A priori es muy buena, pero cuidado con abusar de la jalea real en otoño

Mónica De Haro
·7 min de lectura

¿Estás pensando en tomar un reconstituyente natural? Te proponemos uno: la jalea real, que actúa como escudo ante posibles problemas externos para prevenir resfriados, catarros, gripe, fatiga crónica o falta de vitalidad. Pero ¡ojo! La jalea real también tiene contraindicaciones

(Foto: Getty)
Ahora que el el organismo necesita un aporte extra de fuerza y vitalidad es el momento de buscar aliados más allá del plato. Descubre quién y cómo debe tomar jalea real. (Foto: Getty)

Cuidarse en otoño es importantísimo para no caer a la primera de cambio presa de resfriados y catarros por culpa de la bajada de las temperaturas. Además, 7 de cada 10 españoles aseguran estar más cansados y más de la mitad reconoce estar triste y menos activo en esta época del año, según datos del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO).

“La llegada del otoño implica una bajada de las temperaturas y la disminución de horas de luz, lo que suele estar acompañado de una serie de problemas, que se engloban bajo el término astenia otoñal, que es temporal. Esta se caracteriza por un cambio de ánimo, apatía, tristeza, insomnio, irritabilidad, síntomas físicos como dolor de estómago, inapetencia o falta de atención”, explica el doctor Miguel Martín Almendros, médico de familia, vocal de la junta directiva de INFITO y miembro de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

Es el complemento alimenticio de origen natural más utilizado, según un sondeo a más de 1.500 españoles que destacan su acción inmunoestimulante e inmunomoduladora.

Suele ser recomendable tomar la jalea real en ayunas, al levantarse y antes del desayuno. Debido a su sabor fuerte, muchas personas suelen diluirla con la leche o tomarla acompañada del zumo. (Foto: Getty)
Suele ser recomendable tomar la jalea real en ayunas, al levantarse y antes del desayuno. Debido a su sabor fuerte, muchas personas suelen diluirla con la leche o tomarla acompañada del zumo. (Foto: Getty)

En concreto, “los niños se encuentran entre los más vulnerables ante las infecciones propias del otoño debido a que su sistema inmunológico está en pleno desarrollo, por lo que en aquellos casos en los que hay mayor predisposición puede ser interesante complementar una dieta sana y equilibrada, la práctica de ejercicio físico y unos hábitos saludables con preparados farmacéuticos a base de jalea real”, indica el Dr. Martín Almendros.

Tomar jalea real durante el otoño fortalece nuestro sistema inmunitario y ayuda a combatir las enfermedades inflamatorias y autoinmunes, como la artritis.

Estudios in vitro han demostrado una estimulación del sistema inmunitario gracias a su contenido en la proteína apalbúmina, una proteína contenida en la jalea real. Además, su combinación con plantas medicinales como la equinácea puede ser de ayuda para disminuir los síntomas propios del resfriado común.

“Sus componentes actúan como estimulantes de la inmunidad, ayudando al sistema inmune a combatir las infecciones, así como de la energía y la capacidad muscular, aportando sensación de vitalidad. Por ello puede ser un buen complemento para combatir los problemas asociados a la llegada del otoño, como el cansancio y la fatiga, además de para proteger el sistema inmune”, indica el doctor.

Qué es y de dónde proviene

La jalea real es una sustancia segregada por las abejas obreras que sirve de alimento a las larvas durante sus primeros tres días de vida y a la abeja reina durante toda su vida. Contiene aminoácidos, inmunoglobulinas, ácidos grasos insaturados, hormonas, enzimas, proteínas, vitamina E y A.

En concreto, la jalea real es una fuente natural de Vitamina B5 y minerales (calcio, hierro, cobre, magnesio, fósforo, potasio, silicio, azufre, sodio..) que son esenciales para el buen funcionamiento de los órganos y el cuerpo humano en general.

Para qué sirve

Este ingrediente nacido en las colmenas, de reconocidas virtudes milenarias, te ayuda a reforzar tu escudo inmunitario natural y a paliar los síntomas de fatiga, especialmente en los cambios de estación, en épocas de estrés, en momentos de esfuerzo intelectual sostenido, en convalecencias y como prevención de las pequeñas afecciones del invierno.

Como suplemento nutricional, y respetando la dosis y el resto de recomendaciones de consumo, la jalea real tiene estos beneficios:

  • Mejora el rendimiento mental y físico de personas sanas

  • Tiene efectos positivos sobre el estrés

  • Tiene un efecto rejuvenecedor

  • Estimula el apetito

  • Acelera el proceso de cicatrización de heridas y cortes

  • Puede tener efectos beneficiosos en la menopausia

También, es muy usada para combatir los estados depresivos, los trastornos de ansiedad, el estrés, el insomnio y las enfermedades del sistema nervioso en general.

Es un activo muy concentrado

Y este es precisamente uno de los puntos que debemos tener en cuenta. De ahí que no debamos excedernos en su consumo, ya que la ingesta constante y desmesurada de jalea real puede motivar la aparición de algunos síntomas como dolor de cabeza, alergias, hipertensión, migrañas, taquicardias o hiperglucemia.

Contiene mucho azúcar

Además, la jalea real puede ayudarnos también a tener un aporte extra de energía al día, ya que uno de sus principales componentes es el azúcar. Su composición medía sería: 68 por ciento de agua, 12 por ciento de proteína, 8,5 por ciento de azúcares, 5,6 por ciento de lípidos y un 0,8 por ciento de cenizas. Además, entre sus componentes se hallan vitaminas del grupo B (tiamina, biotina, ácido fólico…), así como minerales, como el calcio, el hierro o el magnesio.

Sin embargo, a pesar de los beneficios nutricionales que acompañan a su consumo como, por ejemplo, mejorar el proceso de oxigenación del cerebro, proveer energía al individuo, favorecer la digestión y aliviar los síntomas de la menopausia, la jalea real también puede provocar algunos efectos secundarios de lo más negativos.

Las personas diabéticas deben evitar por completo su consumo debido a su alto contenido en carbohidratos y azúcares. En estos casos, es mejor optar por jalea edulcorada con stevia para poder disfrutar de sus propiedades sin mermar la salud.

Cómo tomar la jalea real

En primer lugar, este alimento se debe de conservar en un lugar seco que no le de la luz. Suele ser recomendable tomar en ayunas al levantarse (antes del desayuno). Debido a su sabor fuerte, muchas personas suelen diluirla con la leche o tomarla acompañada del zumo. Se aconseja tomarla durante varias semanas seguidas, sobre todo, en aquellos que se produce un cambio de tiempo y las defensas están más bajas.

Lo más adecuado es optar por una jalea real natural y procedente de un apicultor ecológico. Si quieres aprovechar por completo sus propiedades, debes combinarla con una pequeña porción de miel y colocar el producto unos minutos en la boca para favorecer la producción de saliva y las enzimas que le acompañan.

Si recurres a ella en forma de comprimidos, cápsulas o ampollas, no es conveniente repetir la toma durante más de 20 días consecutivos. En este caso, deberás hacer un descanso de dos semanas para volver a introducir este suplemento vitamínico con regularidad.

Tampoco debe superarse la dosis recomendada ya que podría causar problemas respiratorios o digestivos. Asimismo, se han visto casos de ataques de asma o reacciones de anafilaxia provocadas por el consumo excesivo de jalea real.

A quién puede perjudicar

“Tanto la miel, jalea real, propóleo, la cera virgen de abeja...son todos productos apícolas y por tanto si se ha presentado reacción a alguno de ellos, puede haber reacción cruzada y no estar indicado. Además esto es más habitual en personas que ya padecen algún tipo de problema alérgico (asma bronquial, eccema, urticaria, etc.)”, advierten desde SEMERGEN.

Por otra parte está contraindicado en pacientes asmáticos, alérgicos e hipertensos, así que no recomendamos su toma en este caso ya que es posible que aumenten las cifras de tensión arterial.

Las mujeres embarazadas y los niños pequeños no deben consumirla en forma de cápsulas. Para evitar males indeseados, lo mejor es que siempre consultes con tu médico su incorporación a tu alimentación.

En este sentido, el especialista recuerda que estos preparados no nos eximen de cumplir con una serie de hábitos saludables muy básicos como “seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico, procurar un buen descanso, y seguir unos horarios y rutinas a la hora de acostarse y de comer”, concluye el Dr. Martín Almendros.

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