La inversión indexada, ¿es para mí?

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Photo credit: Thana Prasongsin - Getty Images
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Los fondos indexados están casi tan de moda como la tostada de aguacate o el 'latte macchiato'. Y quizá por eso, porque están en boca de todo el mundillo financiero, muchas lectoras se preguntan si la inversión indexada puede ser una buena opción para sus ahorros. Y, por eso también, hoy vamos a ver todo lo que hay que saber antes de lanzarse a la piscina. Empecemos por el principio.

¿Qué es un fondo de inversión indexado?

La gestión indexada es un tipo de gestión pasiva, aunque no el único. Y cuando decimos que la gestión de un fondo de inversión es pasiva significa que la decisión de en qué invertir el dinero del fondo no la toma el equipo gestor, sino que viene dada por unas reglas que se pueden implementar hasta en automático.

En el caso particular de los fondos indexados, lo que hacen es replicar un índice, como puede ser el IBEX 35 o el S&P 500 de la bolsa americana. Es decir, el fondo va a invertir en los mismos valores que componen en el índice y en la misma proporción para obtener la mismita rentabilidad que el índice, ni más ni menos.

Por lo tanto, un fondo indexado estará haciendo su trabajo mejor o peor no porque dé más o menos beneficios, como en el caso de los fondos de toda la vida que lo que queremos es que ganen lo máximo posible, sino en función de lo parecida que sea su rentabilidad a la del índice. En otras palabras, si invertimos en un fondo indexado al IBEX 35 lo que queremos es que la rentabilidad del fondo sea exactamente la misma que la del índice patrio.

¿Por qué es interesante este tipo de inversión?

En esencia, el índice de referencia de un mercado, como puede ser el IBEX 35 para la bolsa española, representa más o menos la media del mercado, lo que se puede interpretar como que, aproximadamente, la mitad de los inversores que invierten en ese mercado sacan más rentabilidad que el índice, y la otra mitad, menos.

Esto es más o menos así, pero solo si medimos la la rentabilidad bruta. Si tenemos en cuenta las comisiones, es decir, si medimos la rentabilidad neta que es la que nos interesa, la mitad de los fondos de inversión activos (los que no son indexados, sino que tienen un equipo gestor devanándose los sesos para ver en qué invierten el dinero del fondo) que en teoría superan a la media (lo que en en gremio se llama batir la índice) ya no superan al índice por el mero hecho de que tienen que pagar a toda esa gente tan lista para que elijan las inversiones más fetén.

Y no queda ahí la cosa, porque como batir al mercado año tras año es muy difícil, muchos fondos que en un periodo lo consiguen, en el siguiente ya no lo hacen. Cuanto más tiempo pasa, menos fondos de gestión activa se mantienen por encima del índice de manera que, pasados diez años, aproximadamente solo un 10% de los fondos de gestión activa consiguen batir al índice y el resto da menos rentabilidad que este. Y si nos vamos a 20 años, ya solo un 5% de los fondos de gestión activa habrán batido al índice en ese periodo.

Por eso, si vamos a invertir a largo plazo, una de las estrategias más fáciles es dejarse de líos e invertir directamente en fondos indexados. Como además la estrategia de estos fondos es fácil de seguir y de entender, correremos menos peligro de tomar decisiones irracionales que nos puedan costar dinero.

Photo credit: Harold M. Lambert - Getty Images
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¿Cuál es la mejor forma de invertir en fondos indexados?

Si pensamos que esta puede ser una buena estrategia para nosotros, lo ideal es invertir en una cartera de fondos indexados, no solo en un fondo, para diversificar lo máximo posible, tanto geográficamente como por tipo de activo, y así reducir nuestro riesgo sin renunciar a la rentabilidad. Diseñar y gestionar una cartera equilibrada de fondos indexados tiene más enjundia de lo que parece. Además, lo ideal es reajustarla periódicamente para asegurarnos de que la proporción de nuestra cartera que tenemos en cada mercado y en cada tipo de activo es la que queremos en función de nuestro perfil de riesgo y de nuestro horizonte temporal.

Por eso, una forma muy cómoda es invertir a través de un gestor automatizado o roboadvisor que harán todo automáticamente a muy bajo coste y no tendremos que preocuparnos de nada. Ya vimos la semana pasada que la seguridad y la supervisión de los fondos de inversión es la misma independientemente de a través de quién los contratemos por lo que, si el roboadvisor está registrado en la CNMV, podemos fiarnos sin problema. Solo tenemos que decidir que inversión inicial y/o la aportación mensual que queremos hacer y el roboadvisor se encargará de confeccionar la cartera de fondos indexados que mejor se ajuste a nuestro perfil de riesgo.

Aviso a navegantes

Lo que sí que tenemos que entender antes de "indexarnos" es que, cuando los mercados caen, los fondos indexados caen con ellos, simple y llanamente porque no hacen nada para evitarlo ya que su objetivo es replicar al índice incluso cuando va mal. Si vamos a largo plazo, esto no nos debe preocupar porque estas caídas se corresponden con los vaivenes naturales de los mercados y son más una oportunidad para comprar barato que un problema. Lo importante es que lo entendamos y que no nos asustemos y acabemos vendiendo cuando no debemos. Por eso es tan importante ajustar bien tu cartera a tu perfil de riesgo para asegurarte de que la volatilidad (las subidas y bajadas) de tu inversión estén dentro de un rango que puedas aguantar.

Teniendo esto claro, la inversión indexada puede ser una forma muy eficiente y rentable para sacarle más partido a nuestro ahorro a largo plazo.

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