Irene Junquera, sobre el gesto de Camacho: "En el momento pensé que no oía bien"

Elena Santos
Irene Junquera, fotografiada en Madrid el 30 de noviembre de 2017.

Resulta difícil pensar en un programa de televisión sobre fútbol por el que no haya pasado la periodista Irene Junquera: desde la radio dio el salto a Punto Pelota, de allí a El Chiringuito de Jugones, ha colaborado en Los lunes al Gol y acaba de estrenarse en Ahora la Mundial, tertulia de Telecinco conducida por Joaquín Prat y en la que también participan tertulianos como Siro López o Kiko Matamoros.

Junquera no sólo ha vivido los Mundiales desde que era niña, sino que lo ha hecho desde el campo y desde el plató. Como cuenta a El HuffPost, se mete muchísimo en los partidos y, de hecho, hasta sufre de los nervios que pasa.

¿Cuál es tu primer recuerdo de un Mundial?

Uf. El codazo de Tassotti a Luis Enrique en el 94. Tenía ocho años y se me quedó grabado. Recuerdo que decía: "¡Pobrecito, le está sangrando la nariz!".

¿Y qué recuerdo guardas de la final de Sudáfrica?

Estaba cubriéndolo con Punto Pelota. Fue un mes entero y fue bastante duro porque hacía mucho frío, aunque aquí estabais en verano.

La final fue impactante. Recuerdo que tenía al lado a Jesús Álvarez, de La 1, y lo vivimos como todos, muertos de miedo, con el corazón en un puño. Luego nos abrazamos todos. Salí del estadio casi llorando.

En los últimos días se ha comentado mucho el gesto de Camacho en tu nuevo programa, Ahora la Mundial, que algunos interpretaron como que no quería participar. ¿Te pareció que hizo un feo?

En el momento pensé que no oía bien. Cuando hay problemas con una conexión a veces te quitas los cascos de pura mala leche que te entra por no oír. La interpretación la han hecho otros.

¿Pedrerol o Joaquín Prat?

No tienen nada que ver. Pedrerol es la persona que me dio la oportunidad desde el principio, primero en la radio y luego en televisión. A Joaquín le tengo mucho cariño pero he trabajado un día con él.

De momento no sabemos si va a haber más programas o no, está un poco en el aire. Si hay más, yo lo que quiero es...

Sigue leyendo en El HuffPost