Isaac Ezban le pone sazón mexicano al género de terror en filme "Mal de ojo"

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Ciudad de México, 22 sep (EFE).- El cineasta mexicano Isaac Ezban tiene claro algo: "quiero hacer con las abuelas lo que 'Tiburón' (1975) hizo por el agua", según cuenta a Efe el creador de un universo macabro con esencia mexicana para su primer filme de terror, "Mal de ojo", que estrena este jueves.

"Así como ahora que ya se sabe qué tanta gente no fue, o no se metió al mar (por ver 'Tiburón'), así se va a saber cuántas abuelas están tristes de que sus nietos ya no las quieren ir a visitar (por 'Mal de ojo')", bromea Ezban.

Convencido de que es un director de ciencia ficción "de clóset", pues se ha dedicado a ese género, también se considera un creador de terror.

Isaac se adentra por primera vez de lleno al género que había perseguido por años con "Mal de ojo", una historia que pone en entredicho el amor de una abuela por sus nietas.

"Cuando leí el guion me encantó que tenía una mitología de brujería muy especial, de creaturas, de bacás (demonios), toda una leyenda que venía del folclore de República Dominicana, y dije: aquí hay una oportunidad de hacer algo", recuerda.

Lo que comenzó como una "película por encargo" con el guion de Junior Rosario, terminó en una obra sumamente personal que Ezban reescribió al aterrizar la historia a México y a un proceso de "coming of age" (transición de adolescente a la adultez) con el que se identifica.

LA TRAMA

La historia narra la vida de dos hermanas, Nala (Paola Miguel) y Luna (Ivanna Sofía), la primera adolescente y la segunda una enferma desahuciada por los médicos, que llegan a la antigua casa de su madre para conocer a su abuela, Josefa, interpretada por Ofelia Medina, y enfrentar un mundo nuevo.

Tras la partida de sus padres en la búsqueda de una cura para la más pequeña, ambas quedan solas con su estricta y misteriosa abuela, en un ambiente de mitos y leyendas de un pueblo lejano.

"Falta más cine nacional que haga terror no solamente copiando propuestas gringas (estadounidenses), sino hablando de un mito local o usando el terror para hablar de cierta realidad nacional, como lo hizo 'Kilómetro 31' (2006) o 'Somos lo que hay' (2010)", considera el autor de filmes como "Parallel" (2018).

Orgulloso, Ezban cuenta que hay 1.300 copias del filme para su proyección en el país, un número excepcional para el cine mexicano que demuestra que puede haber gran alcance, pero sin dejar la visión del cine de autor, pues su filme también forma parte de festivales como "Fantastic Fest" y el Festival de Cine de Sitges de Cataluña, donde usualmente no llegan películas comerciales.

"Quien busque una película de terror convencional, entretenida y que asuste la va a encontrar, pero quien busque una película que tenga mi sello como autor y los elementos que he manejado en mi obra y mi huella también la va a encontrar, he logrado en ese sentido las dos cosas", cuenta el director.

UNIVERSO FEMENINO

La historia además retrata un universo femenino en el que los conflictos principales surgen entre la intimidad de las mujeres, creando complejas relaciones entre madre e hija, hermanas y abuelas.

"Creo que la brujería tiene un tema como muy con la carne, con la sangre, con el cuerpo, con la sensualidad y es muy interesante abordar esto desde el punto de vista femenino", asegura.

Y reconoce que "como hombre fue un reto muy grande".

No obstante, adelanta que su próxima película está inspirada en un universo muy masculino en el que también pone su mirada en el paso de la adolescencia al mundo adulto, esta vez desde la experiencia de un joven.

Ezban acota que la tenebrosa abuela Josefina nada tiene que ver con las figuras maternas que tuvo en su vida.

"Tuve la fortuna de contar con dos grandes abuelas, de hecho mi abuela paterna apenas falleció en diciembre cuando estábamos terminando la filmación y mi abuela materna todavía vive y es muy cercana a mí y es cuenta cuentos y es la que me incluyó en la narración oral de cuentos", comenta.

(c) Agencia EFE