Inspiración y reproches de un singular mural de la joven ambientalista Greta Thunberg

La adolescente sueca Greta Thunberg se ha convertido, pese a su corta edad, en un icono de la lucha por la preservación de la naturaleza y contra el cambio climático y los factores que lo han desencadenado. Su juventud (tiene 16 años), su crítica frontal contra políticos y corporaciones y su radicalismo al denunciar a quienes no hacen lo necesario para proteger al planeta y están poniendo en grave riesgo el futuro de las generaciones jóvenes y por venir le han dado a Thunberg enorme proyección mediática y le han ganado con intensidad seguidores y detractores.

La fama y admiración que Thunberg ha sucitado, y el poder de su mensaje y de su punzante alerta sobre la catástrofe medioambiental que se avecina de no darse acciones sustantivas para frenar las emisiones de carbono, se han expresado de diversas maneras y una de ellas es el enorme retrato mural que de ella está pintando, en un muro del centro de San Francisco, California, el artista argentino Andrés Iglesias, también conocido por el pseudónimo Cobre.

El mural con el rostro de la joven ambientalista Greta Thunberg que se pinta en un edificio del centro de San Francisco. (Justin Sullivan/Getty Images)

Las obras de Cobre, entre ellas el retrato de Thunberg, se caracterizan por su gran formato mural en áreas urbanas y su uso de la forma y el color para crear rostros de singular realismo. El mural dedicado a Thunberg, ubicado en 420 Mason St., cerca de Union Square en el centro de San Francisco, aún no ha sido terminado pero muestra a la joven activista con una mirada penetrante y los labios cerrados en lo que parece una expresión de contenido coraje.

Un mural que ha causado gran interés y, también, algunas críticas.

El mural le fue encomendado a Cobre por la organización no lucrativa One Atmosphere. El artista no ha cobrado por ello y ha sido la citada entidad la que ha corrido con los gastos para la creación del enorme mural, de cerca de 60 pies de alto por 30 de ancho (18.2 metros por 9.1 metros).

El gran formato del mural de Greta Thunberg, pintado por el artista Andrés Iglesias 'Cobre' le da a la obra gran visibilidad en el centro de San Francisco.(Justin Sullivan/Getty Images)

Paul Scott, director de One Atmosphere, señaló a CNN que el propósito al pintar el mural de Thunberg era “amplificar su mensaje y tener a más personas involucradas y escuchando lo que ella dice…”.

Scott dijo no saber si la joven sueca sabía que se estaba pintando un enorme retrato suyo en San Francisco, pero señaló al periódico San Francisco Chronicle que “Greta está teniendo actualmente profundos efectos en el movimiento ambientalista… Nosotros esperamos que [el mural] va a tocar a las personas y eso abrirá sus corazones y sus mentes a la incontenible convicción del mensaje de Greta”.

Con todo, se ha criticado que la creación del mural no sería precisamente una actividad protectora de la naturaleza pues, se afirma, se ha usado en él pintura en aerosol.

Según el relato de The Art Newspaper, en redes sociales se ha criticado el uso de aerosoles, que son en muchos casos nocivos para el medioambiente, pero Cobre ha dicho que “los aerosoles que uso son amigables con el medio ambiente y la mayoría de la pintura se aplica a mano con un rodillo”. Añadió que esa pintura es a base de agua por lo que “tiene cero impacto”.

En Instagram los impulsores del proyecto señalaron que la gran mayoría de la pintura usada es un acrílico basado en agua que se aplica a mano y que son los detalles los que se hacen con aerosoles, en este caso productos sin clorofluorocarbonos (o CFC) que ciertamente son nocivos para el medioambiente y han sido factores causantes de la pérdida de ozono atmosférico. Con todo, aunque las pinturas en aerosol “amigables con el medioambiente” son sustancialmente menos destructivas que las que contenían CFC, ciertamente no son completamente inocuas.

Los organizadores además señalaron que tanto ellos como  los materiales vinculados al mural han sido transportados en autos y otros vehículos eléctricos (o a pie), y también se han usado equipos eléctricos y no de diesel para  operar el andamio utilizado para trabajar en el mural. Y todo el material que sobre, latas y demás, será reciclado o reutilizado en futuros proyectos artísticos, señalaron los organizadores.

Otros critican con ángulos distintos: algunos  han señalado en Twitter que el rostro de Thunberg en el mural (o al menos la porción actualmente terminada) tiene un parecido al presidente ruso Vladimir Putin, o a una suerte de “hija” del mandatario ruso.

En todo caso, de acuerdo a declaraciones de Cobre a Time, la mayoría de la gente ve el mural de modo positivo aunque ciertamente existen detractores: “si al 95% de la gente le gusta, mi trabajo habrá estado bien hecho… [pero ] los odiosos van a odiar”.

No es claro si Thunberg sabe que se está pintando un gran mural de ella en San Francisco. Pero es  posible que no le dé mucha importancia, al menos al sentido de homenaje o exaltación de su persona. Por ejemplo, recientemente declinó el premio que le concedió el Consejo Nórdico (la entidad interparlamentaria de los países escandinavos), si bien reconoció el prestigio del galardón, que reconoce el trabajo destacado en pro del medioambiente.

La joven dijo que declina el premio y los 52,000 dólares que acarrea y en cambio, de acuerdo a The Washington Post, hasta que los gobernantes de los países nórdicos “actúen de acuerdo a lo que la ciencia señala que se necesita para limitar el alza global de las temperaturas”.

“El movimiento climático [el que lucha contra el calentamiento global y por las medidas para limitarlo] no necesita más premios. Lo que necesitamos es que nuestros políticos y la gente en el poder comiencen a escuchar a la mejor ciencia disponible”, dijo Thunberg en Instagram.

Así, quizá algunos pensaran que ella no necesita retratos ni murales sino que se actúe de modo decidido en materia medioambiental. Pero es cierto que, en contrapartida, la inquisitiva mirada de Thunberg en el gran mural de San Francisco podría hacer reflexionar y actuar a algunos o muchos, y eso podría potenciar el mensaje de la joven activista.