Ion Aramendi juega de otro palo en 'Supervivientes', y vaya diferencia

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"Vuelvo a casa". Con estas palabras Ion Aramendi confirmaba su alegría y alboroto de estar de regreso en Telecinco. Tras 7 años fuera de la cadena, regresaba como presentador de Conexión Honduras, el debate de Supervivientes de los domingos. Todo el mundo habla de su regreso y su espectacular puesta en escena en el plató del reality, pero hay un pequeño detalle que se nos ha escapado y que merece la pena mencionar. Ion viene con sorpresas, ha impuesto sus propias reglas y juega sus cartas de otra manera. Lo ha demostrado en la gala de este domingo con unas reacciones que le desmarcan de su pasado televisivo.

Feliz de estar en Telecinco, pero ojo, no a costa de cualquier cosa.

Ion Aramendi (cortesía de Mediaset)
Ion Aramendi (cortesía de Mediaset)

Cómo olvidar aquellos maravillosos años en los que el vasco ejercía de reportero para Sálvame. Su humor ácido, sus juegos de palabras y su manera de abordar las noticias del corazón aportaban una bocanada de aire fresco siempre tan necesaria y agradecida por el espectador. Se salía de todo lo que habíamos visto hasta ahora. Sus preguntas directas y a saco las compensaba con esa sonrisa de 'yo no fui' que terminaba cautivando a todos, aunque les estuviera mentando lo más sagrado. Tiene ese encanto y sabe explotarlo.

Desde 2009 hasta 2016 protagonizó un crecimiento en todos los sentidos en el programa diario de Telecinco, pasó a ser uno de los reporteros estrella, marcó la diferencia y estilo y regaló muchos momentos divertidos. Hasta que un día decidió cambiar el rumbo de su carrera y despedirse de las guardias callejeras y persecuciones de famosos. Era hora de salir de la zona de confort y atreverse. Su despedida fue una llantina por parte de todos sus compañeros y especialmente de él, quien no paró de llorar, lo que dice mucho y muy bonito de él. Los mensajes de sus colegas, tanto los de delante como los de detrás de las cámaras, dejaron evidencia el cariño y respeto que Ion despertó en todos. Se fue, como se suele decir, por la puerta grande.

Ya se lo dijo Paz Padilla, "yo creo que vas a volver más grande". No se equivocaba. Ion es uno de los presentadores principales de las galas de Supervivientes, el reality por excelencia de la cadena. Como espectadora asidua, he de reconocer que ha hecho magia en Conexión Honduras, ha reavivado el debate y ha aportado esa frescura que se necesita en las relaciones largas. En otras palabras, es una inyección de energía que hacía mucho tiempo no percibía en este formato. Y creo que la clave tiene que ver con algo que él no ha dicho pero que se siente desde casa: Ion ha impuesto sus normas. Y no lo tomemos en el mal sentido de la palabra. Con imponer sus normas me refiero a no quedarse a vivir en el viejo papel de siempre con el que le hemos conocido. El reportero de Sálvame fue estupendo mientras duró, pero ya no existe. El Ion de los domingos es otro, ajeno a su pasado televisivo, más serio sin perder su humor y con una dirección clara de lo que espera y desea en su programa. Tonterías las justas, al igual que los shows innecesarios de algunos para ser protagonistas.

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Me explico. Ion ha dejado atrás el perseguir la noticia y el rumor y se ha puesto más serio. No quiero decir con esto que ya no es divertido, lo es y mucho, pero ante todo tiene el control de la situación y no permite salidas de tono, ni gritos ni faltas de respeto en su presencia. Por mucho que eso venda y genere morbo. Lo hemos visto este domingo en su reacción ante una discusión entre Alexia Rivas y César, defensor de Alejandro Nieto. A la colaboradora se le escapó una palabra malsonante e Ion lo tuvo claro. "Aquí no se dicen palabrotas, un respeto". En pocas palabras, Ion puso sobre la mesa lo que permite y lo que no en su programa. Por ejemplo, que no se pisen en sus argumentos y se forme la bronca del siglo en plató. Eso solo es ruido y afecta al televidente, y por ahí no está dispuesto a pasar. "No me quiero cabrear. Tenéis que terminar vuestros argumentos porque sino no hay continuidad", añadió serio.

Esto no es Sálvame. Si bien no dijo eso, entendimos que Ion quiere llevar el debate por otro camino, el del entendimiento y las justas polémicas. Otro momento que me sorprendió la noche del domingo fue el encuentro inesperado de Isa Pi con su ex Omar Montes en plató. Él iba a promocionar su nuevo programa El principito es Omar Montes, para Telecinco, y ella estaba para defender a su prima Anabel Pantoja. Su intervención no fue llegar e irse, Omar, ganador de Supervivientes, estuvo un ratito allí sentado ante la cara de pocos amigos de su expareja. ¿Qué hizo Ion al respecto? ¿Metió cizaña? ¿Les preguntó al uno del otro o creo alguna escena incómoda entre ellos para dar que hablar? Cero patatero. Allí no se mencionó otra cosa que el trabajo de Omar y su nuevo disco de Oro por su música. Aunque las cámaras captaron las miradas de pocos amigos de Isabel, allí no pasó nada de nada. ¿Vosotros creéis que si en vez de Ion hubieran estado Carlos Sobera o Jorge Javier Vázquez habrían dejado pasar la ocasión de soltar alguna prendita? No lo creo.

Con este gesto, Ion, quizás de forma indirecta, nos esté diciendo qué quiere y qué no. Eso no significa que le cierre la puerta al morbo o a los momentos noticiosos, pero solo cuando tengan cabida. Así que yo siento que se ha desmarcado bastante de un formato que nada tiene que ver con lo que es el debate. Y no porque no quiera que le encasillen, simplemente porque sería quizás consciente de que son dos cosas bien distintas y cada una con una función muy diferente. No cae en los contenidos sin ton ni son que nada tienen que ver con el reality, sus protagonistas y su desarrollo en la isla.

Y creo que ha sido una elección de lo más acertada de su parte. Los años de persecución de chismes, broncas de la nada y situaciones creadas porque sí en su currículum ya son historia, tuvieron su momento, ahora vive otro. Se percibe que Ion está más ocupado en hacer el mejor trabajo en su labor como presentador de uno de los programas estrella de la cadena, sin tintes ni matices de otro color que puedan estropearlo.

De momento la cosa le está funcionado porque este domingo Conexión Honduras volvió a liderar con un 16.8% ante la serie Infiel (13.9%), la cual había sido difícil de superar en los últimos tiempos. Ni siquiera Secret Story lo logró. Los números no están por las nubes, pero le otorgan el trono a Telecinco, así que misión cumplida. Los comentarios de los usuarios de las redes sobre Ion también dejan sobre la mesa la satisfacción por su trabajo y su manera de abordar el debate. Risas, muchas; polémica, la justa y necesaria. Algo que uno como espectador agradece porque para líos amorosos, rivalidades y peleas entre personajes ya hay otros espacios.

No soy Paz Padilla ni tengo sus poderes de adivinación, pero estoy con ella en que Ion ha venido para quedarse en Telecinco. Aporta ese aire tan distinto y personal que se desliga de todo lo que ya no sabemos de memoria, y eso nos ilusiona. Esos 7 años de paréntesis en otros programas en canales como ETB y TVE le han servido, no solo para crecer, sino para no encasillarse y ser libre a la hora de hacer televisión. A veces hay que irse para volver con más fuerza, y este es el mejor ejemplo de ello.

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