Cómo instaurar hábitos saludables para estar en forma tras el verano, física y mentalmente

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Photo credit: Getty Images
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Con el fin de las vacaciones vuelven la rutina, los horarios y las responsabilidades. ¡También es un momento ideal para establecer nuestras prioridades y objetivos e ir a por ellos! ¿Por qué? El verano suele ser un momento para renovarnos, descansar, contactar con el disfrute y soltar el control. Esto nos permite contactar con una visión más fresca, menos exigente y sintonizar más con nuestra esencia. Por eso, la vuelta suele ser un buen momento para soltar lo que ya no queremos y vaciar lo que ya no nos hace falta, aligerar la mochila… y a la vez priorizar y coger lo que creemos que nos va a hacer bien y que está alineado con nuestros valores y propósito vital.

Si lo piensas, muchas veces apreciamos el espacio vacío que encontramos cuando vamos por primera vez a una casa de vacaciones… lo mismo podemos hacer al volver, ‘limpiar nuestro espacio’, soltar lo que ya no nos aporta y coger lo que sí. Y en estos momentos de mayor claridad y visión, nos es más fácil priorizar y organizarnos para instaurar y elegir aquellos hábitos que nos hacen bien y nos aportan bienestar, físico y mental.

Así que reflexiona: ¿qué te hacía sentir bien durante tus vacaciones?, ¿qué te impedía disfrutar?, ¿qué quieres potenciar durante este nuevo curso escolar que comienza?, ¿dónde quieres poner el foco? Te dejamos algunas sugerencias para que desde tu propio conocimiento y desde el cariño y la flexibilidad elijas lo que más te resuene:

Mueve tu cuerpo

Photo credit: Johner Images - Getty Images
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No con el objetivo de compensar o quitarte los kilos de más del verano (o también), sino con el objetivo de sentirte bien, de estar más fuerte, de soltar el estrés y contactar con la serenidad, con el objetivo de dormir mejor por las noches y conciliar el sueño, con el objetivo de divertirte… contacta con aquello que te hace bien física y mentalmente, relacionado con moverte y con el deporte… ¿con qué deporte te sientes mejor?, ¿o qué nuevo ejercicio te apetece probar?

Otra manera de incorporar el movimiento junto con el disfrute es decidir hacer una excursión en familia o con amigos cada cierto tiempo para pasar el día juntos: puede ser por la naturaleza, por un pueblo cercano a donde vives, o de viaje por alguna ciudad desconocida.

Alimentación

Photo credit: Maria Korneeva - Getty Images
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No te vamos a hablar de comer alimentos nutritivos, sanos y naturales (que también), sino de recuperar la idea de disfrutar y traer presencia al momento de las comidas. Quizá puedas instaurar un día a la semana de cocinar en familia o con amigos y probar platos nuevos; incorporar nuevas frutas o verduras a tus elaboraciones o atreverte con combinaciones más arriesgadas para salir de lo de siempre… Si sois varios en casa, también podéis ir nombrando a un chef distinto cada semana, y que sea encargado de proponer el plato de comida que más le apetezca. De esta forma, logras que todos los miembros de la familia se involucren en las comidas y aprendan más sobre la mezcla de unos alimentos con otros.

Aprende algo nuevo

Si lo piensas, cuando éramos pequeños estábamos en constante aprendizaje y descubrimiento, ¡esto es vivir intensamente y dejarnos sorprender a cada instante! Te animamos a que recuperes tu amor por aprender y despiertes tu curiosidad. No tiene que ser algo muy grande o que te haga invertir demasiado tiempo (¡o sí, pero que pueda fragmentarse en trozos pequeños!), lo importante es que te motive y te apetezca mucho… que sea algo que te rete y a la vez te llene de ilusión.

Deja espacios para no hacer nada

Estarás leyendo esto y quizá pienses: ¿no hacer nada? ¡Claro! Esto es algo que solemos conseguir en vacaciones y que nos cuesta más hacer durante el año. Ten en cuenta que no es lo mismo ‘estar haciendo constantemente’ (casi por impulso, de manera inconsciente y automática) que ser ‘productivo’. Para poder ser productivos y tener nuestros niveles de energía y motivación altos necesitamos reservar espacios de tiempo de descanso. Como dicen los italianos: ‘¡dolce fare niente!’

Photo credit: COROIMAGE - Getty Images
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Y esta última la dejamos en blanco en forma de preguntas abiertas para que te respondas lo que más te sirve a ti, ya que nadie se conoce más que tú mismo: ¿qué te hace sentirte mejor, física y mentalmente?, ¿qué te ayuda a tener mayor bienestar?, ¿hay algo de lo que hacías en vacaciones que te sentaba bien y que puedas seguir haciendo durante el año escolar?

Recuerda que los nuevos hábitos hay que ir instaurándolos poco a poco y con mucho cariño. Si nos llenamos de auto-exigencia y de ‘tengo que’, lo más probable es que los vayamos abandonando por el camino.

Sé realista, compasivo contigo mismo y contacta con el disfrute y no solo con el deber, de esta forma podrás mantenerlos a largo plazo y convertirlos en actividades que te proporcionarán más salud, física y mental.