La intención "anti-científica" de la ciencia ficción

Aunque existen antecedentes tan antiguos como la Historia verdadera de Luciano de Samóstata (siglo II), por lo general se acepta que fue la novela de Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), la que marcó el inicio de lo que hoy conocemos como ciencia ficción. Pero aquella historia gótica sobre los experimentos de un científico inspirado en la hoy superada teoría del galvanismo, fue interpretada popularmente como una advertencia contra los excesos de la ciencia… una visión que se mantiene vigente más de 200 años después.

Y es que, desde su mismo nacimiento, a lo largo de sucesivas décadas y hasta el día de hoy, la ciencia ficción cinematográfica ha asumido ese aviso contra los riesgos del ansia desmedida de conocimiento y la tecnología fuera de control. Una fortísima tendencia de la que no se salvan las franquicias más populares, pero tampoco las cintas más autorales e independientes. Y es que a veces nos cuesta recordar que la ciencia es solo un método y un sistema, un instrumento a nuestra disposición –y que como tal no es, en sí, buena ni mala.

Música: “Beneath the Surface” de South London HiFi.

Más historias que te pueden interesar: