'Interstellar', el viaje al espacio que casi le cuesta la vida a Anne Hathaway

Teresa Aranguez
·7 min de lectura

Los actores tienen una misión cada vez que se ponen delante de las cámaras: darlo todo. Tanto fue lo que Anne Hathaway quiso entregar durante el rodaje de Interstellar (2014), la superproducción de Christopher Nolan, que la pasión y la disciplina pudieron haberle costado la vida, o sino, una parte de su cuerpo.

Y mientras Tenet sigue intentando incentivar la taquilla internacional como el primer blockbuster postcuarentena, hemos recordado esta historia salida de la cinta más emotiva en la filmografía de Nolan.

(AP Photo, Jordan Strauss, Gtres)
(AP Photo, Jordan Strauss, Gtres)

El rodaje, uno de los más exigentes en la historia del cine, les llevó a rodar en gélidas aguas de Islandia, lo que supuestamente no suponía un problema teniendo en cuenta que llevaba un traje preparado para ello. Pero hubo un pequeño gran detalle que se les escapó a todos, incluidos su protagonista y responsables de vestuario, que hizo que la oscarizada actriz acabara siendo atendida por los médicos tras sufrir principio de hipotermia. Un despiste humano que casi le cuesta caro.

Ahora, o mejor dicho, en su momento, cuando allá por 2014 el elenco al completo promocionaba la exitosa película, lo recordaron entre risas como una anécdota más, pero la cosa no tuvo ninguna gracia. La actriz reconoció que dejó de sentir parte de sus extremidades y que incluso empezó a ver y sentir cosas raras. Es lo que suele ocurrir cuando el cuerpo empieza a perder sensibilidad tras estar en contacto con bajas temperaturas.

Durante una entrevista con The Hollywood Reporter confesó que debido a su inexperiencia y desconocimiento de este tipo de asuntos tardó un poco más en decir las cosas por aquello de no resultar una quejica. Era de sus primeros días de rodaje y lo último que quería era ser la protestona o la marisabidilla con aires de grandeza. “Habíamos hecho pruebas al traje meses antes, no había pasado la prueba de resistencia al agua la primera vez, me sumergí en el agua y se filtró... Error humano, no lo cerramos del todo. Estuvimos rodando horas y horas y había como un par de centímetros abierto, encima el agua no estaba precisamente caliente”, explicó frente a la atenta mirada de su colega de aventuras en la cinta, Matthew McConaughey. Estuvo callada un rato hasta que ya no pudo más y tuvo que parar la escena para contar, eso sí, de manera muy dulce, que casi, casi no sentía las piernas y alguna que otra parte de cuerpo.

Estaba empapada cuando no debía de estarlo pues el traje impermeable tenía esa función, pero ella lo dejó pasar. Tampoco es que fuese hielo, así que trató de seguir grabando las arduas escenas del día. Porque si hay algo complicado en el celuloide, sobre todo para los que se ponen delante de las cámaras, es rodar en el agua. Y si no que se lo pregunten a Kate Winslet y Leonardo DiCaprio que en Titanic ya las pasaron canutas, pero esa es otra historia. El caso es que el asunto del agua, eso que al principio no dio importancia alguna, empezó a tener consecuencias en Anne, así que tuvo que decir aquello de ‘corten’ porque el asunto no tenía muy buena pinta.

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Empecé a sentir todo tipo de flashes y sensaciones raras y empecé a ver nubloso, así que ahí fue que me dirigí al asistente de director y le dije: ‘Oye, no entiendo mucho de hipotermia pero, ¿cuáles son los síntomas?”, recordó para THR la también protagonista de El diablo se viste de Prada. “Le expliqué lo que estaba sintiendo y el me contestó: ‘Oh, oh, ¿ahora mismo?’. Y le dije: ‘Síiii’. Así que se lo contó a Nolan y él empezó: ‘¡acabamos, acabamos, acabamos ahora mismo!’”, rememoró.

Menos mal que finalmente se atrevió a decirlo porque unos minutos más y hubiera acabado con una hipotermia severa que podría haber tenido graves consecuencias. Afortunadamente la sangre no llegó al río, la situación se cogió a tiempo y Anne no perdió ninguna parte de su cuerpo. Ahora cada vez que habla de Interstellar el tema sale a colación y lejos de verlo como algo dramático, no duda en bromear al respecto pues, al final, todo quedó reducido a eso, a una anécdota con final feliz que afortunadamente puede contar. “Pensé que Chris iba a estar mucho más molesto si moría de hipotermia que si hablaba sobre ello”, bromeó en una entrevista a The Telegraph.

La broma de Anne tiene su razón de ser. Y es que aunque en su traje de astronauta se filtró toda el agua del mundo, en lo que a la peli se refiere, su director quiso mantener un absoluto secretismo hasta el último minuto de rodaje. No podía salir nada a la luz más allá del set de rodaje. Todo debía quedar de puertas para adentro y no dar pistas de lo que se estaba cociendo. No debía haber filtraciones de ningún tipo para mantener la curiosidad de público y crítica hasta su estreno. Fue tal el nivel de cuidado para que no se supiera nada, que hasta pusieron un nombre de pila a la cinta que inicialmente fue La carta de Flora, en honor a una de las hijas pequeñas de Nolan que tiene una pequeña aparición en la emotiva historia. La película, coescrita por el hermano del director, se hizo con mucho sigilo y discreción, tanto que a los pocos días de terminar de rodarla tan solo dieron acceso a algunos críticos muy específicos para verla.

La espera y el silencio valieron la pena. La que para muchos es la cinta con más sentimiento y corazón del director de títulos como Origen o la trilogía del Caballero Oscuro, encandiló a la audiencia e incluso a la crítica más severa. Sus casi tres horas de historia magistralmente interpretada por McConaughey, Jessica Chastain y el veterano Michael Caine convencieron. Y eso que lo tenían complicado pues le precedía Gravity, de Alfonso Cuarón, otra historia también del espacio que el año anterior se había llevado el Óscar a Mejor Película y Mejor Actriz (Sandra Bullock). Interestellar apenas se llevó la estatuilla a Mejores Efectos Especiales pero obtuvo el mejor premio de todos, el aplauso del público al que emocionó desde el minuto uno.

Nunca el espacio fue tan familiar y cercano. Generalmente es un lugar misterioso y oscuro, pero Nolan supo acercarnos a él y perderle el miedo. El cineasta logró bajar a la altura del espectador con el romántico lema de que el amor siempre nos salva y cura de cualquier mal; y también de que los sueños, currados y sudados, siempre se cumplen. La historia entre padre e hija y ese amor que sobrepasa el tiempo y el espacio dejó una huella imborrable en el espectador que la sigue recordando como uno de los mejores títulos de la última década en el séptimo arte.

Así que, con perdón a Anne Hathaway, vamos a pasar por alto su accidente congelado y agradecerle la espectacular interpretación que nos brindó. La cosa terminó siendo una anécdota que hoy cuenta con una sonrisa en los labios. Lo que no es una anécdota y sí nos dejó muy buen sabor de boca fue esta historia en la odisea del espacio que a día de hoy sigue emocionándonos. Si no la has visto, quizás este es el momento.

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