Inflamación de la piel: qué es y cómo impedir que te pase

chica por la calle
Inflamación de la piel: qué es y cómo tratarlaEdward Berthelot

Quizá, dicho así, te asuste oír hablar de inflamación de la piel, pero quédate tranquila. Sin quitarle toda la importancia que tiene, que es mucha, esto no significa que vayas a tener un episodio grave que te lleve directamente a la UVI, aunque sí conviene que tengas en cuenta qué es para saber cómo evitarla.

“Con el término inflamación celular hacemos referencia a la inflamación imperceptible de un órgano o tejido por un desequilibrio constante causado por una mala alimentación, el estrés o la contaminación. Aunque no es una enfermedad por sí misma, es el enemigo invisible número uno de la belleza ya que este proceso inflamatorio se manifiesta en la zona en forma de enrojecimiento, hinchazón o dolor”, explica la experta en estética Gema Cabañero, directora de I+D+I de la firma nutricosmética 180 The Concept.

Además de ello, –según apunta esta especialista– “puede llegar a causar el mal funcionamiento de algunas unidades cerebrales, lo que podría desencadenar males como el alzhéimer, el Parkinson o ciertos problemas cardiovasculares”.

Y es que, como puntualiza Silvia Giralt, esteticista fundadora del centro médico-estético que lleva su nombre, la inflamación de la piel implica “un conjunto de complejos procesos, mediados en gran parte por proteínas citoquinas, que intervienen en la curación de heridas, protección contra infecciones y la reparación de daños causados por la luz UV”.

Con todo, conviene distinguir entre dos tipos de inflamación celular. “Puede ser aguda o crónica, y su principal diferencia es la evolución en el tiempo. De este modo, la inflamación aguda, ocurre como una respuesta inmediata a un agente agresor, normalmente en las siguientes dos horas. Este tipo de inflamación ayuda al cuerpo a recuperar el estado previo a una afección. Por su parte la inflamación crónica, también llamada inflamación celular silenciosa, es un proceso de inflamación más lento, que suele durar más de un mes. Puede ocurrir sin lesiones, y no siempre termina cuando la enfermedad o lesión se cura”, detalla Cabañero.

Esta experta en I+D+ i señala que uno de los principales causantes de este tipo de inflamación es “el ácido araquidónico, un ácido graso que controlado aporta beneficios como ayudar a reparar el tejido del músculo esquelético y proteger al cerebro del estrés, pero que en un alto nivel de consumo puede dar lugar a efectos dañinos, ya produce eicosanoides, un grupo de moléculas de carácter lipídico que, en exceso, son índice de inflamación. Por eso, para el control de estas inflamaciones la reducción en la producción de ácido araquidónico será esencial”.

“Además de todo ello es un tipo de inflamación que deja el cuerpo en un estado constante de alerta por lo que puede provocar un impacto negativo en los tejidos, órganos y sistemas. Sus síntomas principales son fatiga constante, insomnio, trastornos del estado anímico, problemas gastrointestinales, infecciones frecuentes, dolor corporal o aumento de peso”, añade.

Daños en la piel

Y es que la inflamación crónica no es ninguna tontería. Aprende qué la puede provocar para identificarla a tiempo: “La inflamación crónica de la piel puede producirse por dos motivos: por enfermedades tópicas, como la dermatitis, psoriasis, rosácea o acné, o por la inflamación celular que, debido a agentes externos dañinos como la contaminación, los malos hábitos de sueño o de alimentación, la falta de actividad física o el estrés pueden generar el deterioro celular y acelerar el proceso de envejecimiento. La inflamación crónica daña las células saludables produciendo la degradación de la matriz de fibras de colágeno y elastina, siendo uno de los factores más importantes en el proceso de envejecimiento de la piel”, apunta Giralt.

Impedir que la inflamación crónica afecte a tu piel está en gran medida en tus manos, llevando una vida saludable: “Las personas que siguen una mala dieta o hábitos inadecuados tienen más posibilidades de padecer inflamación celular crónica. Hablamos de una alimentación excesiva en calorías, grasas saturadas y con una alta carga glucémica. Por otro lado, el sedentarismo, el tabaquismo o sufrir largos periodos de estrés psicológico y físico también son factores determinantes. Otras causas que pueden influir en la aparición de la inflamación celular silenciosa son la alteración del sueño, ya que incrementa los niveles de moléculas proinflamatorias, debido a la alteración del ritmo circadiano”, recalca Cabañero.

Así que pon freno a tu desorden diario y cambia de estilo de vida antes de que empieces a detectar los primeros síntomas. “En la piel la inflamación se manifiesta, fundamentalmente, a través de pústulas, rojeces, edemas, calor, descamación, manchas o arrugas”, subraya Silvia Giralt.

¿De qué manera se puede combatir?

Existen varias maneras de tratar la inflamación cutánea: “Al aplicar frío sobre la zona afectada, logramos que la sangre y los tejidos se contraigan y esta disminuya rápidamente.

Otra opción es emplear las propiedades antiinflamatorias de algunos activos de origen natural como el tomillo o el jengibre, y activos que contribuyan a la formación de colágeno para reafirmar los tejidos. Los masajes drenantes también ayudan a desinflamar ya que reducen el líquido acumulado en exceso en los ganglios linfáticos. Por último, pero muy importante es reducir la ingesta de sal, ya que es una de las principales causas de la retención de líquidos”, enumera Giralt.

A esto añade, Cabañero el poder de la nutricosmética: “Estos suplementos actúan como concentrados de activos e ingredientes que pueden ayudar a disminuir la inflamación en el organismo”, concluye.