Los jóvenes defensores del cine en las calles de Roma abren su propia sala

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Roma, 4 jun (EFE).- Hace casi una década un grupo de jóvenes de Roma se unió para salvar un viejo cine. Eran los chicos y chicas del "Cinema América", que desde entonces llevan el Séptimo Arte cada verano a las calles de su ciudad y ahora se preparan para dar un paso crucial: la apertura de una sala propia... pese a quien pese.

"Esperamos que esto sirva de motor para que la gente vuelva a las salas tras la pandemia", explica a Efe Valerio Carocci, el líder de esta asociación juvenil que surgió para salvar el emblemático Cine América de Roma.

En 2012, este grupo de muchachos ocupó el Cine América para evitar que fuese convertido en apartamentos. No solo lo lograron, sino que nació el compromiso de llevar el cine a las plazas romanas, con el apoyo de grandes cineastas como Bernardo Bertolucci o Ettore Scola.

Así surgió la asociación "Piccolo America", compuesta por unos 25 chicos y chicas de entre 18 y 30 años que han recibido el aplauso de estrellas de todo el mundo mientras en casa, en Italia, suscitaban el hostigamiento de organizaciones extremistas.

UNA INAUGURACIÓN EN PLENA PANDEMIA

La asociación se prepara ahora para un momento muy importante, ni más ni menos que la apertura en septiembre de su propia sala, mientras las que existen languidecen por la pandemia.

Carocci no esconde la emoción. Le acaban de operar de los ojos, pero no descansa un segundo entre preparativos. El trabajo es enorme: por un lado ultima la temporada de cine al aire libre, que arranca hoy, y por otro supervisa las obras de la sala.

El Cine Troisi, como se llamará, está en el barrio de Trastévere, en un edificio blanco de estética fascista construido en los Años Treinta, y contará con trescientas butacas, un bar y una novedosa sala de estudio permanentemente abierta.

Para ello invertirán un millón y medio de euros. Pero, ¿cómo una asociación juvenil ha sumado semejante cifra? En 2015 se adjudicó la gestión del cine, del Ayuntamiento, y en 2018 ganó un concurso del Ministerio que financiaba su restructuración.

Cuenta además con ayudas del Gobierno regional y de la Sociedad Italia de Autores y Editores y la asociación ha desembolsado otros 200.000 euros recibidos de sus mecenas.

En el Troisi trabajarán unos quince jóvenes y los beneficios serán continuamente reinvertidos, aclara Carocci, pues la asociación no tiene ánimo de lucro y no puede repartir ganancias.

VUELVEN LAS NOCHES DE CINE EN ROMA

Los chicos del "Cinema América" empiezan hoy con sus sesiones de cine bajo las estrellas, aún con el toque de queda a las once de la noche, que termina el 21 de junio.

Tres son los puntos donde se encenderá el proyector y a los que se podrá acudir cojín en mano. La céntrica plaza de San Cosimato y, en la periferia, en el parque Cerveletta y el barrio de Monte Ciocco.

Los chicos se las han ingeniado de nuevo para atraer a grandes estrellas como Ken Loach, Emir Kusturica, el mexicano Carlos Reygadas o la fotógrafa Letizia Battaglia, y se conectarán por vídeo Win Wenders y Edgar Reitz para presentar sus obras.

Carocci celebra estas presencias aunque reconoce entre risas que falta algún que otro español. Por eso dirige una invitación especial a Pedro Almodóvar para que acuda a la inauguración del Troisi.

El director manchego fue uno de los que se pasaron por el "Cinema América" cuando fue ocupado, aunque esa visita pasó sin pena ni gloria porque el chico que hacía guardia no le reconoció, rememora divertido el activista romano.

Los jóvenes escribieron después una carta a Almodóvar y más tarde este les apoyó abiertamente desde el jurado de Cannes.

PESE A QUIEN LE PESE

Esta defensa del cine a ultranza les ha supuesto más de un disgusto, como los enfrentamientos con la Asociación Nacional de la Industria Cinematográfica (ANICA) y la de propietarios de salas de cine (ANEC), enredados en la competencia.

Pero la mayor amenaza proviene de los ultras de CasaPound, que persigue a estos muchachos, reconocibles por sus camisetas granates, por ser antifascistas. Sus agresiones obligaron a las autoridades a poner bajo escolta a Carocci, de 29 años.

Por otro lado hay quien cuenta que la apertura del Cine Troisi les ha granjeado el enfado de un viejo amigo, el director Nanni Moretti, pues su cine, el Nuovo Sacher, está al lado.

Carocci evita la polémica, aunque reconoce que el cineasta no les ha hablado desde que ganaron la licitación. "Lo sentimos", señala, conciliador, pues cree que las dos salas pueden colaborar para "ser más fuertes".

Gonzalo Sánchez

(c) Agencia EFE