Los infortunios de Jacqueline de la Vega tras su retirada de la televisión

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La cámara tiene siempre la última palabra. O te quiere, o te odia. A Jacqueline de la Vega la adoró desde el minuto uno. La modelo mexicana que aterrizaba en España con una maleta llena de ilusiones e incertidumbres, llegó para quedarse. Corrían los años 90, una década de florecimiento en la televisión de nuestro país, pero también de luces y sombras para muchos que brillaron en ella para después desaparecer de manera fulminante. Este fue el caso de Jacqueline. Tras una vida de éxitos, programas en primera línea y relevancia en la vida social española, la presentadora se marchó con la misma fuerza que llegó

Lo que pocos saben es que su salida de la televisión fue involuntaria para enfrentar importantes retos personales, algunos muy dolorosos.

Jacqueline de la Vega (Gtres)
Jacqueline de la Vega (Gtres)

Pues sí. Durante la década noventera los programas de televisión eran una especie de fábrica procreadora de presentadores guapos, talentosos y divertidos. Se multiplicaban y, lo más gracioso de todo, es que cada uno tenía su lugar en el que encajaba a la perfección. Pero esta superproducción de rostros nuevos tuvo sus consecuencias con el paso de los años, entre otras, que a día de hoy no haya rastro de muchos de ellos en este medio. Algunos llegaron para quedarse y hacer carrera en televisión, otros para ofrecer entretenimiento y diversión en esa época dorada de la pantalla chica y después esfumarse. Este es el caso de Jacqueline de la Vega, quien con su acento mexicano, su exótico look y su toque diferente consiguió encandilar al público español casi de inmediato.

Como muchas otras modelos que emprenden nueva vida allende los mares, ella dejó su México natal para probar suerte en la madre patria. Sin enchuches ni conexiones, esta jovencita fue de casting en casting hasta que tuvo su gran oportunidad. Televisión Española fue su primera casa y allí ejerció de presentadora, junto a los actores Carlos Mata y Elisa Matilla, de uno de los programas de más éxito que amenizaba la noche de los viernes, Pero... ¿esto qué es?. El espacio dirigido por Hugo Stuven era una amalgama de actuaciones musicales, sketches de humor y variedades que logró mantenerse en antena durante 3 años. Jacqueline llegó a él en su segunda temporada y la audiencia quedó embelesada. 

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A partir de ahí todo fueron oportunidades para la modelo, quien en 1992 y tras demostrar que esto de la tele se le daba bien, recibió la oferta de su vida al poder presentar un programa para ella solita y con su propio nombre. Para ti... con Jacqueline de la Vega. Un ameno show de entrevistas por el que se pasearon estrellas del calibre de Javier Bardem, José Coronado y hasta la top model Cindy Crawford. La presentadora tampoco se escapó del ojo avizor del entonces productor estrella de la televisión, José Luis Moreno. Junto a Carlos Lozano, otro de los presentadores estrellas de esta época que pasó de la gloria al olvido, se convirtió en la primera conductora del famoso magacín de los sábados Noche de fiesta. Aquello era, como su propio nombre indica, una oda a la diversión, a la música y al humor que durante cinco años hizo las delicias de la audiencia. Jacqueline solo estuvo la primera temporada pero la disfrutó mientras duró y fue otro logro anotado en su currículum. 

Los noventa dieron para mucho en la vida profesional de Jacqueline, quien, ojo al dato, también hizo sus pinitos como actriz en series como Hermanos de leche, Maravillas 10 y pico y en la película ¡Gol 2! Viviendo el sueño. Fue una etapa que podría denominarse de ensueño para Jacqueline y eso se extendía a su vida privada. Casada con el empresario Cris Lozano, sus apariciones en eventos públicos y fiestas de la época siempre mostraban la cara más feliz de la pareja. Su historia de amor era una especie de cuento de hadas, pero su final fue muy triste y marcado por la tragedia. La pareja se enamoró en 1987 y decidió darse el 'Sí, quiero' en 1991. Casi dos décadas de felicidad plena hasta que en 2005 se separaron. Todavía recuerdo cómo este anuncio cayó como una bomba en los programas de la prensa rosa. Eran perfectos, o al menos eso parecía. Nunca revelaron las causas de su separación, al igual que nunca dejaron de estar unidos a pesar de las diferentes relaciones que ambos tuvieron posteriormente. Juntos crearon un hogar al que nunca llegaron los hijos, el gran sueño y también la gran lucha de Jacqueline durante muchísimos años que podría haber sido una de las posibles causas de la ruptura. 

Y es aquí donde llega uno de los capítulos más dolorosos en la vida de Jacqueline. La hoy empresaria de 61 años pasó por un auténtico calvario durante su relación con Lozano y posteriores romances al sufrir 9 abortos, una lucha de 15 años que marcó su vida y su destino. La televisión pasó a un segundo plano. Su bienestar, su salud y sus ganas de ser mamá estaban por encima del estrellato, los flashes y la fama. Su relación con Lozano acabó, pero no su fe en el amor y en que algún día podría convertirse en madre. Cupido volvió a llamar a su puerta de la mano del empresario llegó Josu Fernández, cuya relación acabó en matrimonio y también trajo consigo la mayor alegría de Jacqueline: su hijo Iker, quien llegó por medio de la fecundación in vitro. "Supera cualquier expectativa, no se puede amar tanto... Nunca he vivido nada parecido, es glorioso", explicaba emocionada en una entrevista al programa Dónde estás corazón, de Antenta 3 tras convertirse en mamá en 2008.

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El camino hasta llegar a la maternidad no solo fue muy tortuoso en términos de salud, sino también en su papel de mujer. Por aquel entonces el estigma de no tener hijos estando casada era un precio muy alto que se tenía que pagar. La pregunta de '¿por qué no tiene hijos?' era una constante en su vida que la perseguía en cada entrevista y también dentro de la sociedad. Por eso, después de dar a luz a su hijo, su tesoro más preciado, compartió su historia para transmitir esperanza a muchas mujeres que pasaron por su situación. Fue de las primeras en España en decir que se había hecho una fecundación in vitro abriendo así una puerta con su ejemplo a otras muchas que siguieron sus pasos. "Hay muchísima gente conocida y no conocida que jamás lo dicen, ahora lo están empezando a decir, porque realmente es un estigma decir que no puedes tener hijos. En España nadie había dicho 'Me he hecho un in vitro porque era infértil y me pasó esto'. En Estados Unidos fue Brook Shields. Y me parece que tenemos que apoyar a todas las personas que como yo han sufrido esto", explicó durante una conferencia sobre el tema en 2013

Su ilusión por ser mamá se dio, pero su matrimonio con el padre de su hijo no funcionó y la pareja decidió romper la relación en buenos términos. "No pudo ser. El sueño de ‘juntos para siempre’ se ha desvanecido... Es difícil bailar con alguien que está escuchando una melodía distinta. No hay terceras personas. Es un problema exclusivamente nuestro", explicó en una entrevista en la revista ¡HOLA! en 2012. La ilusión de formar esa familia estable con su hijo se desvaneció e inevitablemente dejó otra herida en el corazón de la mexicana. El amor de madre y la compañía de su pequeño Iker fueron el consuelo más grande para dejar atrás este nuevo bache personal.

Poco dada a exponer su vida privada en las redes sociales, en 2020 hizo una excepción y compartió la foto de su hijo, todo un hombretón de 13 años y el verdadero amor de su vida. "Solo puedo dar las gracias a Dios a la vida por ser tu mami. Por dejarme ver el mundo a través de tus ojos, de tus sentimientos, amarte es una bendición cada día. Tu inteligencia emocional me deja sin palabras, pero sin tu proponértelo me mantienes en la luz cerca de ti. No te puedo querer mas", le escribió en su perfil de Instagram con motivo del cumpleaños del joven. 

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Aunque en el amor las cosas no terminaban de cuajar, en lo profesional Jacqueline no ha parado de emprender en términos laborales y mucho menos de vivir con ilusión. Cuando decidió decir adiós a la televisión tenía claro que aquello fue bonito mientras duró pero tocaba darle cabida a otras cosas. Antes de su segundo divorcio, Jacqueline se fue a vivir a Bali con el padre de su hijo, sacó adelante su propia línea de ropa online y hasta empezó a ejercer como empresaria hotelera, una faceta en la que sigue metida de lleno y que le va de maravilla. ¿Que si echa de menos la tele? Pues parece que no. "Tengo mi ego cubierto hace mucho tiempo y cuando decides algo con todas sus consecuencias lo tienes que disfrutar", explicó en el programa de ABC Punto Radio Cada mañana sale el sol, de Melchor Miralles.

Desde el país asiático se centró en la creación de diseñar y construir resorts vacacionales, un negocio que la mantiene feliz y muy ocupada desde entonces con todas sus necesidades cubiertas. "Hacemos desde el diseño, seguimos la obra y ahora estamos llevando los hoteles. Tenemos 4. Los últimos que hemos hecho han sido 14 casas, 57 habitaciones con todo lo que conlleva eso, muchísima gente trabajando", expresó entusiasmada al programa de Miralles. Lo bonito detrás de esta historia en Bali es que fue allí donde volvió a coincidir con su primer marido, Cris Lozano. El empresario de hoteles se unió a ella y a su entonces marido y juntos construyeron estos negocios hoteleros en la mejor armonía. A pesar de su separación en 2005, la amistad y el cariño permaneció y tantos años después volvieron a tener una preciosa unión de amistad que se extendió a lo laboral.

Pero en 2018, en medio de tantos proyectos bonitos y cuando todo parecía ir viento en popa sin sobre saltos, Jacqueline recibió una de las peores noticias de su vida, la muerte de Lozano. Muy afectada por esta pérdida, la también empresaria y creadora de su propia línea de ropa, se despidió del que fue su gran amor con una sentida dedicatoria que conmovió a sus seguidores en las redes sociales. "No puedo describir con palabras el dolor que siento al ver partir a mi compañero de viaje, mi maestro, mi amigo, mi amor, de esos amores que ni el tiempo ni una separación pueden cambiar. Toda una vida a su vera, viviendo su pasión por la vida, un visionario que veía futuro donde el resto no lo hacía...", lee una parte de este escrito, una auténtica declaración de amor de principio a fin. "Estoy rota y creo que nunca me curaré, es un desgarramiento conocer el amor incondicional y perderlo así. Hoy el mundo ha perdido a un ser impecable. Gracias cris por tanto amor. Cada minuto del resto de mi vida estarás aquí dentro de mi alma no me enseñaste a vivir sin ti", cerró la dedicatoria.

Un duro golpe que marcó un antes y un después en la vida de Jacqueline, cada vez menos proclive en esto de los medios de comunicación. Sus apariciones en televisión son contadas y solo en ocasiones muy especiales. La más reciente fue en el programa Lazos de sangre de uno de sus grandes colegas, Boris Izaguirre. El tema a tratar fue la época dorada de Marbella y sus fiestas, un periodo que ella vivió en primera persona y del que dio su testimonio con mucho cariño en el espacio de la que fue su casa, TVE. Poco más. Aunque también tiene redes sociales, las usa lo justo y necesario. Su prioridad es su hijo, sus negocios y su tranquilidad personal. Saboreó las mieles del éxito y la fama durante muchos años, pero eso ya es historia. Una vida sin focos en la que ser feliz es su máxima prioridad.

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