Los informativos de Telemadrid se hunden a golpe político

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Por Lucas Ferreira.- Lo que en los primeros días de julio, cuando se anunció el cambio en la dirección de Telemadrid, era un temor y que semanas atrás parecía una tendencia ahora es ya un hecho constatado: la audiencia de la cadena autonómica hace aguas. Según el perfil de Twitter "Telemadrid de Tod@s" -formado por trabajadores de la cadena y Onda Madrid- su porcentaje medio ha pasado de un 5,5% a jornadas de un 3,8% y si nos centramos en sus informativos, los números son igual o aún más deprimentes. 

Tras su cambio de rostros, los telenoticias de lunes a viernes son respaldados por muchos menos espectadores. El Telenoticias 1 presentado por Víctor Arribas ha tenido en su primera semana un share medio del 9,86% y el Telenoticias 2, dirigido por Cristina Ortega, un 6,5% (con jornadas del 4,6% y hasta un nimio 3,2%). Cifras más bajas al nivel en que las dejaron Lourdes Maldonado en la franja de tarde, alcanzando el 12,8%, y Manu Pérez y Roció Delgado en la de noche con 7,5%.

Lo malo no es solo esto, sino que, según fuentes internas, la nueva dirección de la cadena pública estaría intentando jugar con los números que demuestran el desacierto de sus cambios. Es decir, a la hora de comunicar las audiencias, el porcentaje que se nos ofrece no corresponde a la duración completa del programa. Se establecen franjas y se comunica el dato más favorable, cuando si se hiciera como antes, quedaría claro que algo no se está haciendo bien en Telemadrid. Así, 120 minutos el espacio diario de análisis de la actualidad política presentado por María Rey, ve cómo su 10,7% ahora tiene un primer tramo con un 4,3% y un segundo con un 7%. Otro tanto sucede con Madrid Directo, cuyo 13,7% se ha convertido en un 3,6% sucedido por un 5,4%.

Los porcentajes son claros, con lo que la pregunta es obvia, ¿qué ha hecho que los informativos de Telemadrid hayan liquidado su posición? La respuesta parece evidente: dejar de actuar como cuarto poder, tal y como le corresponde a un medio de comunicación. Han transformado lo que antes era información en aparentes plataformas exhibidoras y contenidos a mayor gloria de los actuales gobernantes madrileños. Un poder cuya máxima representante es Isabel Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid, y que ha pasado de verse apurada por las preguntas de Silvia Intxaurrondo a intervenir en directo desde Palma de Mallorca para contarnos cómo vivió la obtención de una medalla de oro por uno de nuestros deportistas olímpicos en Tokio 2020. Sin preguntas relativas a su gestión política o sus planes de gobierno. Solo hacer acto de presencia como vehículo de promoción profesional.

Pero la parrilla de programación no está solo a su servicio. Tal y como denuncian en las redes sociales los trabajadores de Telemadrid y Onda Madrid, ya sería supuestamente una norma el recurrir a una sucesión de entrevistas e intervenciones de miembros de su equipo de gobierno o de su partido político, así como de quienes les apoyan en la Asamblea de Madrid. La independencia de semanas atrás ha quedado eliminada hasta de la cuenta oficial de Telemadrid en Twitter, que ahora no solo retuitea los tuits de Díaz Ayuso, sino que emplea un lenguaje que resulta nada objetivo para describir las acciones de administraciones públicas dirigidas por partidos políticos distintos al suyo:

En la nueva etapa de Telemadrid hemos dejado de ver a colaboradores, como Antonio Maestre, criticar la gestión de la Comunidad de Madrid. Tampoco a políticos del partido que la gobiernan quejarse de que la cadena “está en contra del PP” o de que no le hacen las preguntas que debiera, tal y como hizo Esperanza Aguirre en 2018 en el programa Buenos días para, acto seguido, levantarse de la silla e irse del estudio en pleno directo. En la actualidad observamos cómo quienes les entrevistan tan solo asienten a lo que dicen, sin pedirles datosque justifiquen, maticen o contrasten lo que contestan, sin repreguntarles para intentar que pasen del discurso partidista a las explicaciones públicas. Como extra, añádase la falta de tacto ante cuestiones sensibles:maricón no es un insulto”, como llegó a decir Laura Gómez, la actual presentadora de Buenos días en una reciente emisión.

¿Hasta dónde caerán las audiencias de Telemadrid? ¿Dejaremos de verla? A ver cómo lo explican y a quién hacen responsable de ello. ¿Es esta la intención de su actual dirección o tomará nota y adoptará medidas para volver a atraer a los espectadores? Puestos a opinar, sería lo deseable, pero para eso sería necesario que actuara bajo el principio del interés general y a juzgar por la línea de los informativos actuales parece poco probable.

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