Irán lanza misiles contra bases aéreas que albergan tropas estadounidenses en Irak

Irán lanzó en la madrugada del miércoles pesados ataques con misiles contra dos bases militares en Irak utilizadas por tropas estadounidenses, en una respuesta al asesinato del general iraní Qasem Soleimani por un dron de Estados Unidos.

Los ataques fueron asumidos por la televisión estatal iraní y los Guardianes de la Revolución, que además amenazaron con golpear también a Israel y a los gobiernos aliados de Washington.

De acuerdo con el Pentágono, las bases atacadas se encontraban "en alerta debido a las indicaciones de que el gobierno de Irán planeaba golpear nuestras fuerzas e intereses en la región".

Foto aérea de la base. (AP Photo/Nasser Nasser)

La televisión estatal iraní mencionó que se utilizaron "decenas de misiles" contra los objetivos en territorio iraquí, aunque en Washington el Pentágono mencionó que "más de una docena" de proyectiles habían sido lanzados contra las bases aéreas de Ain al Asad y Erbil.

La respuesta iraní al asesinato de Soleimani ocurre después de cinco días de creciente tensión entre Teherán, Bagdad y Washington, en un escenario agravado por la confusión sobre el futuro de las tropas estadounidenses en territorio iraquí.

Al asumir la responsabilidad por los ataques, el gobierno iraní advirtió sobre "más respuestas devastadoras" si Estados Unidos decide un contragolpe.

“Les estamos advirtiendo a todos los aliados estadounidenses, que le dieron sus bases a su ejército terrorista, que cualquier territorio que sea el punto de inicio de actos agresivos contra Irán será atacado”.

Por su parte, los Guardianes de la Revolución iraní señalaron este es un primer paso de su "dura venganza" por el asesinato de Soleimani.

"Al Gran Satán, el régimen cruel y arrogante de EEUU, advertimos de que cualquier otra maldad, violación u otras medidas se enfrentará a una respuesta más dolorosa y aplastante", aseguró en un comunicado colgado en su página web.

Poco más tarde, el canciller iraní, Mohamad Javad Zarif, afirmó en Twitter que Irán "tomó y concluyó medidas proporcionadas de autodefensa". "No buscamos una escalada o la guerra, pero nos defenderemos de cualquier agresión", añadió.

La base Al Asad se ubica en la provincia occidental iraquí de Anbar. Las tropas de EEUU la utilizaron por primera vez después de su invasión en 2003 en la que fue derrocado el dictador Saddam Hussein, y posteriormente volvieron allí para combatir al grupo Estado Islámico en Irak y Siria.

Al operativo se le llamó “Mártir Soleimani”, añadió la televisora iraní. La división aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, que controla el programa de misiles de Irán, lanzó el ataque.

La respuesta de Washington

El presidente Donald Trump se pronunció sobre lo ocurrido a través de Twitter, asegurando que "todo está bien" y que el miércoles hará una declaración al respecto.

"Tenemos el ejército más poderoso y bien equipado en cualquier parte del mundo, con diferencia", escribió.

Corresponsales de distintos medios estadounidenses en la Casa Blanca indicaron que el mandatario se reunió con los secretarios de Estado, Mike Pompeo, y de Defensa, Mark Esper, así como con el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto.

Un portavoz del Pentágono, Jonathan Hoffman, afirmó en un comunicado que todavía no está claro si ha habido víctimas.

Tensión creciente

La respuesta iraní al asesinato de Soleimani ocurrió después de cinco días de creciente tensión entre Teherán, Bagdad y Washington, en un escenario agravado por la confusión sobre el futuro de las tropas estadounidenses en territorio iraquí.

En las ceremonias fúnebres dedicadas a Soleimani, altas autoridades iraníes prometieron "venganza" por el asesinato, aunque Trump aumentó aún más las tensiones al calificar al militar asesinado como "un monstruo".

En tanto, la situación se tornó más compleja con las confusiones relativas a la situación de las tropas estadounidenses en Irak.

Estados Unidos descartó el martes cualquier plan para abandonar Irak, pero algunos de sus aliados occidentales ya pusieron en marcha planes para iniciar esa retirada.

Retirar las tropas estadounidenses "es lo peor que podría pasarle a Irak", declaró el presidente de Estados Unidos. "Queremos salir en algún momento, pero este no es el momento correcto", dijo Trump, quien subrayó el peligro que, según él, representa la poderosa y vecina República Islámica de Irán.

Casi al mismo tiempo, su secretario de Defensa, Mark Esper, aseguró en una conferencia de prensa que la política estadounidense "no había cambiado": "No abandonaremos Irak", dijo.

La administración Trump generó enorme confusión el lunes al transmitir por error a las autoridades iraquíes una carta anunciando los preparativos para la retirada de sus soldados.

La carta se refería a la votación del parlamento iraquí que instó el domingo a su gobierno a expulsar a las tropas extranjeras de Irak, a raíz del asesinato de Soleimani.

Como señal de un diálogo de sordos que podría continuar, el primer ministro iraquí confirmó el martes que recibió una carta "firmada" y "muy clara" del comando estadounidense anunciando una retirada militar.

Por otra parte, la coalición internacional contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) comenzó a mostrar las primeras grietas, lo que se sumó al clima de incertidumbre.

El parlamento iraní votó el martes una ley que considera "terroristas" a todas las fuerzas armadas de Estados Unidos tras el asesinato de Soleimani.

Tanto en EEUU como en otros países ya se está debatiendo sobre la legalidad del ataque en el que murió Soleimani. Trump hizo "una revisión completa y profunda de la base legal", dijo su secretario de Estado, Mike Pompeo.

La postura de Irak

Por su parte, el primer ministro iraquí, Adel Abdelmahdi, dijo ante el Consejo de Ministros que la salida de las tropas internacionales desplegadas en el país es la "única solución" a la crisis desatada tras la muerte de Soleimani.

"Lo que hemos sugerido ante el Parlamento sobre la salida de las fuerzas (extranjeras) es la única solución (...) No tenemos otra salida", defendió el dirigente dimisionario y también comandante de las Fuerzas Armadas iraquíes en un discurso televisado.

Ambdelmahdi argumentó que Irak ya vivió entre 2011 y 2014 sin la presencia de tropas internacionales en el país y agregó que el grupo yihadista Estado Islámico (EI) es mucho más "débil" en la actualidad, en referencia al principal cometido de la coalición liderada por EEUU de lucha contra esta formación.

También confirmó la recepción de una carta de la Comandancia de Estados Unidos en la que se hacía "clara" referencia a una "retirada" de las tropas, si bien unas horas más tarde se precisó que el mensaje "estaba mal".

La misiva, difundida por medios iraquíes, hablaba de una reubicación de las fuerzas de la alianza internacional que fue entendida por muchos como un anuncio de repliegue.

Según la versión de Abdelmahdi, Irak trató de verificar la autenticidad de la misiva y llamó su atención sobre el hecho de que "la traducción al árabe de uno de los párrafos era contraria al texto en inglés", a lo que la Comandancia estadounidense le hizo llegar una nueva carta que sí coincidía con el idioma original.

"Nuestra responsabilidad ante el pueblo es la claridad", concluyó el primer ministro iraquí.

El Legislativo iraquí aprobó el pasado domingo una moción en la que solicita al Ejecutivo que acabe con la presencia de cualquier fuerza extranjera en Irak y anule la petición de ayuda a la coalición internacional de lucha contra el EI.

Esa alianza había anunciado apenas una hora antes la suspensión de sus actividades de apoyo y entrenamiento a las tropas locales para concentrarse en la protección de las bases donde se encuentran desplegadas sus fuerzas en Irak.


Reporte elaborado con información de AP, EFE y AFP.