Harvard, Yale, y los millones de dólares que no reportaron al gobierno de EEUU: ¿influencia extranjera o pifia contable?

¿Están en riesgo las muy prestigiosas universidades de Harvard y Yale de ser atravesadas por espías extranjeros, de sufrir robo de propiedad intelectual clave o de poner en riesgo su reputación a causa de recursos económicos ocultos o de dudosa procedencia?

Aunque no hay pruebas de que eso sea el escenario a escala general, nociones al respecto alimentan las suspicacias, y las teorías conspirativas, luego de que el periódico The Wall Street Jornal informara de la investigación del Departamento de Educación de EEUU sobre ciertas actividades de estas universidades de élite, entre otras.

La Universidad de Harvard. (Getty Creative)

La investigación indaga en multimillonarios recursos no reportados apropiadamente por esas y otras instituciones académicas (tan solo en el caso de Yale del orden de 375 millones de dólares) provenientes de China, Irán, Rusia, Arabia Saudita y Qatar, de acuerdo al periódico The New York Times.

Ciertamente, se trata de alegaciones que no implican a la totalidad de esas universidades ni de sus académicos o directivos. Pero sí sugieren, de confirmarse, que en esas instituciones ha habido por lo menos una confusión, desdén o negligencia contable que puede tener repercusiones y, en el peor de los casos, que al interior de esas instancias se han recibido enormes sumas de dinero no reportadas que podrían implicar en algunas instancias compromisos o nexos problemáticos con varios países que son rudos rivales de EEUU.

La administración de Donald Trump mantiene una fuerte tensión con el de China, al que acusa entre otras cosas de robar sistemáticamente propiedad intelectual estadounidense y ha frenado a empresas chinas, como el coloso de las telecomunicaciones Huawei, de expandir su posición en los sistemas de telecomunicaciones en Estados Unidos. El reclutamiento de científicos e investigadores estadounidenses por parte de China es una actividad que ha despertados suspicacias en Washington.

Eso en el contexto de la guerra comercial con el país asiático pero, en un panorama más amplio, como un movimiento en la pugna geoestratégica que Estados Unidos mantiene con China, país en auge que puede retar la hegemonía estadounidense en varios ámbitos.

También es el caso de Rusia o Irán, por ejemplo, cuya influencia (sobre todo la de Moscú) en Estados Unidos ha sido el centro de enormes tensiones de seguridad y de política (valga recordar, por ejemplo, la investigación y la injerencia rusa en las elecciones de 2016 e incluso el affaire de Ucrania que dio paso al impeachment de Trump) o hasta de riesgo de guerra con Teherán.

Los recursos recibidos por esas universidades serían provenientes de regalos o contratos de extranjeros que esas instituciones no reportaron. De acuerdo a la radio pública NPR, las universidades estadounidenses deben reportar toda donación superior a 250,000 dólares provenientes del extranjero. Yale, de acuerdo a la investigación federal, habría omitido tales reportes entre 2014 y 2017.

Charles Lieber, jefe del Departamento de Química de Harvard, fue arrestado y acusado de mentirle al gobierno de EEUU sobre su relación con un programa de reclutamiento del gobierno chino. (AP)

Si todo se trata de omisiones, errores administrativos o abusos contables, el asunto es problemático y con implicaciones legales potenciales, pero no llega al grado de ser percibido como una suerte de penetración ominosa de fuerzas extranjeras en dos universidades de mayúsculo prestigio y nivel.

Pero todo ello se da con el trasfondo del reciente arresto de Charles Lieber, jefe del Departamento de Química y Bioquímica de Harvard, a quien se le ha acusado de realizar “declaraciones falsas, ficticias y fraudulentas” cuando el Departamento de Defensa le preguntó sobre sus nexos con un programa del gobierno de China dedicado al reclutamiento de científicos extranjeros, de acuerdo a NPR.

Ese reclutamiento podría, para algunos, ser sospechoso de ser parte de acciones de cooptación de espías por parte de China o de intentos de apoderarse de propiedad intelectual ajena.

No es claro si realmente Lieber tenía vínculos oscuros con el gobierno chino, pero ciertamente es llamativo que haya establecido un laboratorio de investigación en China –nada menos que en la ciudad de Wuhan, hoy foco de la epidemia de coronavirus– sin que, al parecer, la universidad de Harvard estuviese al tanto.

Para ampliar las suspicacias, en sus investigaciones las autoridades federales han pedido a las universidades información específica sobre contratos o donaciones provenientes específicamente del programa de reclutamiento del gobierno chino (que EEUU considera que tendría conexión con posibles actividades de robo de propiedad intelectual) o de entidades como Huawei y ZTE Corp, de China;  la Fundación Alavi, de Irán; y la Fundación Skolkovvo y la empresa Kaspersky Lab, de Rusia. Entidades que en diversas instancias han sido identificadas por Washington con actividades, reales o potenciales o imaginarias, de riesgo para la seguridad nacional.

Con todo, las autoridades no solo han puesto el ojo en Harvard y a Yale. De acuerdo al propio Departamento de Educación, las universidades Cornell, de Colorado en Boulder, Texas A&M, de Chicago, Carnegie Mellon, de Pennsylvania, de Boston, el Centro MD Anderson de la Universidad de Texas y el MIT tuvieron que reportar donaciones extranjeras de cerca de 3,600 millones de dólares que previamente no habían revelado.

La Universidad de Yale. (Getty Creative)

Las universidades, de acuerdo al New York Times, han pedido al gobierno federal que clarifique la ley sobre el reporte de donaciones e ingresos del extranjero, pues la norma que lo regula sería un tanto oscura, lo que sugiere que en su argumentación las universidades podrían atribuir la falta o insuficiencia en el reporte de esos ingresos meramente a que no hay una claridad sobre sus obligaciones al respecto.

Nada que ver, en esa línea, con una penetración a gran escala de fuerzas extranjeras hostiles en varios de los centros académicos estadounidenses más prestigiosos e importantes. Pero incluso si eso no se da de modo sistemático, extendido o concertado, el flujo de fondos de modo poco transparente desde el extranjero puede ciertamente propiciar que ciertos individuos den pasos problemáticos o ilegales, acicateados por el lucro.

La influencia extranjera que esos enormes montos proyectan en las instituciones estadounidenses causa, presumiblemente, malestar en múltiples áreas del gobierno.

Y todo ello es gasolina para sospechas que van desde la suspicacia natural hasta las teorías conspirativas.

No habría elementos que señalen que tal sería el caso a escala amplia, si bien la acusación contra Lieber ha atraído los reflectores al tema de los recursos extranjeros no declarados por las universidades. Y es un acicate para que las universidades transparentes esos ingresos del extranjero que el Departamento de Educación ha sabido capitalizar.