James Rodríguez ha cavado su propia tumba en el Real Madrid

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James Rodríguez volvió a ser titular en el Real Madrid en la Copa del Rey y su actuación dejó mucho que desear.

Fue con creces el peor jugador sobre la cancha para los de Zinedine Zidane, pues hasta Marcelo, que no tuvo una gran noche dejó algún que otro detalle en ataque que hace pensar que no ha tirado del todo la toalla.

Pero la situación del colombiano es totalmente diferente.

Nunca ha sido un jugador del gusto de Zizou, eso es conocido por todos. El francés fue quien presionó para que James recalara cedido en el Bayern Munich, y tras esos dos años en Alemania no estaba muy por la labor de mantener al antiguo 10 del equipo merengue.  Solo la falta de ofertas apetitosas hicieron que James pudiera quedarse entre los 25 elegidos para esta temporada, pero su estancia en Madrid iba a ser bastante cuesta arriba.

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Zidane es un entrenador que basa su método en la meritocracia. Como todos tiene sus filias y sus fobias, pero si un jugador demuestra que tiene sitio, no es de los que les niega las oportunidades. Lo ha demostrado con jugadores como Casemiro, Asensio, Lucas o el propio Fede Valverde en los tres años que ha estado al mando de la nave blanca. De la misma manera, si entiende que un jugador no pone de su parte en el campo es también el primero en ponerle la cruz.

James ha vivido las dos caras de la moneda esta temporada. A pesar de no empezar contando para Zidane, tuvo su oportunidad ante el Valladolid en la segunda jornada de Liga y no la desaprovechó. Su dinamismo y la calidad de su zurda le hicieron sobresalir en un mediocampo en el cual Toni Kroos no estaba muy fino, Modric sufría varias lesiones al hilo y  Valverde aun no daba el paso al frente que dio en octubre del año pasado.

De repente, James parecía una opción más que viable para combinar con Eden Hazard y brindar al equipo ese toque de calidad necesaria para brillar en España y en Europa.

Sin embargo, tras volver a demostrar su calidad e incluso marcar un gol ante el Granada, su estela acabó por difuminarse.

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Una lesión de rodilla con Colombia en octubre le dejó fuera de juego, el nacimiento de su hijo semanas después, con viaje relampago incluido, otra recaida de su lesión y lo que ha acabado siendo un largo periodo de puesta a punto, desembocaron en su regreso a los terrenos de juegos en Salamanca ante el Unionistas —casi tres meses después. Pero lejos de abrazar la oportunidad, James fue un alma penando sobre las Pistas del Helmántico, y de nuevo en La Romareda. Seguro que Zizou ha tomado buena nota y no le debe haber gustado nada que el colombiano mostrara tal desidia sobre el terreno de juego

Con todas las opciones en el mediocampo activadas en estos momentos, el francés no tiene porque rasgarse las vestiduras al dejar fuera del grupo al colombiano, pues con él, las oportunidades perdidas no suelen volver.

James quizás no se dio cuenta, pero en la Copa del Rey, torneo en el que debería haber intentado hacerse fuerte, podría haber cavado su propia tumba en el Real Madrid. Ahora mismo, su futuro parece estar mucho más lejos del Bernabéu de lo que a él le hubiera gustado.

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