fichajes. En este sentido, la especulación que más ruido está haciendo últimamente es la que llevaría a James Rodríguez, el atacante colombiano del Real Madrid, a mantenerse en la ciudad pero añadiendo rayas rojas a su camiseta.

La cosa va por días: de pronto el traspaso está hecho al 80 %, de pronto el interés se vuelve a enfriar, de pronto se reactiva otra vez... Solo hay dos cosas ciertas: que ahora mismo no hay nada cerrado y que el Atlético de Madrid ya intentó llevárselo, sin éxito, el verano pasado. Pero, más allá de las dificultades que tendría Simeone para encajar en su esquema táctico a un futbolista de sus características, ¿le conviene a los colchoneros el gasto que supondría hacerle cambiar de barrio en la capital de España?

A juzgar por su rendimiento, no lo parece. James llegó al Real Madrid en 2014 procedente del Mónaco por algo menos de 80 millones, precio estratosférico para la época que solo superaban los galácticos de más solera (Bale, Cristiano Ronaldo, Zidane unos cuantos años antes, y poco más) después de una sola temporada muy buena en la liga francesa, varias más a alto nivel en el Oporto, y sobre todo un Mundial estratosférico en el que los cafeteros estuvieron a punto de eliminar a Brasil en cuartos de final. Sin embargo, con varios altibajos en todo este tiempo, actualmente su valor de mercado se ha desplomado: Transfermarkt lo sitúa en apenas 32 millones, una ganga tal como se han puesto las cosas. Y no se trata de la devaluación típica de la edad, puesto que a sus 28 años aún le queda mucho margen para continuar su carrera profesional.

¿Qué le ha ocurrido para semejante bajón? Ángel Marbán, jefe de Redes Sociales del diario As, lo tiene claro: “James es un jugador con una calidad indiscutible, una pierna izquierda maravillosa, mucha visión de juego y un estilo muy directo, ideal para lo que es el Madrid. Pero al mismo tiempo, y como le suele pasar a este tipo de futbolistas con tanto talento, demasiado irregular”.

Un factor que puede haber contribuido a esta irregularidad son las lesiones. En su primera campaña, en febrero de 2015, cuando parecía haberse consolidado como titular, sufrió una fractura en su pie derecho que le mantuvo dos meses apartado. Apenas unos meses después, en septiembre, una rotura muscular producida en un amistoso con su selección también le alejó de las alineaciones varias semanas.

Otro hecho que probablemente influyó en su caída fue la salida del entrenador Carlo Ancelotti, que confiaba plenamente en él. “Mientras estuvo centrado física y mentalmente y se sintió importante en su primer año, algo que creo que es fundamental para él, tuvo un nivel muy alto, incluso rozando el de los mejores del mundo en su posición”, considera Marbán. Los problemas llegaron con el nuevo técnico, Rafa Benítez, que se hizo cargo del banquillo madridista en verano de ese mismo 2015. “En cuanto James se encontró con dificultades y estuvo discutido en el 11 titular, se evaporó”.

James, en marzo de 2019, disputando un partido con el Bayern de Múnich. Foto: TF-Images/Getty Images.

Y en estas sigue. Ni siquiera la destitución de Benítez y la llegada de Zidane (quien ya había sido asistente de Ancelotti la temporada anterior) sirvió para recuperar a James. Su protagonismo esa temporada y la siguiente decayó, hasta el punto de que a finales del curso 2016/17 salió cedido al Bayern de Múnich (reclamado precisamente por Ancelotti). En Alemania no lo hizo mal del todo, pero tampoco lo suficientemente bien como para que, tras dos temporadas, los bávaros decidieran quedárselo a título definitivo.

Así las cosas, esta temporada ha tenido que volver al Real Madrid, donde su presencia ha sido más bien testimonial: apenas siete partidos en Liga, trece sumando todas las competiciones, y un solo gol dan idea de lo discreta que ha sido su aportación. De hecho, en toda su etapa madridista lleva un total de 124 partidos y 37 goles. Por ahora, haciendo cuentas, cada uno de sus goles ha costado unos dos millones de euros.

Es cierto que nunca ha sido un goleador al uso y que su posición natural no es la de delantero centro sino un poco más atrás. De hecho, en rigor, sus números no son nada malos de por sí; ya los quisieran muchos. El problema son las altísimas expectativas que había generado, tanto por sus actuaciones previas como por el dineral que costó traerle. Salvo en su primera temporada, la calidad que se le presupone la demuestra con cuentagotas.

De ahí que se le pueda considerar una decepción comparable a la de Kaká. El brasileño fue, en 2009, el principal reclamo de Florentino Pérez para comenzar su segunda etapa al frente del Real Madrid. Se pagaron por él 65 millones, otra cantidad inimaginable para la época, y se pensaba que el Balón de Oro de 2007 los valía. Sin embargo, le ocurrió algo parecido: tras una primera campaña a alto nivel, las lesiones le empezaron a lastrar y, aunque tuvo un repunte en 2012, su participación se fue diluyendo. Tras cuatro temporadas en las que sumó 120 partidos y 29 goles, se volvió al Milan, de donde había venido, totalmente gratis. Su valor de mercado en ese momento, siempre según Transfermarkt, había caído a 10 millones.

¿Será ese el destino de James, marcharse con más pena que gloria y sin dejar un céntimo en la hucha madridista? Lo primero no lo podemos asegurar, aunque para evitarlo haría falta que lo que queda de la Liga 19/20 se pueda disputar, que Zidane contara con él, y además, que en los pocos partidos pendientes su actuación fuera especialmente brillante. Lo segundo es menos probable, porque algo de cartel todavía le queda.

Adónde se iría es otro cantar. El mejor posicionado parece el Atleti, pero no es descartable que a Cerezo y Gil Marín les vigilen los fichajes con más rigor del habitual por haberse acogido a un ERTE. El verano pasado la competencia para hacerse con él era el Nápoles de su gran valedor Ancelotti, pero Carletto ya no está allí (se ha ido al Everton). Otras opciones, de momento, no se han planteado, aunque tampoco parece que haya mucha gente dispuesta a afrontar el sueldo de 8,5 millones que percibe en el Real Madrid. Con contrato en vigor hasta 2021, no sería raro verle un año más de inquilino de lujo en el banquillo del Bernabéu.

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