¿Quién dio nombre al ‘tamayazo’ y por qué el término es tan temido en política?

Ser víctima de un ‘tamayazo’ es una de las peores situaciones en las que puede verse envuelto quien aspira a la presidencia. El término, acuñado hace 17 años en ‘honor’ a los exsocialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, es sinónimo de traición política y viene a definir el acto de boicotear el nombramiento del líder de su propio partido político como presidente teniendo asegurada, matemáticamente, la investidura. Es lo que hicieron en su día Tamayo y Sáez y lo que le costó a Rafael Simancas la Comunidad de Madrid. La presiones recibidas por quienes apoyan la investidura de este martes de Pedro Sánchez y lo ajustado de los votos a favor de la misma han hecho despertar el fantasma del ‘tamayazo’.

El término político 'tamayazo' es sinónimo de traición y se lo debemos al exsocialista Eduardo Tamayo, quien, junto a Maite Saez (ambos en la foto), impidió que el candidato de su partido fuese investido presidente en Madrid tras ausentarse intencionadamente de la votación. (Foto: JAVIER SORIANO/AFP via Getty Images)

El origen de la historia de este término político se remonta al 10 de junio de 2003. Esa es la fecha en la que se procedió a la votación para elegir al presidente de la Asamblea de Madrid, cargo que iba a ser, según las cuentas hechas previamente y los acuerdos, para el PSOE. Sin embargo, la estampida de última hora y sin aviso alguno de dos de los miembros del grupo socialista entregó en bandeja la presidencia al Partido Popular.

Las crónicas de entonces recuerdan que en las elecciones de 2003 el PSOE había conseguido 47 escaños, ocho menos que el PP, pero que con los nueve de IU podía formar Gobierno. Unas cuentas muy ajustadas en las que cualquier imprevisto podía tumbar el plan trazado. Que fue justo lo que ocurrió.

Lo sangrante de lo sucedido aquel día de junio fue que todo se debió a una traición, esa que hizo que a lo dos diputados que la protagonizaron se les tachase de ‘sinvergüenzas’. No se trató de una enfermedad de última hora que les impidió acudir a votar, ni de un error involuntario a la hora de darle a un botón o de pronunciar un voto de viva voz. Fue un plan urdido en la sombra y que ambos se guardaron mucho de revelar hasta el último momento.

Tanto es así, que los dos diputados acudieron a la reunión previa a la votación que su partido había convocado. Sin embargo, llegado el momento de iniciarse la sesión, no hicieron acto de presencia. Al ver que no estaban, el pánico y el revuelo se extendieron en el hemiciclo. El grupo socialista pidió un receso de diez minutos que le fue concedido para intentar dar con Tamayo y Sáez. No fue posible. Hay que dice que les vio marcharse de allí en taxi.

La mesa estaba constituida y se procedió a la votación con un resultado muy distinto al que se creía que se produciría al comienzo de la jornada. La falta de esos dos votos de apoyo a la coalición PSOE-IU hizo que el PP diese la vuelta a la tortilla imponiéndose por un solo acta. La presidencia de la Asamblea de Madrid fue a parar a la popular Concepción Dancausa en lugar de a Francisco Cabaco.

El acto de transfuguismo de Tamayo y Sáez hizo que en la sesión de investidura del 27 y 28 de junio, como recuerdan en Público, Simancas perdiese con 54 votos a favor, 55 en contra y las dos abstenciones de sus antes compañeros de partido y en ese momento ya en el Grupo Mixto. Se celebraron nuevas elecciones por la falta de acuerdos para gobernar, el PSOE perdió dos actas y Esperanza Aguirre se convirtió en presidenta con mayoría absoluta recogiendo el testigo de Alberto Ruiz-Gallardón. Un hito, de los negativos, de la política española cuyo fantasma ha despertado 17 años después debido a lo ajustado de los apoyos de Pedro Sánchez.

El domingo, en la votación, logró una mayoría simple insuficiente -en primera votación se necesita mayoría absoluta para ser investido- por un solo voto, 166 frente a 165, que hicieron que ya antes de producirse y sabiendo cuál sería resultado a tenor de los acuerdos el término ‘tamayazo’ cobrase vida de nuevo.

En un lado de la bancada, por miedo a que se produjese de nuevo una situación similar a la vivida por Simancas hace 17 años. En el otro, porque si ya pasó una vez, quizá podría darse una segunda. Las amenazas recibidas tanto por los parlamentarios de PSOE y Unidas Podemos como el acoso al que se ha sometido al único diputado de Teruel Existe en los últimos días para que cambie su voto no es más que una maniobra para alimentar un cambio en el signo que impidiese que este martes Sánchez pasase de ser presidente en funciones a presidente a secas.

En el caso del ‘tamayazo’ se celebró una comisión de investigación que acabó convertida en todo un circo mediático con lanzamiento de monedas a Tamayo y Sáez al grito de ‘Judas’, ambos fuera de la política hoy en día. La conclusión que sacó de aquello el Partido Popular, principal beneficiado de esta historia, fue que todo se debió a una traición interna. Entre los socialistas, por el contrario, se vieron “muchas contradicciones" y “cosas sucias”.

Más historias que te pueden interesar: