Isabel II de Inglaterra, la reina que marcó época y sobrevivió a todas las polémicas

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Photo credit: Bettmann - Getty Images
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Una mujer de Estado, reflexiva, inteligente, con una gran capacidad para lidiar con todo tipo de crisis, carismática y audaz. Isabel II de Inglaterra, la monarca más longeva de Reino Unido, ha fallecido a los 96 años en su residencia más querida, el castillo de Balmoral, en Escocia, rodeada por sus cuatro hijos. La muerte de la reina se produce apenas tres meses después de que celebrara sus 70 años en el trono. Unas celebraciones que dejaron claro la admiración y el respeto del pueblo inglés hacia una reina que se convirtió en símbolo de unidad del país.

Una reina inesperada

Winston Churchill dijo de ella que tenía un aire de autoridad y reflexividad impropio para una niña. Poco podía imaginar el entonces primer ministro que estaba hablando de la que sería la reina más importante del siglo XX. Su llegada al trono fue, en cierto modo, inesperada. Nació en Londres en 1926, como hija de los duques de York y nieta de Jorge V. El heredero al trono era su tío, Eduardo VIII, que abdicó para poder casarse con Wallis Simpson, una mujer divorciada. Fue entonces cuando el padre de Isabel II, subió al trono convertido en Jorge VI. Ella solo tenía diez años y su abuelo ya se había encargado de indicar su deseo de que Eduardo VIII no tuviera descendencia para que fuera su nieta Lilibet, como la llamaban en la familia, la heredera al trono.

Photo credit: Universal History Archive - Getty Images
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Educada en casa junto a su hermana, la princesa Margarita, por su madre y por una institutriz, Isabel II siempre hizo gala de una gran disciplina y responsabilidad, según publicaría muchos años más tarde su institutriz en sus memorias. Dos valiosas cualidades que ha demostrado a lo largo de su reinado. Desde pequeña, la reina mostró su amor por los caballos y los perros. Los corgi han sido su gran pasión durante toda su vida (ha tenido más de 30 perros de esta raza) y con ellos ha posado en innumerables retratos oficiales. Y Royal Ascot, la cita de carreras de caballos más importante, era también una fecha fija en su calendario.

Cuando contaba 13 años, estalló la Segunda Guerra Mundial y durante los primeros meses Isabel II permaneció junto a su familia en el castillo de Balmoral, donde ha fallecido rodeada de los suyos. Después se trasladaron a Windsor y desde allí una joven princesa, de solo 14 años, hizo una histórica transmisión de radio para la BBC en la que decía que estaban intentando ayudar a los valientes marineros, soldados y pilotos.

Photo credit: Mirrorpix - Getty Images
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En 1945, recorrió junto a su hermana las calles de Londres, mezclada con la multitud, para celebrar la victoria en la contienda. Para entonces, Isabel II ya había comenzado su formación militar, y con 21 años declaró que dedicaría su vida al servicio de la gran familia imperial formada por todos los países pertenecientes a la Commonwealth.

Felipe de Edimburgo: su gran amor

Se conocieron en la boda de la prima de él, Marina de Grecia, cuando ella solo tenía ocho años, y cuando se reencontraron, cinco años más tarde, surgió el amor y una relación vía postal que acabaría en boda. Él no era bien visto: era un príncipe sin reino, no tenía fortuna y su familia había mantenido relaciones con los nazis. Pero el amor triunfó por encima de esos obstáculos, y el 20 de noviembre de 1947 la gente aparcó las penas propias de la posguerra para vivir una boda de cuento de hadas que tuvo como escenario la abadía de Westminster.

Isabel II lució un vestido creado por Norman Hartnell con más de 10.000 perlas traídas de Norteamérica. La boda reunió a más de 2.000 invitados y decenas de miles de londinenses se dieron cita en las calles para poder ver a sus futuros reyes. En aquella época el televisor era un artículo de lujo, pero la ceremonia sí fue retransmitida por la radio BBC y la emisión llegó a más de 200 millones de personas en todo el mundo.

Photo credit: Central Press - Getty Images
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Un año después de la boda, nacía el príncipe Carlos, heredero a la corona británica, y en 1950 venía al mundo la princesa Ana. Diez años después, en 1960, nacía el príncipe Andrés, y la familia se completaría con la llegada del príncipe Eduardo en 1964.

Una reina joven para un imperio en decadencia

Solo cinco años después de su boda, Isabel II se convertía en reina. Ella y su marido, el príncipe Felipe de Edimburgo estaban de gira por Australia, Nueva Zelanda y Kenia cuando conocieron el fallecimiento de Jorge VI. Isabel II fue nombrada reina y regresaron rápidamente al Palacio de Buckingham.

El 2 de junio de 1953 la nueva reina era coronada en la abadía de Westminster. Frente a ella tenía un importante reto: mantener la unidad de un imperio en decadencia y seguir siendo reina de aquellas colonias que se independizaron de Reino Unido pero optaron por una monarquía constitucional. Isabel II ha sido reina de 14 países más, hasta 2o21, cuando Barbados se convirtió en una república.

Los escándalos de sus hijos

Aunque siempre se ha escrito que el hondo sentido de Estado de Isabel II la llevó a anteponer su papel de reina al de madre, la monarca hizo equilibrios para atender a sus hijos y cumplir con sus obligaciones como monarca. Ellos fueron la primera generación educada lejos de los muros de palacio, en estrictos internados e instituciones.

Pero no eso no sirvió para garantizar que sus hijos no le dieran quebraderos de cabeza, sobre todo en el plano afectivo. El príncipe Carlos, la princesa Ana y el príncipe Andrés terminarían divorciándose de sus parejas y la reina de Inglaterra terminaría diciendo en 1992 que aquel había sido su annus horribilis. Fue el año en que la princesa Ana obtuvo los papeles de divorcio de Mark Phillips, el príncipe Andrés se separó de Sarah Ferguson y los problemas conyugales de Diana de Gales y el príncipe Carlos se aireaban en todos los tabloides, convirtiendo a la familia real en carne de la prensa más sensacionalista.

Photo credit: Tim Graham - Getty Images
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Diana de Gales: la mujer que puso en jaque a la monarquía

En 1997, poco después del trágico fallecimiento de Diana de Gales, la reina dijo que la admiraba y respetaba por su compromiso hacia los demás, su energía y su devoción a sus dos hijos. Isabel II dijo hablar desde el corazón en unos instantes en que la monarquía inglesa parecía tambalearse si no mostraba su aprecio hacia la que fue princesa del pueblo.

Una princesa que también dio muchos quebraderos de cabeza a la monarca por su forma de entender su papel público y por la manera de llevar su relación con el príncipe Carlos. Lady Di se casó con apenas 19 años y no tardó en cumplir su principal misión: dar dos herederos a la corona.

Pero en su matrimonio no encontró lo que ella esperaba. Carlos de Inglaterra era un marido y padre ausente y ella terminó confirmando sus sospechas de que el príncipe de Gales seguía enamorado de su primer amor, Camilla Parker Bowles. Isabel II y el príncipe Felipe de Edimburgo, abanderados de la discreción, no eran partidarios de un divorcio que terminó siendo inevitables para Carlos y Diana. Sobre ellos siempre pesó la duda de que podían haber hecho más por Lady Di, que puso en tela de juicio la institución monárquica durante algunas de sus entrevistas más sonadas.

Una vida entregada al servicio público

Setenta años de reinado dan para mucho e Isabel II ha imprimido a sus años como reina un particular carácter que ha hecho historia y con el que ha roto muchas barreras. Quizás su mayor logro ha sido mantener la monarquía como una institución relevante en pleno siglo XXI. La reina ha tenido el carisma y liderazgo necesario para ser jefa de estado en un mundo de poder copado por los hombres, defendiendo su criterio y opinión.

Pero si algo ha marcado su papel de monarca ha sido su entrega. Solo los problemas de movilidad que ha arrastrado en los últimos meses han hecho mella en su apretada agenda. La reina de Inglaterra ha nombrado a 15 primeros ministros, la última Liz Truss, con quien compartía su último acto público el pasado martes.

Tras su muerte, la monarquía queda a cargo del hasta ahora príncipe Carlos, convertido ya en Carlos III de Inglaterra.